¿Qué es Starlink y por qué es diferente a otros servicios de internet?

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El servicio de conexión a la red desarrollado por SpaceX, de Elon Musk, promete revolucionar el sector de la conectividad. En este artículo desgranamos cuáles son sus características y qué ventajas y retos entraña este servicio de internet por satélite.

Starlink es un servicio de conexión a internet satelital que busca proporcionar red de alta velocidad a todo el planeta Tierra. Definido por la propia empresa como “el sistema de internet más avanzado del mundo”, Starlink es el servicio de conectividad que desarrolla la compañía estadounidense aeroespacial SpaceX, propiedad del multimillonario Elon Musk, para llevar internet a cualquier lugar del globo, incluyendo aquellas zonas rurales o recónditas que tienen problemas de cobertura. Starlink promete dar la posibilidad de “hacer streaming, videollamadas, jugar en línea, trabajar de forma remota y mucho más” desde los lugares más apartados. Tanto es así que, tal y como destaca El Mundo con datos del proveedor de servicios de TI Cloudflare, al calor del aumento de tráfico de internet en 2024, el de Starlink compañía se ha triplicado. ¿Cómo? Con miles de satélites en órbita.

La tecnología Starlink: miles de satélites “cercanos” alrededor del mundo

La tecnología de Starlink es satelital, un sistema basado en una red de satélites que orbitan alrededor del mundo. Desde la propia compañía indican que se trata de la primera y más grande constelación satelital del mundo y que usa una órbita terrestre baja para ofrecer internet de banda ancha. “Mediante el uso de satélites avanzados y equipos de usuarios junto con nuestra amplia experiencia con naves espaciales y operaciones en órbita, Starlink ofrece internet de alta velocidad y baja latencia a usuarios de todo el mundo”, resaltan desde starlink.com.

Pero, ¿qué diferencia a Starlink de otros servicios de conectividad a internet? Pese a que la compañía tiene competidores que también utilizan este sistema de conectividad satelital, la distancia a la que se encuentran las naves y la cobertura que proporcionan marcan la diferencia para el usuario final.

Desde Starlink aseguran que la mayoría de los servicios provienen de satélites geoestacionarios individuales que orbitan el planeta a 35.786 km, por lo que el tiempo que tardan los datos en viajar desde el usuario hasta el satélite y viceversa, es decir, la latencia, es alta, “lo que hace casi imposible su uso para streaming, juegos en línea, realizar videollamadas u otras actividades de alta velocidad”.

Sin embargo, los satélites orquestados por la compañía de Musk orbitan mucho más cerca de la Tierra, a unos 550 km, y cubren todo el globo. “Debido a que los satélites Starlink están en una órbita baja, la latencia es significativamente menor: alrededor de 25 milisegundos (ms) en lugar de más de 600 ms. Tal y como explican desde el medio Huffington Post, esta conectividad, que ya tuvo su fase beta en España en 2021, posibilita un servicio de velocidad de conexión de entre 50 y 150 megabytes por segundo (Mbps) con periodos de latencia de entre 20 y 40 ms.

Así, y aunque para cumplir con su objetivo de conectividad la compañía americana busca poner en órbita 12.000 satélites antes de que acabe la próxima década, a día de hoy, y según la aplicación astronómica Star Walk, la empresa de Musk ha lanzado un total de 7.789 satélites Starlink, aunque no todos están operativos.

Starlink no busca competir con el 5G o con la fibra ‘tradicional’

El objetivo empresarial de la compañía americana no es el de sustituir a la conexión doméstica de fibra o al 5G. Tal y como destacan desde Xataka, Starlink, que consta de un kit personalizado de antena para el lugar geográfico donde se localice el usuario, busca complementar la oferta de conectividad “tradicional” con la suya. “Es más una red pensada para aquellas zonas de la geografía donde no llega la fibra, y las conexiones 4G o 5G se quedan cortas”, destaca el medio.

Los retos de Starlink

Los beneficios de esta conectividad satelital están claros. Starlink proporciona ventajas tan relevantes como la alta velocidad de conexión, la buena latencia, la accesibilidad global y democratización de internet en zonas remotas del mundo, así como su facilidad de instalación y su versatilidad de uso de red en zonas de emergencias o conflictos, entre otros.

Sin embargo, esta realidad tecnológica también tiene retos que afrontar. Los desafíos espaciales, ambientales y de mercado están también muy presentes en el desarrollo de este negocio de SpaceX.

  • Congestión orbital y seguridad especial. A medida que se desarrolla el sector de los satélites alrededor del planeta, la congestión orbital se hace más notable y genera importantes riesgos. Algunos de los más relevantes son las colisiones en el espacio y generación de escombros espaciales, que pueden entrañar peligros para los propios satélites, las tripulaciones espaciales y los sistemas de monitoreo climático, tal y como destaca Infobae.
  • Sostenibilidad ambiental. Algunos estudios ponen ya de manifiesto que estos satélites podrían dañar la capa de ozono. Es el caso de la investigación llevada a cabo por la Escuela de Ingeniería Viterbi de la Universidad del Sur de California y publicada en Geophysical Research Letters. Sus científicos resaltan que los óxidos de aluminio que caen a la atmósfera procedentes de satélites viejos corroen la capa de ozono y se han multiplicado por ocho entre 2016 y 2022.
  • Competencia de mercado y geopolítica. Starlink ya aporta una importante fuente de ingresos a SpaceX con sus millones de usuarios activos. Tal y como destacan desde Forbes, la compañía de Musk generó en 2023 un total de 9.000 millones de dólares en ingresos y 3.000 millones de dólares en beneficios netos. Además, se prevé que sus ingresos en 2024 superen los 13.000 millones de dólares, con unos beneficios netos estimados de 4.500 millones. Sin embargo, y a pesar de esta potencia de mercado, algunos países ya han puesto restricciones a esta conectividad para favorecer a proveedores nacionales o para desarrollar su propia constelación orbital. Uno de esos casos es el de China que, tal y como destacan desde El Confidencial, ya ha comenzado a crear su ‘constelación rival’ Quianfan. Las autoridades de Shanghái han comenzado a lanzar los primeros paquetes de satélites y esperan tener alrededor de 700 en órbita a finales de 2025.

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