Cerebro ‘popcorn’: ¿estar permanentemente conectados a las pantallas perjudica nuestra capacidad de atención?

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En un mundo cada vez más interconectado y tecnológicamente adaptado, la mente de las personas se ha acostumbrado a los estímulos constantes y a la satisfacción instantánea. ¿En qué se basa la teoría ‘popcorn brain’?

Pese a que las nuevas tecnologías y las conexiones rápidas pueden ser muy beneficiosas para diversos ámbitos personales y laborales, el bombardeo de estímulos constantes en nuestros dispositivos digitales también tiene consecuencias negativas para la mente humana.

Un buen ejemplo de esta realidad y de sus consecuencias es lo que David Levy, investigador de iSchool de la Universidad de Washington, apodaba ya en el año 2011 como ‘popcorn brain (en español, ‘cerebro de palomitas de maíz’).

La teoría del experto se basa en que, al igual que ocurre con una bolsa de granos de maíz que estallan cuando se someten a calor en la sartén o dentro del microondas, demasiado tiempo frente a los dispositivos electrónicos puede provocar que nuestra mente se haga adicta a la multitarea electrónica y que, en consecuencia, la vida más lenta y offline, la pausada y real, comience a carecer de interés. Así, un cerebro acostumbrado a la sobreestimulación y a multitarea digital obliga a los pensamientos a seguir el ritmo frenético y a saltar de una tarea a otra sin una dirección concreta, un proceso que se asemeja al que siguen los granos de maíz para convertirse en palomitas.

Consecuencias de un cerebro ‘popcorn’: la capacidad de atención

Los estímulos constantes y la necesidad de estar permanentemente alerta y conectados se ven favorecidos por los algoritmos de internet y las redes sociales de moda. Tal y como destaca la psicóloga Dannielle Haig en la CNN, las redes sociales nos envían contenido que nos gusta para que pasemos más tiempo en ellas. En consecuencia, cada vídeo o story genera una liberación de dopamina en nuestro cerebro que genera placer y que nos lleva a querer continuar buscando nuevos estímulos similares.

"Con el tiempo, esta demanda constante de atención y la rápida alternancia entre tareas pueden provocar una sensación de inquietud mental o de que el cerebro 'rebota de un lado a otro', ya que se esfuerza por mantener la concentración en una sola tarea durante un periodo prolongado”, explica la experta.

Pero, ¿cuáles son las consecuencias de este ‘popcorn brain’? Tal y como destaca la comunidad científica, la capacidad de atención es la gran perjudicada.

Si bien en 2003 la Universidad de California en Irvine destacaba en un estudio que la capacidad de atención promedio era de dos minutos y 30 segundos, en 2012 esta se redujo a 75 segundos. En la actualidad, y según datos del mismo centro educativo, la capacidad de atención promedio de las personas ha disminuido hasta los 47 segundos.

Por su parte, la investigación “El ‘cerebro en línea’: cómo Internet puede estar cambiando nuestra cognición” publicada en World Psychiatry, también resalta que las notificaciones digitales o interacciones continuas tienen consecuencias negativas para la atención y la concentración de manera sostenida.

Otras de las consecuencias que puede generar el llamado ‘cerebro popcorn’ es la aparición de ansiedad, angustia y miedo. Según comenta la neuropsicoeducadora y autora de ‘Catadores de emociones’, Jackie Delger, al medio La Nation, el cerebro, para conseguir incorporar todos los estímulos, deja de hacerlo de forma placentera y es entonces cuando “aparece el sufrimiento o la angustia, por no ser capaz de integrar toda la información que llega”.

Además, y aunque puede parecer que esta dinámica de estar siempre conectados es beneficiosa para el entorno laboral, lo cierto es que la ciencia pone de manifiesto que el multitasking no sólo no mejora la productividad, sino que reduce la eficiencia y la calidad del trabajo de los empleados. Tal y como apunta la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), varios estudios de universidades internacionales como Stanford y Harvard, entre otras, alertan que la multitarea reduce la productividad y conlleva un coste para la economía global de 450.000 millones de dólares al año. En palabras de Diego Redolar, neurocientífico de la UOC, “cuando se realizan varias tareas a la vez, la eficiencia de la ejecución merma de una forma muy acentuada”.

¿Cómo combatir el ‘popcorn brain’?

Aunque la sociedad ya haya normalizado este estado de alerta e interconexiones constantes en nuestros móviles y otros dispositivos, los expertos sí que apuntan diversas actividades o conductas que pueden ayudar a la búsqueda de la quietud mental y a luchar contra el ‘cerebro popcorn’ y sus consecuencias.

  • Meditar. Una de las soluciones es la meditación. Los expertos de la Universidad de California destacan en una de sus investigaciones que esta práctica milenaria ayuda a la concentración durante más tiempo. “Uno de los primeros pasos esenciales para ayudar a alejarse de los pensamientos es observar y notarlos. Esto se puede hacer de muchas maneras, pero todas implican desviar la atención hacia los pensamientos. Una pregunta realmente sencilla que se puede hacer en momentos difíciles es la siguiente: ¿Me resulta útil este pensamiento? ¿Me ayuda a vivir la vida que quiero vivir? ¿Me ayuda a ser la persona que quiero ser en este momento/situación?”, indica, según Infobae, la psicóloga clínica Liz White, consultora y directora de Harley Clinical Psychology, y autora del artículo “Una nueva forma de afrontar el pensamiento excesivo”, publicado en Psychology Today.
  • Practicar yoga. La práctica de esta disciplina, también de origen milenario y muy relacionada con la meditación, nos puede ayudar a combatir la mente dispersa. El movimiento consciente que realizamos en la actividad nos ayuda a conectar el cuerpo con la mente y a fortalecer la concentración. De hecho, un estudio de la Universidad de Illinois ha demostrado que practicar yoga durante 20 minutos al día puede mejorar la función cerebral. Sus investigadores resaltan que, inmediatamente después de practicar yoga, los participantes tienen más capacidad de concentración, procesan la información de forma más rápida y precisa, y además, consiguen aprender, mantener y actualizar la información que se les aporta en menos tiempo.
  • Hacer deporte. El ejercicio físico tiene un impacto positivo en nuestro cerebro. Tal y como destaca Fernando Gómez-Pinilla, neurocientífico de la Universidad de California, en una entrevista para RTVE, ejercicios de coordinación como correr o jugar al fútbol, son beneficiosos para nuestro cerebro y nuestra concentración. También están en este listado otros como el karate, la esgrima, la natación, el baile y el ajedrez.
  • Comer de forma saludable. Los expertos en nutrición recomiendan seguir una dieta equilibrada y saludable para cuidar nuestro cuerpo y también nuestra mente. En concreto, destacan los alimentos con vitaminas del grupo B, como la yema de huevo, los berros, quesos y frutas y verduras, y los ricos en magnesio, entre los que encontramos el trigo integral, las espinacas, el chocolate negro, los mejillones, las judías, los frutos secos y las lentejas.

En línea con todo esto, existen actualmente foros de formación, reflexión y acción, como el Club Mi Avatar Digital (CMAD) para padres de familia que quieren ser verdaderos referentes para sus hijos en el marco de la sociedad digital. El objetivo de estos foros es enseñar conocimientos y habilidades para acompañar a las familias en un uso positivo, seguro y responsable de entornos y servicios digitales. Desde Pictet AM apoyamos entidades comprometidas con el impacto social.