¿Cómo analizar una acción?

Guía de finanzas 3 min. de lectura
¿Es sólida la empresa? ¿El precio de la acción tiene potencial de crecimiento o ya está sobrevalorado? No existen certezas absolutas, pero sí algunos indicadores útiles para orientar la inversión. Estos son algunos de ellos.

Sectores, valor actual, potencial, solidez, geografía: al acceder al mercado de valores, la variedad de opciones puede resultar abrumadora y generar confusión, por lo que se impone un análisis riguroso antes de invertir. Aunque nadie puede predecir el futuro con exactitud y la certeza es un bien escaso (especialmente en los mercados financieros), existen métodos e indicadores que ayudan a acotar las alternativas y a comprender mejor qué acciones conviene comprar y cuáles es preferible evitar.

Cómo analizar una acción

Los indicadores para evaluar una acción son parámetros que, basándose en datos objetivos, buscan reducir la influencia de la emotividad en la toma de decisiones. En esencia, su propósito es responder principalmente a dos preguntas: ¿cuál es la salud financiera de la empresa? ¿Y cuál es el potencial de la acción en función de su valor actual?

Para responder a estas cuestiones, se pueden distinguir dos grandes grupos de indicadores: los indicadores de balance y rendimiento, y los indicadores de valoración.

Indicadores de balance: qué son y qué evalúan

Los indicadores de balance se fundamentan en la información contenida en los documentos que las empresas cotizadas deben publicar: cuenta de resultados, balance y estado financiero. Permiten evaluar la solidez de una empresa, tanto desde el punto de vista económico como financiero, y anticipar su evolución futura.

Algunos datos aparecen explícitamente en los balances: la facturación (los ingresos), los beneficios (lo que queda tras deducir gastos e impuestos) y los márgenes operativos (que a menudo reflejan mejor que los beneficios la solidez del negocio principal de la empresa).

Otros indicadores pueden calcularse fácilmente, como el ratio de capital propio o la rentabilidad sobre el capital propio. El primero compara el capital propio con el total, mostrando el grado de endeudamiento o dependencia de factores externos: un ratio alto implica menor riesgo empresarial. La rentabilidad sobre el capital propio, por su parte, relaciona el beneficio neto con el capital propio, indicando la capacidad de generar beneficios en proporción a la inversión.

Otro indicador relevante es el de los dividendos, es decir, la parte de los beneficios que se distribuye a los accionistas en función de su participación. A mayor dividendo, mayor probabilidad de percibir una renta periódica en el futuro.

La importancia de los indicadores de valoración. ¿El precio es justo?

Sin embargo, a menudo la mayor parte del rendimiento financiero no proviene de los beneficios, sino de la diferencia entre el precio de compra de una acción y el de venta. También en este caso existen parámetros útiles para tomar decisiones más informadas: los indicadores de valoración.

De hecho, una empresa puede ser sólida, pero si su acción ya tiene un precio elevado, se vuelve poco atractiva, porque tiene márgenes de crecimiento limitados. ¿Cómo entenderlo? Comparando el precio en el mercado con algunos datos del balance.

La relación entre el precio y los beneficios (PER), por ejemplo, es un indicador del potencial de la acción. Si es baja, suele indicar que el mercado aún no ha percibido la capacidad de la empresa para generar beneficios. En consecuencia, es probable que la acción tenga margen de crecimiento. Por lo tanto, también se aplica lo contrario: si la relación es alta, es probable que la acción ya haya expresado su potencial, lo que condiciona el rendimiento de una futura venta o, lo que es peor, conlleva una pérdida. Hacer una comparación de este tipo con otros parámetros (por ejemplo, entre el precio de la acción y el valor contable o, en el caso de actividades jóvenes, entre el precio y la facturación) proporciona, por lo tanto, información valiosa.

Ningún indicador, por sí solo, responde a la pregunta «¿es correcto comprar esta acción?». Además, hay que tener en cuenta que los parámetros deben compararse con empresas similares en cuanto a tamaño, sector o ubicación geográfica.

En definitiva, existen muchas variables, entre ellas el momento oportuno y la visión de futuro. Pero si bien es cierto que las inversiones no son una ciencia exacta, tampoco es cuestión de solo intuición. Para tomar decisiones de inversión acertadas, se requieren conocimientos, experiencia y si no somos profesionales de la inversión, un buen asesoramiento financiero es clave.