Conoce qué es la política monetaria y el efecto que tiene en los mercados

Guía de finanzas 4 min. de lectura
Los bancos centrales tienen el objetivo de conseguir la estabilidad de precios. Para ello, toman medidas para influir en la oferta monetaria y conseguir estimular o moderar la economía.

Los bancos centrales influyen en los mercados a través de sus decisiones. La política monetaria es el conjunto de medidas que aplican los bancos centrales para controlar el dinero que circula en una economía e influir en la demanda agregada. Estas decisiones se toman con el fin de lograr una serie de objetivos macroeconómicos (crecimiento, empleo, estabilidad presupuestaria, balance comercial exterior…) que se adaptan a las necesidades económicas coyunturales.

En la actualidad, los dos principales bancos centrales del mundo -la Reserva Federal (Fed), de Estados Unidos; y el Banco Central Europeo (BCE), de la Eurozona- comparten el mismo reto: la estabilidad de precios (conseguir que la inflación se estabilice por debajo, pero lo más cerca posible, del 2%). Aunque, en ambos casos, como objetivos secundarios también se encuentran la generación de empleo y el crecimiento económico.

Política monetaria expansiva y contractiva

Para alcanzar su objetivo de estabilidad de precios, el banco central tiene dos opciones: puede adoptar una política monetaria expansiva o una contractiva, consistentes básicamente en aumentar o disminuir la cantidad de dinero en circulación en la economía. En base a la ley de la oferta y la demanda, este mecanismo permite abaratar o encarecer el precio del dinero respectivamente.

Por ejemplo, si en la eurozona la inflación se sitúa por encima del 2%, el BCE tiene la opción de aplicar una política monetaria contractiva. De esta manera, el BCE reducirá la cantidad de dinero en circulación, también llamada oferta monetaria. Esto provocará un aumento del precio del dinero, que se traduce en tipos de interés más elevados, lo que encarece el crédito. Así, se consigue congelar la demanda agregada y provocar la moderación de precios.

Por el contrario, si en la eurozona las tasas de variación de precios son negativas o muy por debajo del 2%, el BCE podrá aplicar una política monetaria expansiva para aumentar la cantidad de dinero en circulación. Así, el precio del dinero y el crédito disminuye, por lo que se consigue aumentar la demanda agregada y, como consecuencia, los precios.

Instrumentos de política monetaria del BCE

Pero, ¿cómo consiguen los bancos centrales aumentar o disminuir la cantidad de dinero en circulación? A través de una serie de instrumentos de política monetaria que les permiten controlar los tipos de interés oficiales. Vamos a analizar los principales instrumentos de política monetaria de los que dispone el BCE: las operaciones de mercado abierto, el coeficiente legal de caja y las facilidades permanentes.

Las operaciones de mercado abierto

Las operaciones de mercado abierto son el principal instrumento de política monetaria de los bancos centrales. Este mecanismo permite al BCE controlar los tipos de interés de la economía mediante la compra o la venta de activos financieros. Precisamos que los tipos de interés los calcula un órgano independiente, se actualizan periódicamente y son de dominio público. Generalmente, suelen medir el coste de financiación en los mercados y se utilizan para calcular todo tipo de contratos financieros, desde operaciones interbancarias a hipotecas.

Las operaciones de mercado abierto más conocidas son préstamos que un banco central hace a los bancos comerciales. Si una entidad financiera necesita dinero se lo puede pedir al banco central, que actúa como “banco de bancos”. Eso sí, el banco central aplica un tipo de interés a ese préstamo denominado tipo de interés de referencia. Si un banco central decide bajar este tipo de interés, las entidades financieras verán más atractivo obtener financiación de ese banco central. A su vez, estos bancos comerciales dispondrán de más dinero para prestar y así estimular la economía. Por el contrario, si sube el tipo de interés de referencia, los bancos tendrán que pagar más por financiarse y la cantidad de dinero en circulación disminuirá.

Dentro de las operaciones de mercado abierto, distinguimos cuatro tipos:

  • Operaciones principales de financiación: tienen carácter regular, periodicidad semanal y vencimiento a una semana.
  • Operaciones de financiación a más largo plazo: con periodicidad mensual y vencimiento a tres meses.
  • Operaciones de ajuste: no tienen una periodicidad concreta, ya que se realizan de manera puntual.
  • Operaciones estructurales: también sin periodicidad, tienen como objetivo solucionar un problema estructural de liquidez en la economía.

Coeficiente legal de caja

Los bancos centrales obligan a los bancos comerciales a mantener unos depósitos mínimos en concepto de reservas. El porcentaje de los depósitos que las entidades financieras deben mantener en reserva se conoce como coeficiente legal de caja.

Por lo tanto, la variación del coeficiente legal de caja es un instrumento de política monetaria que tiene un impacto directo en la cantidad de dinero en circulación. Es decir, cuanto mayor sea el coeficiente legal de caja, más dinero tienen que guardar los bancos como reserva, por lo que disminuye la liquidez de los bancos y estos pueden prestar menos dinero a sus clientes.

Las facilidades permanentes

Las facilidades permanentes son el tercer instrumento y hay dos tipos: la facilidad marginal de crédito y la facilidad marginal de depósito.

  • La facilidad marginal de crédito permite a los bancos comerciales obtener liquidez a un día de los bancos centrales nacionales a un tipo de interés determinado. No hay límite en la cantidad de fondos que los bancos pueden solicitar, pero deben presentar garantías suficientes. Se fija un tipo marginal de crédito único para toda la eurozona, que constituye el límite máximo del tipo de interés del mercado a un día.
  • La facilidad marginal de depósito permite a los bancos repostar dinero a un día en los bancos centrales nacionales por encima del coeficiente legal de caja. Este dinero se remunera a un tipo de interés establecido por el BCE, conocido como tipo de la facilidad de depósito (TFD). Si este tipo de interés es bajo, los bancos tienen pocos incentivos para depositar su dinero en el banco central. Al igual que sucede con la facilidad marginal de crédito, se fija un tipo único de facilidad de depósito para toda la eurozona, que suele ser el tipo de interés mínimo del mercado a un día.

Además de los instrumentos de política monetaria ya mencionados, el BCE ha introducido nuevas herramientas desde la crisis financiera de 2008 con el objetivo de mantener la inflación en el 2% a medio plazo. Estas nuevas herramientas incluyen políticas de tipos de interés negativos (NIRP), operaciones de refinanciación a largo plazo con objetivo específico y un amplio programa de compra de activos.

A estos tres tipos hay que sumar la forward guidance, a través de la cual el BCE anuncia sus intenciones con respecto a la senda de los tipos de interés oficiales y al horizonte de su programa de compra de activos.

Como hemos visto, las operaciones que mantienen los bancos centrales con las entidades financieras se utilizan para variar la oferta monetaria y, en última instancia, conseguir la estabilidad de precios.

Política monetaria e inversiones

La política monetaria afecta a todas las clases de activos, incluidas las acciones, los bonos, el efectivo, los bienes inmuebles, las materias primas y las divisas. Es una de las muchas variables a tener en cuenta para adoptar posiciones en nuestra cartera de valores, pero no la única. De hecho, los distintos activos financieros no siempre responden como se espera durante los cambios de ciclo de la política monetaria.

Las decisiones tomadas por los bancos centrales tienen un impacto directo en las tasas de interés, la inflación, el crecimiento económico y la estabilidad financiera. Al comprender cómo funciona la política monetaria y cómo afecta sus finanzas personales, podremos tomar decisiones más informadas sobre el ahorro, la inversión y la gestión de deudas. Es recomendable, por lo tanto, buscar asesoramiento profesional antes de decidir nuestra estrategia.