Algunas de las nuevas políticas comerciales e internacionales que el republicano Donald Trump anunció en su campaña electoral ya son una realidad con su vuelta a la presidencia de Estados Unidos. Así, en el que será su segundo mandato en la Casa Blanca y desde que se produjera su investidura en Washington el pasado 20 de enero, el anuncio de aranceles aduaneros a algunos países y productos ya marca la actualidad en materia de comercio internacional y la dinámica de los mercados financieros del globo.
Qué son los aranceles y por qué los está usando el nuevo gobierno de Trump
Los aranceles son tasas o impuestos sobre los bienes que un país exporta a otro. En el caso estadounidense, los aranceles se refieren al pago extra al Tesoro americano por una cantidad de bienes concreta que entra dentro de las fronteras del país.
Los aranceles, además de encarecer la mercancía que recibe el país que los impone, complican la venta y la distribución de determinados productos por parte de compañías extranjeras que suelen comercializar con el país que ha tomado la medida arancelaria.
Según destaca la CNN, el nuevo y reelecto presidente de Estados Unidos considera que los aranceles son una herramienta multiuso que castiga a otros países por prácticas comerciales desleales, que evita que las empresas estadounidenses se trasladen al extranjero y que estima que aportarán miles de millones de dólares para reducir el déficit federal. Además, Trump ha explicado en diversas declaraciones que el Gobierno usa estas medidas para impulsar la industria manufacturera nacional, crear empleo, recaudar miles de millones de dólares para ayudar a financiar otras iniciativas políticas, así como proteger a sus ciudadanos ante países que, a su juicio, “no hacen lo suficiente” para evitar la entrada de migrantes sin papeles ni tampoco la llegada habitual de drogas como el fentanilo a sus fronteras.
El objetivo del mandatario, tal y como expresaba en el mes de octubre en un discurso en el Club Económico de Detroit, es que, con el tiempo, el país “ganará sustancialmente más dinero, por encima de los costes” y comenzará “una reducción masiva de la deuda”, uno de los problemas clave que tiene la economía de Estados Unidos.
Sin embargo, la otra cara de la moneda es que, según los expertos, estas medidas comerciales también pueden aumentar los precios para las empresas y los consumidores estadounidenses, además de establecer relaciones comerciales complejas y hostiles con el resto del mundo.
Tal y como explican en CNN, el pago de estos impuestos sobre los bienes importados a Estados Unidos no proviene de las empresas extranjeras que producen esos bienes, sino que es la empresa estadounidense que realiza la importación la que paga ese coste extra al Tesoro de Estados Unidos. Ante esa situación, la empresa puede decidir mantener los precios al consumidor y obtener menos ganancias o elegir la opción de transferir el coste total o parcial del pago arancelario al consumidor, una decisión que elevaría el precio para el consumidor final estadounidense.
De hecho, tal y como apunta el medio elEconomista, los diferentes laboratorios de ideas, como Capital Economics o Peterson Institute for International Economics (PIIE), estiman que estas nuevas medidas arancelarias podrían elevar la inflación estadounidense al 4% en tan solo un año.
Cabe recordar que, durante el primer mandato de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, entre los años 2017 y 2020, el republicano ya impuso aranceles sobre aproximadamente el 14% del total de los productos importados, afectando a importaciones por valor de 2,7 billones de dólares, según la CNN.
Los sectores más afectados por los aranceles estadounidenses
A pesar de que todo el comercio internacional está pendiente de la escalada arancelaria de la administración Trump, existen sectores de la economía y países a los que estas decisiones les afectan más que a otros.
La imposición de aranceles sobre el acero, el aluminio y los productos de China, junto con las propuestas de gravar automóviles, chips y fármacos, y las medidas pospuestas contra Canadá, México y otros países, son las que actualmente dominan la dinámica de los mercados.
- Acero y aluminio. Estados Unidos ha anunciado aranceles del 25% sobre todas las importaciones de acero y aluminio que entren en el país. Esta normativa, aunque busca proteger la industria nacional estadounidense y reducir la dependencia de las importaciones extranjeras, está generando relaciones comerciales complicadas con los principales países exportadores de estas materias. En el caso del acero, y según datos del Instituto Americano del Hierro y el Acero de los que informa RTVE, los principales exportadores a Estados Unidos son Canadá, Brasil y México, seguidos de Corea del Sur y Vietnam. Con respecto al aluminio, que ha pasado de tener un gravamen del 10% al 25%, Canadá es el principal suministrador del país, con un 79% del total de importaciones en 2024. En ambos casos, países como México y Canadá están viendo afectadas sus relaciones comerciales con Estados Unidos, a pesar de que Donald Trump decidiera retrasar los impuestos del 25% sobre todos los productos provenientes de ambos países. Además, países europeos como España también se verán afectados por el gravamen a estos materiales debido a la actividad de empresas nacionales como ArcelorMittal y Acerinox, entre otras.
- Construcción. Derivado de esos aranceles del 25% al acero encontramos al sector de la construcción como uno de los principales afectados por estas medidas. No es de extrañar que, al elevar las tasas sobre los materiales de algunos productos básicos en el sector, tales como las láminas y los tubos de acero, se encarezcan los productos y las compañías constructoras tengan que adaptar sus estrategias.
- Automovilístico. Tanto por el gravamen a productos como el acero y el aluminio, así como por el 20% impuesto de forma general a las importaciones chinas, y por las futuras tasas a los chips, la industria del automóvil, tradicional y eléctrica, es una de las mayores damnificadas de esta ‘guerra’ comercial. Además, Trump ha anunciado de forma reciente que planea imponer aranceles del 25% a las importaciones directas de automóviles de cara al mes de abril, con la intención de que las plantas de fabricación se trasladen a territorio estadounidense antes de que se apliquen las nuevas tasas. “Porque, como ustedes saben, cuando llegan a Estados Unidos y tienen su planta o fábrica aquí, no hay aranceles. Así que queremos darles un poco de margen”, ha indicado Trump, según recoge ABC. En este sentido, y tal y como informa Euronews, algunos fabricantes europeos como Volkswagen y Stellantis también podrían verse afectados por la amenaza de aranceles a países como Canadá y México, lugares donde tienen plantas de fabricación.
- Electrónica. El sector de la maquinaria eléctrica y la electrónica también es otro de los grandes afectados por las decisiones arancelarias del gobierno estadounidense, debido al arancel del 20% a las importaciones de China y al anuncio de un posible arancel del 25% a las importaciones de chips semiconductores, así como a los productos taiwaneses. Este sector, del que Estados Unidos tiene una gran dependencia asiática, también podría verse afectado por el futuro gravamen al sector farmacéutico, que comentamos a continuación, a través de los numerosos equipos y dispositivos electrónicos necesarios a la industria farmacéutica, que se verían también gravados.
- Farmacéutico. Otro de los sectores clave en esta ‘guerra’ comercial es el farmacéutico. El anuncio del presidente estadounidense de nuevos gravámenes arancelarios también incluye a productos farmacéuticos, una situación en la que grandes compañías del sector europeo podrían verse afectadas. Según resalta Euronews en base a los datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, el país importó en 2024 productos farmacéuticos por valor de 127.000 millones de dólares. Entre estas importaciones, una parte significativa procedía de compañías de la Unión Europea, en particular los fármacos contra la obesidad anti GLP-1, en los que Wegovy, de Novo Nordisk, tiene una cuota de mercado sustancial.
- Energético. El sector de la energía es otro de los damnificados por los aranceles de Donald Trump. Los gravámenes al acero y al aluminio podrían perjudicar a este sector, ya que son materiales esenciales para la industria petrolera y la infraestructura eléctrica de Estados Unidos. The Wall Street Journal señala en uno de sus artículos que los transformadores, elementos clave utilizados en la red eléctrica del país, son especialmente vulnerables a las interrupciones comerciales que pueden derivar de la imposición de aranceles.
Invertir en compañías adaptadas al contexto internacional
En Pictet Asset Management enfocamos nuestras inversiones en empresas que tienen la capacidad de adaptarse a los nuevos acontecimientos que suceden en el mundo. A este respecto, nos centramos en compañías con buenos resultados y sólidos fundamentales, mejor posicionadas para resistir las consecuencias de esta guerra arancelaria. Descubre aquí nuestra gama de fondos.