Para comprender por qué en ocasiones el mercado cae o “estalla”, llevándose la rentabilidad y el dinero de los inversores a su paso, es esencial comprender qué es una burbuja financiera y por qué es considerada la antesala de una crisis económica.
Una burbuja financiera o especulativa es un fenómeno en el que se infla el precio de un activo de forma acusada y constante en base a expectativas de ganancias a corto plazo fruto de la especulación, sin que existan fundamentos sólidos que justifiquen ese incremento.
El propio mercado, debido a las compras masivas de los inversores, distancia al activo de su valor real. Así, el capital fluye de forma desproporcionada hacia algo que promete aportar una riqueza segura.
¿Por qué existen las burbujas especulativas? La euforia del mercado
Las burbujas suceden porque en el mercado existe un optimismo excesivo hacia un activo y los inversores tienen miedo de quedarse fuera de una inversión muy rentable. Se trata de una fase de euforia y moda de mercado, donde todo el mundo parece estar ganando dinero “fácil”.
Cuando cambia el sentimiento del mercado, la burbuja explota y los inversores comienzan a vender en masa. Esto provoca caídas en el mercado y puede desencadenar una crisis financiera. Se trata de una fase de pánico, caracterizada en los casos más extremos por la falta de liquidez, las quiebras bancarias e, incluso, por la recesión económica. En un mercado global como el actual, estas burbujas y crisis suelen ser de carácter mundial, aunque hay países más expuestos a determinados activos que otros y sus consecuencias pueden variar.
Conocer cuáles han sido las principales burbujas y por qué han surgido ayuda a los inversores a identificar qué riesgos existen en el mercado y qué señales de euforia desmedida vigilar.
Principales burbujas financieras de la historia
Aunque ha habido multitud de burbujas financieras a lo largo de los siglos, algunas de las más relevantes han sido las siguientes:
- La euforia por los tulipanes. Se considera la primera burbuja especulativa masiva de la historia y tuvo lugar en el siglo XVII. Los bulbos multicolor de los tulipanes de Holanda se pusieron de moda y alcanzaron precios desorbitados. Después de esta subida, en 1637 la burbuja estalló: los inversores dejaron de comprarlos, comenzaron a vender sus tulipanes y se produjo una caída muy acentuada de sus precios. Esta situación provocó pérdidas significativas y ruina para para la gran mayoría de inversores que se habían dejado llevar por una euforia que duró unos pocos meses.
- La burbuja de los años 20 y el crack del 29. Antes de que sucediera el histórico “lunes negro” de la bolsa de Nueva York el día 28 de octubre de 1929, una de las caídas más graves de la historia de Wall Street, se produjo la burbuja especulativa que la provocó. En los apodados como los “felices años 20”, y de la mano de la prosperidad económica y el consumo masivo, la inversión desenfrenada de muchos estadounidenses en la bolsa hizo que las acciones se desconectaran de la economía global y el sistema acabara estallando: las empresas cerraron, los bancos quebraron y miles de personas se quedaron en la ruina.
- El frenesí de las puntocom. A finales de los años 90, con el auge de internet, los inversores se lanzaron a comprar acciones de muchas firmas tecnológicas para las que se auguraba un futuro alentador: elevaron su precio en el mercado, llevando el índice Nasdaq, indicador del mercado tecnológico por excelencia, a una subida exponencial. El problema es que muchas de estas empresas no estaban respaldadas por fundamentales reales, solo por promesas de futuro. Por eso, cuando se hizo evidente que muchas de esas compañías no eran rentables, los inversores comenzaron a vender los títulos en masa y el índice cayó de forma tan brusca que contribuyó a una recesión en Estados Unidos y a una desaceleración económica global.
- El boom de las hipotecas subprime. La contratación masiva de hipotecas tóxicas, es decir, de créditos de alto riesgo que los bancos estadounidenses concedían a personas sin solvencia, fue uno de los factores que provocó la crisis financiera de finales de la primera década de los años 2000. En un contexto de precios inmobiliarios cada vez más altos y de elevado endeudamiento, la burbuja estalló cuando los deudores no pudieron pagar a los acreedores. Los precios de las viviendas se hundieron, miles de personas se quedaron sin casa y provocó un desastre financiero global.
En consecuencia, en la actualidad, las autoridades monetarias y los organismos reguladores vigilan muy de cerca, por ejemplo, la inversión en criptomonedas. Aunque el organismo regulador español del mercado, la CNMV, no las califica formalmente como burbuja, advierte de sus elevados riesgos y volatilidad. De hecho, normativas europeas como Markets in Crypto-Assets (MiCA) buscan regular y supervisar los activos digitales para evitar problemas de mercado.
¿Qué herencia dejan las burbujas al mercado?
Aunque las burbujas especulativas se puedan considerar errores del mercado y del sistema, estos acontecimientos también han marcado el devenir de la economía.
De hecho, hay varios ejemplos en la historia que nos muestran que estos tropiezos, nefastos para la economía y los ciudadanos a corto y medio plazo, también han traído consigo modificaciones del mercado necesarias en el largo plazo.
Así, por ejemplo, gracias a la burbuja de las puntocom a finales de los años 90 y principios de los 2000, se sentaron las bases de la estructura de internet que utilizamos hoy y que ha posibilitado el desarrollo digital. Por su parte, la burbuja inmobiliaria de 2008 mostró que la regulación financiera global era necesaria y se dieron los pasos adecuados para blindar el sector y evitar futuras quiebras bancarias masivas.
¿Cómo pueden identificar los inversores las burbujas financieras?
Antes de que estallen, los mercados financieros suelen dar algunas señales:
- Precio vs. valor. Uno de los indicadores de una burbuja especulativa es la diferencia entre el precio del activo y los beneficios reales que lo sustentan. Para evitar este riesgo, lo más importante es fijarse si ese activo aumenta su valor de forma racional, es decir, si está respaldado por fundamentales económicos y financieros reales, sólidos y duraderos.
- Miedo a quedarse fuera de una inversión rentable. Algunos activos pueden ponerse de moda por distintos motivos. Esto hace que muchos inversores entren de golpe en el mercado, temerosos de perderse la fiesta si no lo hicieran, sin comprender bien los productos y poniendo en riesgo su dinero. Lo más recomendable es confiar en profesionales e invertir de forma racional, sin dejarse llevar por el ruido de mercado.
- Exceso de liquidez. Un entorno de tipos de interés bajos favorece una mayor disponibilidad de dinero en los mercados, lo que puede impulsar la inversión en activos de mayor riesgo. Esto, a su vez, puede provocar subidas de precios difíciles de justificar por sus fundamentales y contribuir a la formación de burbujas.
Burbujas especulativas vs. megatendencias reales
Pese a que las burbujas financieras comienzan a gestarse en momentos de cambios e innovaciones prometedoras, suelen resultar ser modas de corta duración. Conviene diferenciarlas de las megatendencias reales inversoras.
Mientras las burbujas se caracterizan por la compra irracional de activos de manera masiva, por la euforia del mercado y una “rentabilidad aparentemente fácil”, las megatendencias se centran en oportunidades de inversión respaldadas por cifras realistas, crecimiento de largo plazo y movimientos de capitales conscientes y pacientes. En estas podemos por ejemplo destacar temáticas como el cambio climático o el auge de la IA, que están impulsando la transición hacia las energías renovables, ya sea para hacer frente a la huella de carbono de la humanidad, o para suplir las enormes necesidades energéticas de los centros de datos.
La importancia de la inversión consciente
En Pictet Asset Management tenemos claro que el objetivo de la inversión es rentabilizar las carteras identificando el valor real a largo plazo en las megatendencias reales que están cambiando el mundo. La diversificación de las carteras y el trabajo de los gestores expertos es clave para sobrevivir a las posibles burbujas especulativas que puedan surgir en los mercados y proteger el dinero de los inversores.