Las empresas tienen cada vez más claro que el compromiso laboral de sus empleados es clave para lograr un desempeño sobresaliente y alcanzar sus objetivos. Este vínculo emocional, más que un extra, se ha convertido en un pilar para el éxito y el desarrollo de cualquier organización.
Pero, ¿qué pasa con la generación Z? Los nacidos entre 1996 y 2012, la generación más joven en incorporarse al mundo laboral, llegan con su propia visión sobre cómo deberían ser las relaciones entre empleados y empresas. Sus características y prioridades están desafiando las dinámicas laborales tradicionales.
¿Qué es el compromiso laboral y por qué es tan importante?
Los expertos en clima laboral coinciden: el compromiso laboral es ese vínculo emocional que los trabajadores desarrollan con su empleo y todo lo que representa. Este lazo se traduce en motivación, dedicación y una alineación con los valores y objetivos de la empresa.
La Universidad en Internet (UNIR) destaca tres tipos principales de compromiso laboral:
- Compromiso afectivo: cuando el empleado siente una conexión emocional genuina con la organización.
- Compromiso normativo: un compromiso que surge del sentido de responsabilidad hacia la empresa.
- Compromiso de continuidad: se desarrolla con el tiempo y se basa en el esfuerzo mutuo para crecer juntos.
Sin importar el tipo, el compromiso laboral tiene un impacto directo en la productividad. Los empleados comprometidos son más eficientes y ayudan a optimizar los recursos de la empresa. Además, un equipo comprometido contribuye a mejorar la imagen corporativa, reduce el absentismo y crea un ambiente más positivo dentro y fuera de la organización.
El mercado laboral cambia: ¿qué quieren los Z?
Atrás quedaron los días en los que era común jubilarse en la misma empresa en la que se empezó a trabajar. El mundo laboral actual es mucho más competitivo y dinámico, y las nuevas generaciones, como la Z, están redefiniendo las reglas del juego.
¿Qué hay detrás de este cambio? Además de factores como la evolución tecnológica y la creciente flexibilidad del mercado, ‘los Z’ tienen expectativas muy claras:
- Quieren más que un sueldo. Necesitan sentirse identificados con los valores y el propósito de la empresa.
- Priorizan su bienestar y crecimiento personal, tanto dentro como fuera del trabajo.
- Valoran enormemente la conciliación entre la vida personal y profesional.
Según el informe Unlocking Organizational Success Report 2024, el compromiso laboral de los Z depende mucho de estos factores. Si no encuentran estas condiciones, no dudan en buscar otra oportunidad que sí se las ofrezca.
El Fenómeno del Quiet Quitting y la Flexibilidad Laboral
Una tendencia que ha ganado notoriedad entre los Z es el llamado Quiet Quitting o "renuncia silenciosa". A diferencia de abandonar directamente un empleo, esta actitud consiste en cumplir únicamente con las tareas mínimas necesarias, sin involucrarse emocionalmente ni asumir responsabilidades adicionales.
Aunque cada caso es distinto, el Quiet Quitting refleja una desconexión emocional del trabajador con el proyecto empresarial, y suele estar vinculado a ambientes laborales poco inspiradores o condiciones que no favorecen el desarrollo personal.
En paralelo, los Z exigen más flexibilidad. Opciones como el teletrabajo o los horarios adaptables son esenciales para ellos, que ya no ven al trabajo como el centro de sus vidas, sino como una parte más de un equilibrio personal.
Muy en relación a esta situación laboral de los más jóvenes encontramos la importancia creciente que le otorgan a la conciliación y la flexibilidad laboral. Para los integrantes de la generación Z, como decíamos, el trabajo ya no es el centro de todo y algunas ventajas como el teletrabajo, total y parcial, tienen cada vez más peso en su elección de empleo.
En este listado no podemos pasar por alto tampoco la importancia que los trabajadores de la generación Z le otorgan al salario. Aunque, según datos de InfoJobs, las mejoras salariales periódicas se tornan muy importantes para el grueso de los trabajadores, los Z son muy exigentes en este aspecto. “Los jóvenes hacen inversiones en su formación, y luego las empresas les ofrecen 1.000 euros. Con eso no se puede vivir. No es un sueldo de mercado, y ellos lo saben. Por lo que, a la mínima que pueden, se van", explica Guillem Recasens, consultor, fundador y socio de la consultora laboral Recasens&Ros y recoge el medio Xataka.
Con las generaciones más comprometidas acercándose a la jubilación, las empresas enfrentan un desafío creciente: atraer y retener a una generación que prioriza su bienestar y valores por encima de la lealtad empresarial tradicional.
En este contexto, la capacidad de las organizaciones para adaptarse a las nuevas expectativas será determinante. La retención de talento ya no es solo una cuestión de salario, sino de crear entornos que promuevan el desarrollo personal y profesional.
¿Podrán las empresas superar esta “crisis de lealtad”? La respuesta está en su capacidad de evolucionar y construir un futuro laboral que inspire a las nuevas generaciones.
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