Las commodities, una oportunidad ‘de oro’ para diversificar tu cartera

Guía de finanzas 3 min. de lectura
Oro, petróleo, café… Son solo algunas de las materias denominadas commodities en el ámbito de las inversiones. Si te quieres proteger de la inflación y buscas un activo atractivo para diversificar tu cartera, te interesa seguir leyendo.

Además de las acciones y los bonos, existen otros tipos de activos financieros que pueden ofrecer diversificación y mejorar los rendimientos de tus inversiones, como las commodities (o materias primas). Estos activos, que incluyen productos como el petróleo, el oro o el café, son fundamentales en la economía global y juegan un papel clave en muchos sectores industriales. Invertir en commodities no sólo puede ser una forma de protegerse contra la inflación, sino también una vía para aprovechar las fluctuaciones del mercado global y generar rendimientos atractivos.

¿Qué son las commodities?

Las commodities son materiales o bienes de origen natural tangibles que se pueden comprar o vender. Otra de sus características es que se comercializan en mercados financieros y tienen una alta demanda en muchas industrias para la fabricación de productos más refinados. Los materiales son estandarizados, pueden ser intercambiados con otros del mismo tipo y su valor depende de sus características generales. Los precios de las materias primas fluctúan constantemente debido a una serie de factores, como la oferta y la demanda, las condiciones climáticas, las tensiones geopolíticas o las políticas económicas.

Las commodities tienen por tanto un impacto directo en las economías de los países productores y consumidores. Los precios de las materias primas afectan a los costes de producción en diversos sectores, lo que a su vez impacta en los precios finales de productos manufacturados, alimentos y energía. Es decir, influyen en las tasas de inflación y, de manera indirecta, también en el crecimiento económico.

Tipos de commodities

Existen diferentes tipos de commodities, y se suelen clasificar en cuatro categorías principales:

  • Commodities agrícolas: esta categoría aglutina a las materias de origen vegetal y son esenciales para la producción de alimentos y otras materias primas. Las commodities agrícolas se pueden subdividir en soft commodities, o materias primas blandas (cacao, café, azúcar, pimienta); granos (maíz, arroz, trigo, avena); fibras (algodón, lana, madera, seda…); y semillas oleaginosas (judía verde, girasol, soja, colza…). La oferta de estos productos está influenciada, sobre todo, por factores climáticos.
  • Commodities ganaderas: son aquellos productos derivados de animales, como la carne de vaca, cerdo y pollo, además de los lácteos y la lana. Estas commodities tienen una gran importancia en la industria alimentaria y textil.
  • Commodities energéticas: las materias primas de esta categoría son fundamentales para la producción de energía y combustibles. Se clasifican en crudo (petróleo, gas natural, carbón…) y derivados (gasolina, bioetanol, biodiésel…). Las fluctuaciones en los precios de estas materias primas, sobre todo del petróleo, afectan a la economía global, lo que convierte a las commodities energéticas en un actor muy importante a tener en cuenta dentro de los mercados financieros.
  • Commodities metálicas: se subdividen en metales preciosos (oro, plata, platino…) y metales industriales (cobre, aluminio, hierro…). Este tipo de commodities se utiliza en una variedad de industrias, desde la joyería hasta la fabricación de productos electrónicos.

¿Cómo se invierte en commodities?

Invertir en commodities supone especular sobre la variación del precio de activos físicos no procesados. Las materias primas se comercializan en dos tipos de mercados:

  • El mercado al contado, o físico, en el que los productos se compran y venden para una entrega inmediata.
  • Los mercados de derivados, donde se producen intercambios centralizados en los que se negocian instrumentos financieros, incluidos aquellos basados en diversas materias primas, como los contratos de futuros o las opciones.

Otra manera de invertir en materias primas es a través de un contrato por diferencia (CFD), acuerdo entre comprador y vendedor que permite llevar a cabo una transacción a un precio y momento específicos, sin necesidad de tener en propiedad el activo subyacente. Es decir, los CFD no nos otorgan la propiedad del activo subyacente (como un lingote de oro), sino que nos permite operar sobre un contrato de futuros basado en los cambios de precio en tiempo real del activo. Podemos optar por comprar si consideramos que el precio subirá, o vender si anticipamos que el precio bajará. Por ejemplo, si la cotización del oro aumenta, el precio del CFD también subirá, reflejando ese crecimiento. Su popularidad se debe, entre otras cosas, a que incluye requerimientos de capital más bajos que si decidimos operar con futuros.

Principales mercados de commodities

Como hemos indicado, las commodities se pueden comprar y vender en mercados bursátiles. A continuación, indicamos los más importantes, así como las principales materias primas que se negocian en ellos:

Incluir commodities en tu cartera de inversión

Podemos concluir que invertir en commodities puede ser una forma efectiva de diversificar una cartera. Los gestores profesionales aprovechan la baja -o incluso negativa- correlación con otros activos tradicionales, como las acciones y los bonos, para compensar la volatilidad propia de los mercados financieros. Además, las materias primas protegen contra la inflación, ya que sus precios suelen aumentar cuando los costes de producción crecen.

Sin embargo, es importante recordar que invertir en commodities conlleva riesgos debido a la volatilidad de los precios y los factores externos que pueden influir en su valor. Por ello, si no se conoce bien el funcionamiento de los mercados financieros, es fundamental confiar nuestras inversiones a expertos financieros para protegerlas y sacar el mejor partido de ellas.