¿Por qué el streaming está en el centro de todas las miradas? Evolución y futuro de esta industria

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El consumo de contenido en streaming es un hábito ya instaurado a nivel global. En este artículo te contamos cómo ha evolucionado este servicio hasta convertirse en el rey de la industria audiovisual y qué retos tiene por delante.

El streaming ha cambiado la forma en la que nos entretenemos y nos informamos. Usamos diferentes plataformas de streaming para escuchar y ver podcasts, series, programas de televisión y webcasts. El boom e interés por esta tecnología se explica por su facilidad de acceso, sus precios asequibles y la poca exigencia que requiere a nivel de memoria digital.

Podemos definir el streaming como la forma de transmisión de contenido a través de internet y sin necesidad de que los usuarios descarguen archivos completos en sus dispositivos digitales, tales como móviles, tablets, ordenadores, televisores inteligentes o videoconsolas.

De hecho, la Universidad Europea explica que el funcionamiento primario de esta tecnología se basa en enviar datos desde un servidor a un receptor de forma constante para que se reproduzca de forma simultánea, en tiempo real. Sin embargo, gracias a su desarrollo, el streaming ya no es una simple recepción de contenido en directo, sino que los contenidos que se transmiten se pueden disfrutar en cualquier momento, disponiendo únicamente de conexión a internet.

Orígenes y evolución del streaming: los avances en los servicios de comunicación

Aunque en la actualidad son muchas las plataformas y los contenidos que dan forma al boom del streaming, hace tan solo unos años esta industria era mucho más incipiente.

Para hablar de los orígenes del streaming, tenemos que remontarnos a principios de los años noventa. La publicación científica IGI Global en su artículo ‘La revolución del streaming: Trazando la evolución de los medios OTT desde sus orígenes hasta la actualidad’, resalta que el primer hito importante de la industria del streaming se produce en 1993, cuando RealNetworks lanzó RealPlayer, uno de los primeros reproductores multimedia de flujo continuo. Más adelante, en 1995, fue la compañía DirectTV la que comercializó su servicio de televisión por satélite con una cantidad limitada de contenidos en streaming.

Tras estos primeros pasos y con la tecnología ya instaurada, en la década de los 2000, concretamente en 2005, YouTube se convirtió en una de las primeras plataformas de contenido online y dos años más tarde, Netflix empezó a ofrecer contenidos de vídeo en streaming. En 2008 fue el servicio Hulu el que vio la luz con servicios de streaming de contenidos de las principales cadenas de televisión. De 2010 en adelante, esta industria asistió al lanzamiento de Amazon Prime Video, el servicio de streaming incluido en Amazon Prime, y a Disney+, un servicio de streaming centrado en contenidos de la compañía y sus filiales.

Todo este desarrollo, unido a los avances de otros servicios de la comunicación como la conectividad 5G, la mejora de la latencia, así como la sinergia entre empresas de telecomunicaciones y plataformas, ha provocado que la población mundial haya realizado cambios profundos en sus hábitos de consumo de contenidos, del formato físico y analógico al digital.

La ‘era del streaming’ y los retos que debe enfrentar

Tras dos décadas de avances tecnológicos y de emisiones digitales, el streaming ya forma parte de la vida cotidiana de todo el mundo. En la actualidad podemos decir que nos encontramos en la ‘era del streaming’.

Esta tecnología y las plataformas que dominan el mercado mundial, como Netflix, Max, Disney+ y Amazon Prime, han generado que hoy en día el consumo de contenidos e información sea digital, sencillo y con tendencia a seguir creciendo. De hecho, según el análisis de la consultora Ampere, las plataformas de streaming ya registraban un total de 1.800 millones de suscripciones de pago a finales de 2024, y predecía que, de cara a 2029, estas suscripciones superarían los 2.000 millones. Anjali Bastianpillai, Senior Client Portfolio Manager del equipo de renta variable temática de Pictet Asset Management, destaca el liderazgo de Netflix:

“Tiene el potencial de expandir su base de usuarios más allá de los 300 millones, aumentando su rentabilidad a la vez que invierte en contenido, publicidad e iniciativas de juego”.

Sin embargo, y a pesar de las buenas perspectivas de esta industria, con unos ingresos por suscripción esperados de más del 30% hasta los casi 170.000 millones de dólares y otros adicionales en publicidad de 22.000 millones de dólares de cara a los próximos cinco años, así como la focalización en la región de Asia-Pacífico para aumentar suscripciones ante la saturación del mercado estadounidense, el sector también tiene retos por delante.

A pesar de que el streaming sigue creciendo, lo hace a un ritmo más lento del registrado entre 2019 y 2023, cuando las suscripciones globales se duplicaron debido al efecto de la pandemia Covid-19. Según los autores del informe ‘El Global Streaming Study 2024’ de la consultora Simon-Kucher, además de la saturación del mercado, otra de las causas más notables del descenso en el ritmo de crecimiento se debe al consumo de las redes sociales, que sustituyen el dedicado al streaming en un 34% a nivel mundial.

Otra de las complicaciones que enfrentan las plataformas de streaming, según el informe, es que el 40 % de los usuarios considera que tiene demasiadas suscripciones —lo que se conoce como “fatiga de suscripción”—, además del precio que pagan por ellas. Además, otro desafío relevante para la industria es la regulación, ya que normativas como las de derechos de autor han experimentado cambios significativos con la llegada y la democratización del streaming.

Para hacer frente a estos retos y a la ralentización en el crecimiento de su negocio, las plataformas apuestan por ofrecer una amplia gama de contenidos e implementar iniciativas que consoliden su desarrollo. Un ejemplo de ello es Netflix, que ha incorporado ingresos por publicidad y ha tomado medidas contra el uso compartido de contraseñas. Además, la industria sigue de cerca otras tendencias del sector, como el auge del streaming interactivo —que permite la participación activa del usuario—, así como el uso de la inteligencia artificial en la producción y distribución de contenidos.

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