¿Estamos cerca de una vacuna contra el VIH?

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Desde que en la década de los años 80 los médicos estadounidenses comenzaran a detectar los primeros casos de infecciones a causa del virus de inmunodeficiencia humana, la comunidad científica se ha volcado en investigar cómo hacer frente a esta enfermedad. ¿Estamos realmente cerca de conseguir la vacuna contra el VIH? Te lo contamos en este artículo.

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es una infección que, en sus fases más avanzadas, puede causar el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Este virus, que se transmite de una persona a otra mediante fluidos corporales, ataca y debilita el sistema inmunitario de la persona contagiada, haciendo que sea mucho más vulnerable a contraer infecciones y cánceres que pueden ser mortales.

El VIH, una epidemia mundial

Se trata de un virus que, desde que en la década de 1980 dejara los primeros contagiados, ha traído consigo unas cifras alarmantes para la salud pública mundial. Según datos de ONUSIDA, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA, más de 80 millones de personas han contraído el VIH y 42 millones han fallecido por enfermedades relacionadas con el sida desde que comenzara esta epidemia.

En la actualidad las estadísticas del organismo destacan que alrededor de 40 millones de personas conviven con el virus y que solo en el año 2023 la contrajeron 1,3 millones de personas.

Y aunque cada vez el conocimiento sobre el virus es mayor, el tratamiento es más efectivo y más de 30 millones de las personas contagiadas tienen acceso a la terapia mediante antirretrovirales, medicamentos diseñados para suprimir la replicación del VIH, en 2023 se registraron todavía más de 600.000 muertes a causa de enfermedades relacionadas con el sida. En consecuencia, la comunidad científica continúa buscando sin descanso una vacuna contra este complicado virus.

Objetivo: la vacuna terapeútica contra el VIH

Como bien nos ha demostrado la pandemia Covid-19, las vacunas son un recurso esencial de la medicina para velar por la salud de los seres humanos. Se realizan con cantidades muy pequeñas de gérmenes débiles o muertos que pueden causar enfermedades y ayudan a nuestro sistema inmunitario a combatir las infecciones de manera más rápida y efectiva. Cuando el cuerpo recibe la vacuna, esta le enseña al sistema inmune a reconocer y combatir los gérmenes ayudando a su cuerpo a recordarlos y combatirlos en exposiciones futuras.

En la búsqueda por encontrar una solución que mejore las condiciones y la esperanza de vida de los pacientes contagiados, los expertos y laboratorios farmacéuticos continúan avanzando en sus investigaciones con el foco de lanzar una vacuna que pueda hacer frente a este virus de inmunodeficiencia humana.

Tal y como insiste HIV.gov, el portal de información del gobierno de Estados Unidos sobre el VIH y el sida, el desarrollo de vacunas contra el VIH, tanto de carácter preventivo como terapéutico, “tienen el potencial de cambiar las reglas del juego para controlar y, en última instancia, poner fin a la pandemia del VIH/SIDA”.

¿Por qué? Los entendidos defienden que a pesar de la efectividad que ya proporcionan los medicamentos existentes contra el virus, como la indetectabilidad y la intransmisibilidad de la carga viral, una vacuna parcialmente efectiva “podría disminuir el número de personas que adquieren el VIH, reduciendo aún más el número de personas que pueden transmitir el virus a otros. Al reducir sustancialmente el número de nuevas infecciones, podemos detener la epidemia”.

¿Está la ‘vacuna’ contra el VIH a la vuelta de la esquina?

Aunque la industria farmacéutica está librando toda una carrera de fondo contra el virus de la inmunodeficiencia humana, lo cierto es que hay compañías que despuntan por encima del resto.

Uno de los casos más llamativos es el de la biotecnológica estadounidense Gilead Sciences, que centra su actividad y negocio en aportar soluciones para los pacientes de VIH, además de estudiar fármacos para tratar otras enfermedades como la hepatitis y diversos tipos de cánceres, entre otros.

Ahora todas las miradas se enfocan en su principio activo lenacapavir que, si bien ya se usa en pacientes que padecen VIH, demostraba hace tan solo unos meses en su ensayo clínico que es capaz de prevenir la infección con solo dos administraciones anuales.

Se trata de un fármaco ‘vacuna’ preventivo que inyectándose cada seis meses protege a las personas de su contagio. “En junio, un gran ensayo de eficacia en adolescentes y mujeres jóvenes africanas reveló que estas vacunas redujeron las infecciones por VIH a cero, lo que supone una sorprendente eficacia del 100 %. Las dudas sobre el hallazgo desaparecieron tres meses después, cuando un ensayo similar, realizado en cuatro continentes, informó de una eficacia del 99,9% en personas de género diverso que tienen relaciones sexuales con hombres”, explica la revista Science.

Con estas esperanzadoras cifras los expertos esperan que los afectados por el VIH se reduzcan de manera drástica en todo el mundo. “Tiene potencial, si lo hacemos bien, lo que significa que debemos hacerlo a lo grande y difundirlo”, afirma Linda-Gail Bekker, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Ciudad del Cabo y directora de uno de los dos ensayos de eficacia para Gilead Sciences.

Tanto ha sido el revuelo que ha causado este nuevo hallazgo científico que la prestigiosa revista Science ha elegido a lenacapavir como el descubrimiento del año. Sin embargo, el soporte científico no ha galardonado a este principio activo solo por su papel en la lucha contra el VIH, sino también porque su éxito como profilaxis preexposición ha supuesto un avance científico mucho más amplio.

Esta tipología de estudio y comprensión del virus conlleva una nueva forma de investigación de la estructura de la proteína de la cápside del VIH, a la que se dirige el lenacapavir. “Muchos otros virus tienen sus propias proteínas de la cápside, que forman una capa alrededor de su material genético, por lo que el triunfo de este fármaco plantea la emocionante perspectiva de que inhibidores de la cápside similares puedan combatir otras”, recalca la revista.

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