A pesar de que el término ‘salud financiera’ no es sinónimo de ‘salud mental’, la realidad es que el estrés económico que supone carecer de ella puede influir en gran medida en nuestro bienestar.
Según concluye la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud no se limita solo a la ausencia de enfermedades, sino que es la conjunción del bienestar físico, mental y social, por lo que la salud financiera guarda también una posición muy importante de la ecuación.
Qué es la salud financiera y por qué es importante
La salud financiera, tal y como la define la Oficina del Secretario General de las Naciones para la Inclusión Financiera para el Desarrollo (UNSGSA), es el estado en el que un individuo, hogar o micro/pequeña/mediana empresa pueden gestionar sin dificultad sus obligaciones financieras actuales y tener confianza en su futuro.
Según expone un documento reciente de la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la salud financiera incluye la gestión de las finanzas cotidianas para satisfacer las necesidades a corto plazo; la resiliencia para absorber las crisis financieras; la posibilidad de alcanzar objetivos futuros y la sensación de seguridad sobre el control de las finanzas.
Su importancia va más allá de la parte estrictamente económica debido a que, tal y como exponen diversas investigaciones, la abundancia o ausencia de bienestar financiero impacta de forma directa en la salud de las personas. De hecho, según informa elEconomista, la salud financiera es un factor determinante de calidad de vida y bienestar de la ciudadanía y se considera la semilla del crecimiento económico y social.
El informe ‘La situación de la salud mental en España’, publicado en el año 2023, también hace hincapié en esta corriente de salud financiera y bienestar personal y social. Según informa la investigación, cerca del 75% de las personas encuestadas considera que su salud mental ha empeorado en los últimos años, y señala a las dificultades económicas y la incertidumbre ante el futuro como las dos causas más destacadas. Además, y tal y como destaca un artículo sobre este informe recogido por FundsSociety, la salud mental, está estrechamente vinculada a factores sociales como el bienestar económico y la salud financiera, por lo que gozar de esta palanca “favorece el equilibrio, el bienestar, la autoestima y la capacidad de cumplir metas y objetivos”, a la par que disminuye determinadas preocupaciones, “especialmente las vinculadas con las necesidades de supervivencia”.
Por su parte, el estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en tiempos de Covid-19 puso de manifiesto que, ante los problemas económicos derivados de la pandemia, tales como la inseguridad financiera y el desempleo, la salud mental de las personas se vio gravemente resentida, dando lugar a mayores tasas de ansiedad y depresión a nivel mundial.
Del mismo modo, algunas investigaciones recogidas por Infobae resaltan que el dinero tiene un impacto psicológico profundo, especialmente cuando se percibe como escaso. De hecho, las imágenes cerebrales han demostrado que las pérdidas económicas se experimentan de manera similar al dolor social. “Cuando el dinero es limitado, el cerebro responde activando regiones relacionadas con el estrés, lo que puede generar consecuencias tanto en la salud mental como en la física”, detalla el artículo.
Indicadores de salud financiera
Tras comprender qué es la salud financiera y su relevancia en el bienestar de las personas, es importante tener en cuenta los criterios con los que la medimos.
Un estudio de Center for Financial Services Innovation (CFSI) ha identificado ocho indicadores que miden la salud financiera de las personas.
- Relación entre gastos e ingresos. Aunque gastar menos de lo que ingresamos puede parecer una obviedad, lo cierto es que es uno de los principales criterios para la medición de la salud financiera. Ingresar por encima de lo que gastamos supone capacidad de ahorro y la posibilidad de llevar a cabo una correcta planificación de nuestras finanzas.
- Capacidad de pago de facturas. El grado en el que una persona se mantiene al corriente de todas sus facturas es un indicador que revela la capacidad que tiene de gestionar sus finanzas.
- Capacidad de ahorro para emergencias. La cantidad de dinero ahorrado en productos financieros líquidos también es otro indicador importante de salud financiera. Contar con suficientes ahorros para afrontar situaciones de emergencia inesperadas ayuda a las personas a no contraer deudas innecesarias o insostenibles.
- Posesión de ahorro destinado al largo plazo. Un indicador clave de salud financiera es la planificación de nuestras finanzas en el largo plazo mediante activos o capital ahorrado. Se trata del capital que a menudo se destina a la compra de una vivienda o a la jubilación.
- Nivel de endeudamiento. La manera y cantidad en la que la persona se endeuda a lo largo de su vida financiera también es un indicador clave de medición. Si la situación laboral y de ingresos permiten hacer frente al pago de deudas de forma ordenada y a tiempo, la persona evitará recargos por pagos atrasados.
- Historial crediticio. La salud financiera también se mide en el riesgo que una persona o empresa representa para los prestamistas. Tener una buena puntuación de crédito y representar un riesgo bajo para los acreedores suele ser indicativo de buena salud financiera.
- Posesión de pólizas de seguros. La posibilidad de contratar seguros, de amplias y buenas coberturas para contar con la protección ante situaciones inesperadas, es indicador de salud financiera robusta.
- Tener un plan de gastos para el futuro. Poder organizar y planificar las finanzas es un indicativo de buena salud financiera. En este plan se puede incluir un presupuesto para afrontar los gastos de todos los meses, establecer pautas de ahorro constantes e identificar un ‘colchón de emergencia’ para hacer frente a imprevistos, entre otros puntos clave.
Si lo que buscamos es medir nuestra propia salud financiera o la de una persona particular, la iniciativa educativa Finanzas Para Todos, promovida por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el Banco de España y el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, ha establecido un breve cuestionario con preguntas clave. El organismo realiza cuestiones sencillas relacionadas con la edad, la situación civil, la estabilidad laboral, la dependencia económica y la situación en la que la persona llega a final de mes antes de percibir sus ingresos. Además, el test se centra en conocer la capacidad de ahorro, el endeudamiento, así como la capacidad de pago y la viabilidad de hacer frente a imprevistos económicos.
Comprometidos con la salud financiera
Desde Pictet Asset Management estamos muy comprometidos con la salud y la educación financiera. Por ello, en la gestora apoyamos y colaboramos con diversas iniciativas que se basan en democratizar el conocimiento financiero y el bienestar de los ciudadanos.