Qué es la liquidación en T+1 y cómo afectará a las gestoras de fondos

Mercados e inversiones 3 min. de lectura
Europa reducirá en octubre de 2027 su ciclo de liquidación de valores de T+2 a T+1. El cambio exigirá a las gestoras adaptar sus procesos, tecnología y gestión de liquidez a unos plazos operativos mucho más ajustados.

Europa se prepara para uno de los mayores cambios operativos de su infraestructura financiera en décadas: el paso del ciclo de liquidación T+2 al T+1.

En la práctica, significa que las operaciones con valores tardarán la mitad de tiempo en completarse, un ajuste que exigirá a las gestoras de fondos revisar procesos, tecnología y gestión de liquidez antes de octubre de 2027.

Explicamos qué implica este cambio y cómo afecta a la industria.

¿Qué es la liquidación en T+1?

El ciclo de liquidación es el tiempo que transcurre desde que se ejecuta una operación (compra o venta de un valor) hasta que esta se completa de forma efectiva, es decir, cuando el comprador recibe los títulos y el vendedor el efectivo. Actualmente, en Europa este plazo es de dos días hábiles tras la negociación (T+2). Con la llegada de la liquidación T+1, ese margen se reduce a un único día hábil.

¿Cuándo entra en vigor T+1 en Europa?

Tras la recomendación de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), la Unión Europea ha fijado el 11 de octubre de 2027 como fecha oficial, un movimiento coordinado que también incluirá a Suiza y al Reino Unido. Aunque la fecha límite parece lejana, el propio regulador ha advertido de que 2026 debe tratarse como el año decisivo para cerrar los preparativos, no 2027.

De hecho, ya existe un primer hito regulatorio antes del cambio definitivo: a partir del 7 de diciembre de 2026 se aplicarán nuevos requisitos relacionados con la asignación y confirmación de operaciones, concebidos para acelerar y estandarizar estos procesos de cara a T+1.

¿Por qué Europa se mueve hacia T+1?

El principal motivo es la alineación internacional. Estados Unidos, Canadá y México ya completaron esta transición en mayo de 2024, y desde entonces Europa opera con un desfase de ciclos de liquidación respecto a uno de sus mercados de referencia. Según Efama, esta desalineación genera costes continuos que, en última instancia, recaen sobre el inversor final.

Acortar el ciclo de liquidación también persigue objetivos de fondo:

  • Reducir el riesgo de contrapartida al minimizar el tiempo en que una operación permanece pendiente de completarse. 
  • Disminuir la tasa de operaciones fallidas.
  • Reforzar la confianza general en la infraestructura de post-contratación europea.

Qué cambia para las gestoras de fondos

El acortamiento del ciclo no es un simple ajuste de calendario: comprime toda la cadena operativa que hay detrás de cada operación, con implicaciones directas para gestoras, depositarios y fondos de pensiones. 

Algunos de los principales frentes son:

  • Gestión de la liquidez y de divisas: al disponer de menos tiempo entre la ejecución y la liquidación, las gestoras con carteras internacionales tendrán una ventana más estrecha para organizar la financiación en divisa necesaria para cada operación, especialmente en fondos con exposición fuera de la zona horaria europea.
  • Procesos de asignación y confirmación: operaciones que hoy pueden confirmarse con cierto margen tendrán que resolverse prácticamente el mismo día de la negociación, lo que exige mayor automatización y menos intervención manual.
  • Préstamo de valores (securities lending): los procesos de recall de títulos prestados, habituales en la gestión de carteras, deberán ejecutarse en plazos más ajustados para evitar incumplimientos de liquidación.
  • Eventos corporativos: la gestión de operaciones como ampliaciones de capital, dividendos o fusiones, todavía muy manual en buena parte de Europa, concentra uno de los mayores riesgos de la transición, según ha señalado la CNMV.

Cómo se está preparando la industria

En España, el BME ha presentado el Playbook España T+1, una guía práctica para ordenar la migración a nivel nacional.

A escala europea, una encuesta del EU T+1 Industry Committee reflejaba que un 83% de las entidades ya trabajaba activamente en su preparación y que un 58% contaba con un plan formal de implementación, si bien las propias gestoras de activos y los fondos de pensiones figuraban entre los actores con menor grado de avance respecto a otros participantes del mercado.

La transición a T+1 es, en definitiva, un cambio estructural que exige a la industria de gestión de activos revisar desde ya sus procesos internos.

Como suele ocurrir con este tipo de reformas de mercado, quienes se estén anticipando a los plazos regulatorios estarán mejor posicionados para afrontar el cambio sin sobresaltos operativos.