Electrificación industrial: energía más barata y economía más sostenible

Inversión sostenible 3 min. de lectura
La industria está avanzando en la sustitución de combustibles fósiles por electricidad en determinados procesos, con el objetivo de cumplir metas medioambientales, mejorar la eficiencia energética y reforzar su competitividad. En este artículo, analizamos por qué esta transformación también representa una oportunidad atractiva para los inversores

La actividad industrial ha estado históricamente ligada al uso intensivo de hidrocarburos y a las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a estos procesos. Sin embargo, la transición energética, derivada de los retos mundiales ambientales, sanitarios y económicos, e impulsada en gran medida por el Acuerdo de París de 2015, está demostrando que la industria puede funcionar de forma más barata y eficiente en muchos de sus procesos de la mano de la electricidad.

Por eso, en un mundo en el que cada vez más sectores industriales ya no tienen que elegir entre la rentabilidad y la sostenibilidad, sino que pueden avanzar en ambas, la electrificación industrial es indispensable para el desarrollo y se posiciona como toda una megatendencia de inversión.  

Expansión económica y energética

Actualmente vivimos en un contexto de crecimiento demográfico y económico, donde el mundo tiene que enfrentar retos energéticos y climáticos de forma simultánea. 

Las nuevas tecnologías, así como la mejora de la sanidad y de la calidad de vida, han provocado que seamos más personas en el planeta Tierra. Según las Naciones Unidas (ONU), en la actualidad ya somos más de 8.000 millones de personas en el mundo y se prevé que en los próximos 50 años esta cifra escale hasta los 10.300 millones de habitantes. 

Toda esta masa poblacional, junto con la expansión económica de países emergentes muy poblados, como China e India, las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, y el auge de los centros de datos, ha provocado que la producción crezca y que las necesidades energéticas de la industria sean mayores. 

Gran parte de esta demanda energética se basa en el calor que usan sectores tan importantes como el químico, el alimentario y el cementero. Por eso, en esta transición, para producir ese calor industrial, muchas compañías están innovando y adaptando sus tecnologías, pasando de la quema de hidrocarburos a soluciones eléctricas como calderas, hornos eléctricos o tecnologías de inducción.

Además, aunque gran parte de la atención se centra en los procesos de altas temperaturas, la electrificación industrial es un fenómeno amplio que también afecta a procesos de calor de baja y media intensidad, en los que las tecnologías como las bombas de calor ya están sustituyendo a los sistemas tradicionales.

Ventajas económicas de la electrificación industrial

Pero más allá de las necesidades medioambientales y éticas que persigue la industria, su orientación sostenible también tiene razones económicas muy relevantes. 

  • Optimización de los costes operativos y energéticos. La electrificación de la industria optimiza los procesos de producción, por lo que se reduce el consumo de energía final y los costes de mantenimiento. Los activos eléctricos suelen tener menos piezas móviles, lo que reduce sus gastos operativos (OPEX) y facilita su integración con tecnologías avanzadas.
  • Eficiencia energética. Muy ligado a esa reducción de costes, encontramos que electrificar la industria también supone una alta optimización de la energía porque reduce pérdidas energéticas y mejora la eficiencia global del sistema.
  • Mayor control de los procesos. La electrificación facilita las operaciones de automatización y el control digital de los procesos industriales del día a día de las fábricas. 
  • Estabilidad de precios. El uso de energías renovables en la industria supone una reducción de sus costes, ya que las empresas pueden firmar contratos a largo plazo y blindarse contra la volatilidad de precios del petróleo y el gas, que dependen en gran medida de la situación macroeconómica y geopolítica. 
  • Ventajas competitivas. Las empresas que electrifiquen sus procesos industriales reducen su exposición a los impuestos por emisiones de carbono y mejoran su acceso a la financiación verde, en línea con los objetivos de descarbonización que persiguen los estados. 

Los retos de la electrificación industrial

Aunque la electrificación industrial tiene múltiples ventajas para el planeta y las compañías, también tiene algunos retos que solventar. 

  • Elevada inversión inicial. Pese a que el ahorro operativo a largo plazo de los sistemas eléctricos es relevante, la transformación de maquinaria que deben hacer las empresas requiere una inversión inicial (CAPEX) elevada y en muchas ocasiones necesita el apoyo de fondos de descarbonización, como el PERTE en España.
  • Limitaciones de capacidad de la red eléctrica. El reto del acceso a conexiones eléctricas de alta capacidad es un punto relevante a tener en cuenta. Si cada vez más industrias utilizan maquinaria eléctrica para desempeñar su labor, la red debe adaptarse, ampliarse y asegurar el suministro eléctrico para que la actividad productiva y el desarrollo económico continúen.

Más allá de la electricidad: el hidrógeno verde

Además de la electrificación, el hidrógeno verde se ha convertido en un vector clave para la transición industrial. En la industria pesada, donde la electrificación no llega, este vector energético es esencial, por ejemplo, para la producción de materiales tan necesarios como el acero y químicos como el amoniaco. Entre las principales ventajas de su uso se encuentra su capacidad de almacenar la energía generada por fuentes renovables como la solar y la eólica para su uso posterior.

Además, no genera emisiones de CO2 en su utilización, lo que contribuye significativamente a la sostenibilidad. Por otro lado, es importante destacar que el hidrógeno verde se obtiene a partir de recursos renovables, lo que supone disponer de un vector energético con bajas emisiones de carbono.

 

En un mundo que ya está cambiando la quema de hidrocarburos por los motores eléctricos y las energías renovables, también en los procesos industriales, la inversión para impulsar la transición energética es una necesidad. 

En este contexto, en Pictet Asset Management orientamos nuestra actividad hacia una economía de bajas emisiones de carbono y centramos nuestros esfuerzos en invertir en compañías que se apoyan en energías renovables, buscan la eficiencia energética y desarrollan soluciones de electrificación industrial.