Desde hace tiempo, la Unión Europea ha situado las finanzas sostenibles en el centro de su estrategia. Ya en 2021, puso en marcha el programa de bonos verdes para financiar el 30% de los fondos dedicados al programa Next Generation EU, con el fin de apoyar proyectos con bajas emisiones de CO2. Hasta la fecha, se han emitido más de 65 mil millones de euros en bonos verdes y, según estimaciones de los analistas, esto permitirá la emisión de 55 millones de toneladas de gases de efecto invernadero cada año.
¿Por qué es necesaria una taxonomía?
En el avance hacia unas finanzas más sostenibles, uno de los mayores retos es el greenwashing. Con demasiada frecuencia las empresas (y a veces el sector público) intentan hacer pasar por ecológicas actividades que no lo son. Por ello, la Unión Europea ha desarrollado una Taxonomía de Finanzas Sostenibles, que actúa como una verdadera guía científica para distinguir lo que responde a criterios verdaderamente sostenibles.
Pero, ¿cuáles son los objetivos de esta taxonomía? Podemos resumirlos en seis áreas medioambientales y climáticas:
- Mitigar el cambio climático.
- Adaptarse al cambio climático.
- Uso sostenible y protección de recursos hídricos y marinos.
- Llevar a cabo la transición a una economía circular, aumentando la tasa de reciclaje de residuos.
- Prevenir y controlar la contaminación.
- Proteger la biodiversidad y la salud de los ecosistemas.
Y, aunque todavía no se consideren 100 % ecológicas, la Taxonomía ha cartografiado otras actividades relacionadas con la transición energética para reducir los factores de emisión, que pueden referirse, por ejemplo, a la energía nuclear o al gas fósil.
Cómo reconocer las actividades respetuosas con el medio ambiente
A partir de los objetivos fijados, la Taxonomía identifica tres condiciones para poder decir que una actividad es respetuosa con el medio ambiente:
- Debe contribuir de forma positiva y sustancial a al menos uno de los seis objetivos medioambientales.
- No debe tener impactos negativos en los otros cinco objetivos medioambientales.
- Debe respetar unas garantías sociales mínimas, como las indicadas por la OCDE o las Naciones Unidas.
Cuáles son las repercusiones de la Taxonomía para el sector financiero
Pero la Taxonomía de la UE no sólo es buena para el planeta, porque también conlleva varias ventajas para los inversores.
En primer lugar, permite una mayor transparencia de la información en la que basar las propias estrategias, ya que todas las empresas sujetas a estas directrices deben comunicar claramente si sus actividades se ajustan a la Taxonomía y en qué medida.
En segundo lugar, como consecuencia de esta transparencia, disminuye el riesgo de «lavado verde», porque a las empresas les resulta más difícil «engañar» a las partes interesadas al tener que elaborar informes con muchos datos certificados.
Por último, las que no cumplen la Taxonomía pueden sufrir daños de imagen, además de los reglamentarios, mientras que las que sí la cumplen pueden tener un acceso más fácil al mercado de capitales, pagando menos en préstamos para inversión e innovación.