Una de las primeras preguntas que nos hacemos a la hora de invertir en un fondo es cuánto dinero queremos invertir y el coste que estamos dispuestos a aceptar. Las distintas clases de un fondo de inversión permiten adaptar el mismo producto financiero a las necesidades y preferencias de los partícipes.
Las clases de los fondos de inversión: ¿cuáles son?
Los fondos de inversión están destinados a un amplio elenco de inversores, desde inversores minoristas que acuden con sus propios ahorros hasta inversores institucionales dispuestos a invertir grandes cantidades de capital en nombre de terceros. Al igual que las empresas adaptan sus productos a diferentes segmentos de mercado, los fondos crean clases que buscan satisfacer las necesidades y capacidades de inversión de cada uno mediante condiciones económicas diferenciadas.
De esta manera, los fondos suelen ofrecerse con una clase con comisiones más bajas y accesible con cantidades elevadas (clase institucional), y otra minorista, más cara pero sin mínimos.
Las clases se identifican por una letra que se añade al nombre del fondo. Así, la clase minorista suele identificarse con la letra R (o retail en inglés). Pero a veces no es tan sencillo reconocerlas, porque cada entidad financiera usa una nomenclatura propia (p. ej. letras A, B, C o D) , por lo que a menudo debemos consultar el folleto del fondo para conocer su clasificación. En Pictet Asset Management, por ejemplo, las clases de participación disponibles son:
- Clase I (Institutional): dirigida principalmente a inversores institucionales (como fondos de pensiones, grandes inversores o fondos soberanos) que puedan aportar un millón de euros de inversión mínima. Se la conoce también como clase limpia, que permite acceder sin mínimo al inversor minorista que ha firmado un contrato de gestión delegada o de asesoramiento con su entidad bancaria por el que esta última le proporciona dichos servicios financieros contra un pago explícito.
- Clase P (Private): dirigida a inversores minoristas sin mínimo de inversión.
- Clase R (Retail): idéntica a la anterior, pero con costes más elevados.
- Clase J (Institutional - Variable Fee) y Clase Z (Zero or No Fee Class): clases institucionales “puras”, es decir no accesibles al minorista como la clase I en los supuestos descritos. Estas son las clases más baratas de todas, pero son accesibles con mínimos muy elevados. En el caso de los fondos de Pictet Asset Management hablamos de 100 millones de euros o incluso más. En general, las gestoras suelen dar acceso a estas clases mediante acuerdos previos.
¿Qué factores cambian en un fondo según la clase que elijamos?
Las distintas clases de un fondo de inversión pueden incluir diferentes comisiones, como acabamos de ver. Pero además ofrecen otras características como la cobertura del riesgo de divisa o las políticas de distribución de los dividendos. Según las características y preferencias que tengamos a la hora de invertir, deberemos optar por una clase u otra:
- Comisiones: generalmente, cuanto más dinero se aporta a un fondo, las comisiones que se tienen que pagar son menores. Por lo tanto, y salvo excepciones, las clases institucionales cobran menos que las clases retail por este concepto.
- Política de distribución del fondo: los fondos de inversión pueden ofrecer en sus distintas clases versiones de acumulación (Acc) o de distribución (Dist). Los fondos por acumulación reinvierten los dividendos o cupones que reciben de las inversiones que realizan de manera automática, mientras que los fondos de distribución los reparten de manera periódica (puede ser anual, trimestral, mensual…).
- Los fondos de inversión también pueden ofrecer diferentes clases por divisa, es decir, permiten al inversor invertir en una moneda diferente de la divisa base del fondo, la divisa que utiliza para invertir. Así por ejemplo, en el caso de un fondo denominado en dólar, el inversor español tiene a disposición clases en las que el valor liquidativo diario se convierte al euro.
- La cobertura de divisas: la cobertura de divisas en un fondo de inversión hace referencia a las estrategias que el fondo utiliza para protegerse contra las fluctuaciones del tipo de cambio. Esto es particularmente relevante cuando el fondo invierte en una divisa diferente a la de su moneda base (por ejemplo, un fondo en euros que invierte en dólares estadounidenses). Los fondos pueden ofrecer esta cobertura para evitar pérdidas inesperadas por cambio repentino en la política monetaria. En Pictet AM, los fondos de inversión que cuentan con cobertura de divisas llevan una H (de “hedged” o cubierta en español) situada antes de la letra que indica la clase.
De esta manera, combinando las distintas características que acabamos de ver, podemos obtener decenas de versiones del mismo fondo de inversión, cada una ellas con un código ISIN propio que la diferencia del resto. Dicho esto, es importante tener claro que las distintas clases de un fondo de inversión representan la misma cartera con los mismos títulos subyacentes invertidos.
En la siguiente imagen podemos ver un buen ejemplo de cómo un mismo fondo de inversión cuenta con hasta diez variantes en función de la moneda en la que invierte (EUR o USD), si ofrece cobertura o no (se indica con la letra H) y según el tipo de inversor al que va dirigido (I, P, R o J).
¿Qué es el ISIN de un fondo?
El ISIN (International Securities Identification Number) es el código estándar que identifica de forma única y universal a cada valor negociable: acciones, bonos, letras del Tesoro, pagarés, fondos de inversión y ETF, entre otros. Su función es evitar ambigüedades cuando un mismo activo puede figurar con distintos nombres o tickers en diferentes mercados.
Si bien aplica a todos los valores negociables, el ISIN es especialmente relevante en fondos y ETF, donde cada clase (acumulación o distribución de dividendos, divisa base, con o sin cobertura de tipo de cambio) dispone de su propio ISIN.
Así se evita confundir una clase en euros con otra en dólares o una clase con distinta política de reparto, como has visto en la imagen anterior.
El formato del ISIN tiene 12 caracteres alfanuméricos con una estructura común:
- Dos letras iniciales, que indican el país según ISO-3166 (por ejemplo, ES para España). Según la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el estándar establece que las Agencias Nacionales de Codificación (NNA´s) son las responsables de asignar el código ISIN a las emisiones de valores de cada país, de acuerdo con lo establecido en el estándar ISO 6166.
- Nueve caracteres que identifican el instrumento concreto. No obstante, apunta el regulador, la estructura y tamaño del código quedan al criterio de la Agencia de Codificación del país. En el caso de los valores españoles, aplicaría la Norma Técnica 1/2010, de 28 de julio, de la CNMV.
- Un dígito final de control, calculado con un algoritmo que valida el código.
En la práctica, el ISIN se utiliza en toda la documentación y operativa (órdenes en el bróker, extractos de cuenta, folletos, factsheets y KID/KIID). Por lo tanto, para localizar el ISIN de un fondo de inversión, puedes consultar la web de la gestora o del emisor, el folleto registrado, el KID/KIID, los registros oficiales en la CNMV o en la propia plataforma del bróker.
Como puedes apreciar en la siguiente imagen, en el buscador de fondos de inversión de Pictet AM es el primer dato que aparece en los detalles del fondo: