El turismo ha sido uno de los principales motores de crecimiento de la economía global y, más específicamente, de la economía española. Se trata de una industria en constante crecimiento, aunque tuvo un punto de inflexión durante la pandemia del COVID-19. Sin embargo, el sector está entrando en una nueva fase marcada por cambios estructurales que es importante conocer desde el punto de vista del inversor para aprovechar esta tendencia.
Según el informe NextGen Travellers and Destinations de Deloitte y Google, el número de viajes internacionales podría llegar a los 2.400 millones en 2040, lo que supone un aumento de 1.000 millones respecto a los niveles prepandemia. Este crecimiento no solo implica mayor número de viajes, sino también una transformación en el perfil del viajero, los destinos preferidos y el tipo de turismo que se realiza.
En este contexto, entender estos cambios y conocer las dinámicas del turismo del futuro es clave para identificar oportunidades de inversión a largo plazo.
Cambios en los flujos turísticos
Uno de los principales cambios que anticipa el informe es la reconfiguración del mapa turístico global, destacando que el crecimiento del turismo en los próximos años estará impulsado por la población de los mercados emergentes.
Países como China, India o Estados Unidos seguirán liderando el número de turistas a nivel global, pero otros países como Brasil, Indonesia o Arabia Saudí ganarán peso en comparación con los niveles actuales. De este modo, se espera que el conjunto de los nuevos mercados emisores aumente su cuota de turistas hasta representar más del 40% del total a nivel mundial.
Por otro lado, desde el punto de vista de los destinos, Europa seguirá manteniendo su liderazgo. En particular, se espera que España se consolide como el primer destino mundial, con más de 110 millones de visitantes en 2040. Sin embargo, el informe prevé un turismo cada vez más diversificado, con nuevas regiones del Sudeste Asiático y Oriente Medio ganando protagonismo.
Para el inversor, esta evolución implica mirar más allá de los mercados tradicionales e identificar países con mayor potencial de crecimiento.
La tecnología como impulsora del nuevo turismo
El informe también destaca el papel de la tecnología en la transformación de la experiencia del viajero.
El uso de la inteligencia artificial y de la analítica avanzada de datos permitirá ofrecer experiencias hiperpersonalizadas, adaptando los viajes a las preferencias y necesidades individuales de cada turista. Además, el desarrollo de innovaciones como la traducción en tiempo real o los asistentes virtuales permitirá a algunos turistas ampliar el rango de destinos a elegir.
Desde el punto de vista de la inversión, este segmento será clave debido al atractivo de compañías tecnológicas vinculadas al ecosistema turístico.
Los nuevos perfiles de turista
El turismo del futuro no solo cambiará debido a la tecnología, sino también a la evolución del perfil del viajero. El estudio revela que aspectos como el envejecimiento de la población, la diversidad cultural o la búsqueda de nuevas experiencias están redefiniendo la demanda turística.
En este contexto, una de las tendencias más relevantes es el crecimiento del “solo travel”, un término que hace referencia a los turistas que optan por viajar solos. Este fenómeno se verá reforzado por la digitalización, que facilita una mayor independencia, flexibilidad y búsqueda de experiencias personalizadas.
Igualmente, se espera que el turismo evolucione de un modelo centrado más en producto, hacia uno basado en experiencia, donde el viajero priorizará más el bienestar, la cercanía con la cultura y el impacto social y medioambiental del viaje.
Esto abre oportunidades para el inversor en segmentos como el turismo experiencial, el lujo personalizado o el turismo sostenible.
¿Qué implicaciones suponen estos cambios para el inversor?
La transformación del turismo no solo afectará a aerolíneas u hoteles, sino a toda una cadena de valor mucho más amplia.
- El crecimiento del volumen de viajeros y la diversificación geográfica favorecerá la inversión en infraestructuras, como aeropuertos, transporte, energía o desarrollo urbano en destinos emergentes.
- La digitalización del sector impulsará oportunidades en tecnología, desde plataformas online hasta soluciones de inteligencia artificial aplicadas a la gestión de la demanda o la experiencia de cliente.
- El cambio en las preferencias del consumidor reforzará sectores como el ocio, el entretenimiento o la restauración, cada vez más integrados dentro de la experiencia turística.
- La sostenibilidad se convertirá en un eje central para el sector, por lo que será necesario desarrollar modelos turísticos responsables. Esto generará.
En Pictet Asset Management vemos el turismo del futuro no solo como una evolución del modelo actual, sino como una transformación estructural impulsada por megatendencias económicas, tecnológicas y sociales.
El crecimiento de la demanda global, la aparición de nuevos mercados emisores y receptores, la irrupción de la tecnología y el cambio en el comportamiento del viajero configuran un escenario con interesantes oportunidades para el inversor. Por ello, el reto ya no consiste únicamente en identificar compañías del sector turístico, sino en entender todo el ecosistema que se beneficia de esta tendencia.