A pesar de las tensiones geopolíticas y comerciales que sufre el mundo, el sector turístico está en plena expansión y crecimiento. Tal y como recoge el Economic Impact Research (EIR) de World Travel & Tourism Council, el turismo mueve alrededor de 11 billones de dólares al año, el 10% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, y se estima que, de cara al año 2035, su contribución sea del 11% al PIB mundial, moviendo unos 16 billones de dólares cada año.
De hecho, según el Barómetro del Turismo Mundial de ONU Turismo de mayo de 2025, más de 300 millones de turistas realizaron viajes internacionales entre los meses de enero y marzo, un crecimiento del 5% en comparación con un año antes y un 3% por encima de los niveles prepandemia de 2019. ONU Turismo resalta que todos los continentes han registrado mejoras en sus niveles turísticos, y destaca la fuerte recuperación de la región Asia-Pacífico y los buenos resultados de África, que ha superado en un 16% el número de viajeros registrado antes de la pandemia.
Además, el informe hace hincapié en el fuerte crecimiento del gasto de los visitantes en muchos de los destinos, por lo que se considera al turismo como un motor de crecimiento clave para muchas economías del mundo. España, por ejemplo, es el segundo país del mundo con más ingresos por turismo y ha conseguido un crecimiento del 9% en los primeros meses de 2025 en relación a un año antes. Cada año, el sector turístico representa alrededor del 13% del Producto Interior Bruto (PIB) del país.
Sin embargo, y aunque las ventajas de tener un sector turístico fuerte se ven reflejadas en el crecimiento de las economías, lo cierto es que la sobresaturación turística u overtourism plantea unos desafíos importantes para las ciudades o regiones que lo sufren.
Qué es el overtourism y cuáles son sus causas
La saturación turística (overtourism, en inglés) es el crecimiento excesivo de visitantes que hace que un lugar se masifique y que sus residentes sufran las consecuencias, como los cambios permanentes en sus estilos de vida, en su bienestar social y en su acceso a los servicios y bienes comunes.
Aunque el término overtourism es relativamente nuevo y se popularizó en la década de 2010, el fenómeno de la saturación turística ya se reconocía desde mediados del siglo XX como un problema urbano, social y, en algunos aspectos, también económico.
Pero, ¿cuáles son las causas que han generado la temida saturación turística en multitud de lugares del mundo? Tal y como resalta el artículo ‘Overtourism: A Literature Review to Assess Implications and Future Perspectives’, entre los principales factores que generan esta saturación turística encontramos el mejor acceso global de la tecnología, los vuelos low cost, las redes sociales, la alta demanda de determinados destinos, así como los bajos controles y escasas limitaciones a la masificación por parte de los poderes públicos. Además, el efecto imitación de los ciudadanos de los países emergentes de los hábitos turísticos tradicionalmente más asociados a occidente también es un punto interesante a tener en cuenta, sobre todo con el incremento en esos países del uso de las redes sociales como TikTok e Instagram.
Desafíos de la saturación turística
Ante esta falta de control en las principales regiones turísticas, la saturación de visitantes genera una serie de consecuencias negativas para los habitantes locales y en las ciudades o regiones masificadas.
- Impacto ambiental. Una de las consecuencias clave del overtourism es la degradación ambiental que conlleva la llegada de más visitantes de los que una ciudad está preparada para recibir. En este sentido, hablamos de consecuencias en la degradación de los ecosistemas por la pérdida de biodiversidad y visitas excesivas a áreas naturales; contaminación por el incremento de residuos o derivada del aumento de los transportes de las personas; y el consumo excesivo de recursos naturales como agua potable o energía para alojamientos y transportes. El overtourism también tiene impacto sobre el paisaje, la contaminación acústica y puede generar alteraciones de flujos naturales de costas y cauces de los ríos por la construcción de hoteles o alojamientos, entre otras infraestructuras.
- Impacto en el bienestar cultural y social. La llegada masiva de turistas a una ciudad o región también tiene un impacto evidente en la calidad de vida de los ciudadanos locales. Ya sea por el aumento de los precios de la vivienda o del coste de la vida local en general, así como por provocar limitaciones en el uso de los recursos y lugares públicos, la llegada de grupos de personas para hacer turismo afecta directamente a la vida de los residentes locales. Esta circunstancia ha dado lugar a protestas en diversas ciudades del mundo, entre los que se encuentran Madrid y Barcelona, e incluso, ha generado animadversión a los visitantes, un fenómeno que se conoce como turismofobia.
- Impacto económico local. Aunque, como ya se ha mencionado, el sector turístico tiene un importante papel en las economías del mundo, lo cierto es que la llegada masiva de turistas complica en muchas ocasiones la economía del día a día de los ciudadanos de los destinos. Ante la llegada de turistas dispuestos a consumir y a gastar en la región, muchas viviendas se han convertido en pisos turísticos. En consecuencia, la disponibilidad u oferta habitacional se reduce en gran medida, lo que provoca el aumento del precio del metro cuadrado de la vivienda en nuestras ciudades. En España por ejemplo, según BBVA Research y tal como recoge la revista Capital, la oferta de viviendas para alquiler a largo plazo se ha reducido en los últimos años, en gran parte, debido al auge del alquiler turístico. “Esto ha generado un aumento significativo en los precios del alquiler, con incrementos de hasta un 7% en algunas ciudades solo en el último año. En áreas como Baleares y Madrid, los inquilinos destinan de media más del 40% de su salario bruto al pago del alquiler, según datos de Idealista, una cifra que refleja la gravedad del problema”, remarcan desde el medio.
- Desafíos regulatorios y de gobernanza. Todos estos impactos generan retos complejos para los poderes públicos, las administraciones y las empresas, que deben buscar soluciones para lograr un equilibrio entre la llegada de turistas, de manera a generar un impacto económico positivo y el bienestar de los residentes de los destinos turísticos y de su entorno natural. De esta forma, se pone de manifiesto la necesidad de encontrar políticas y soluciones que involucren a diferentes actores: autoridades nacionales y municipales, sector privado y organizaciones comunitarias locales. Es esencial integrar y coordinar medidas transversales que regulen la situación.
- Desafíos tecnológicos. Otro de los puntos a tener en cuenta en este contexto de overtourism es el desafío tecnológico que implica y las innovaciones que pueden ser parte de la solución. Según los expertos de The Valley, la tecnología como la inteligencia artificial (IA), los modelos predictivos de la gestión de la demanda, la tecnología de realidad aumentada o gamificación, así como las plataformas de automatización pueden ayudar a diferenciar destinos turísticos y también a gestionarlos. Recientemente, por ejemplo, la localidad costera de Benidorm está ensayando el control del turismo con herramientas de IA y análisis de datos.
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