¿Qué son y cómo funcionan los smart contracts?

Guía de finanzas 3 min. de lectura
Esta tecnología innovadora puede cambiar el panorama de muchas actividades, desde la banca y los seguros hasta el sector inmobiliario y la administración pública. Descubramos cómo funciona y qué ventajas aporta.

A todos nos ha pasado estar esperando un tren y tener sed. Nos giramos, vemos una máquina expendedora y decidimos comprar una botella de agua: metemos las monedas en la máquina o acercamos la tarjeta de crédito al lector, elegimos el agua y, tras unos segundos, la botella cae al compartimento del que la recogemos. No hay interacción con otra persona, sino una acción simple con un resultado casi inmediato. Los smart contracts (contratos inteligentes) funcionan de forma similar, aunque son algo más complejos, porque se ejecutan dentro de la blockchain y están escritos en código.

¿Qué es un smart contract?

Los smart contracts son programas informáticos que ejecutan automáticamente determinadas acciones cuando se cumplen condiciones específicas, eliminando la necesidad de intermediarios. Incluyen los términos del acuerdo y la información sobre quién puede activar determinadas acciones.

Son contratos que operan dentro de la blockchain, la cual aporta transparencia, seguridad y una alta resistencia a la modificación de las operaciones ya realizadas o programadas. Por tanto, son "inteligentes" por su automatización, pero siguen siendo contratos en cuanto imponen obligaciones entre las partes cuando se cumplen condiciones acordadas.

¿Cómo funciona un smart contract?

Una de las peculiaridades de los smart contracts es la digitalización de las identidades y de las firmas. En el mundo de los smart contracts, las identidades de los firmantes y las firmas son digitales, expresadas en un formato numérico comprensible y utilizable únicamente por programas específicos.

La clave pública, una secuencia alfanumérica que representa la identidad del sujeto, es visible para todos, mientras que la clave privada asociada debe permanecer secreta. Esta clave privada solo la conoce el propietario y permite generar firmas digitales para cada documento o programa, que pueden ser verificadas por cualquiera que disponga de la clave pública del firmante. Esto hace que la firma digital no sea falsificable, ya que obtener la clave privada a partir de la clave pública requeriría una enorme potencia de cálculo, haciendo la tarea imposible.

En un sector financiero cada vez más descentralizado, los smart contracts ofrecen una forma segura y fiable de automatizar y gestionar las transacciones, eliminando la necesidad de intermediarios y reduciendo los costes operativos. Con su adopción creciente, es esencial que los operadores financieros comprendan plenamente el funcionamiento y las aplicaciones de esta tecnología revolucionaria.

¿En qué sectores se utilizan los contratos inteligentes?

Todavía estamos en los inicios de esta tecnología, por lo que resulta difícil ver aplicaciones concretas en la vida cotidiana, salvo en el ámbito de las criptomonedas. Sin embargo, existen algunas empresas innovadoras que están probando los smart contracts, por ejemplo, en el sector inmobiliario, asegurador y financiero.

En el sector inmobiliario, por ejemplo, los smart contracts pueden utilizarse para la compraventa de inmuebles con el traspaso automático de la propiedad, sin necesidad de intermediarios. En el caso de los seguros, si he reservado unas vacaciones y estas se cancelan por un motivo previsto en el smart contract, recibo el reembolso de forma automática. En el sector financiero sería posible intercambiar dinero, contratar préstamos, firmar seguros personalizados y comprar y vender criptomonedas de manera automática, también aquí sin pasar por el personal bancario.

Por último, los smart contracts serían aliados importantes para la administración pública, capaces de publicar y gestionar licitaciones públicas, registrar los datos y documentos de las personas, e incluso permitir de forma segura el voto electrónico para quienes residen en el extranjero o fuera de su lugar de residencia.

El futuro de los smart contracts es prometedor. Se espera que su uso se extienda a nuevos sectores como la logística, la salud o la energía, y que la evolución de la regulación y la tecnología los haga cada vez más accesibles y seguros para todos los usuarios.