En septiembre de 2015, los 193 estados miembros de las Naciones Unidas adoptaron un plan para lograr un futuro mejor, trazando un camino durante los próximos 15 años para acabar con la pobreza extrema, luchar contra la desigualdad y la injusticia y proteger nuestro planeta. A este plan se le denominó «Agenda 2030» y se compone de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que buscan lograr un futuro más sostenible, justo, igualitario y próspero.
Los nuevos Objetivos Mundiales son el resultado de un proceso en el que los distintos gobiernos han acordado una serie de objetivos junto al entorno empresarial y la sociedad civil. Esto se debe a que, debido a la ambición de la Agenda 2030, hace falta la colaboración de todos los actores implicados para lograr los objetivos establecidos.
Parte de estas aportaciones han venido impulsadas desde los gobiernos. Por ejemplo, en España la Ley de cambio climático y transición energética, aprobada en mayo de 2021, obliga a las entidades financieras, sociedades cotizadas y empresas grandes a informar sobre el riesgo financiero asociado al cambio climático.
Agenda 2030: el papel de las empresas
Pero cumplir con estas ambiciones exige un esfuerzo sin precedentes por parte de todos los sectores de la sociedad, y las empresas desempeñan un papel muy importante en el proceso. Los retos mundiales, desde las crisis climática, hídrica y alimentaria hasta la pobreza, los conflictos y la desigualdad, necesitan soluciones que las empresas pueden aportar.
De hecho, la propia Organización de Naciones Unidas (ONU) ya reconocía en 2015 que la integridad y los valores serían fundamentales en la transformación de los modelos y sistemas empresariales de cara al futuro. Esta organización no se equivocaba haciendo esta afirmación, ya que en los últimos años se han multiplicado las empresas que incorporan criterios ASG en sus estrategias.
Criterios ASG
Los criterios ASG hacen referencia a los factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo, y cada vez más inversores los tienen en cuenta a la hora de invertir en una empresa. Aunque su origen se remonta a varias décadas atrás, en los últimos años se han convertido en la referencia para todo inversor sensible a la inversión socialmente responsable.
En el año 2000, la ONU celebró la Cumbre del Milenio, donde los líderes mundiales establecieron principios rectores en torno a temas como los derechos humanos, las condiciones laborales, el medio ambiente y la lucha contra la corrupción. Tras la cumbre, se crearon los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), en los que se definieron ocho objetivos internacionales de desarrollo que debían alcanzarse para 2015. Tras la certificación del fracaso de los ODM, la ONU planteó, como hemos explicado al inicio del artículo, los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Es en este momento cuando este impulso institucional supuso el primer paso para que muchas empresas incluyeran criterios ASG en sus estrategias, pero el fracaso de la consecución de los ODM y la aprobación de los ODS ha supuesto el revulsivo definitivo para muchas de ellas.
Contribuciones empresariales a la Agenda 2030
La ONU también ha impulsado el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, que es una iniciativa que apoya a empresas de todo el mundo comprometidas con prácticas empresariales responsables en los ámbitos de los derechos humanos, el trabajo, el medio ambiente y la corrupción. Este Pacto estableció un decálogo de ámbitos en los que las compañías pueden actuar y que ha dividido por temáticas: derechos humanos, trabajo, medioambiente y anticorrupción. En consecuencia, las empresas han ido desarrollando protocolos de identificación y actuación para evitar malas prácticas en dichos ámbitos.
A continuación, detallamos estos diez principios con ejemplos específicos de empresas.
Principio 1 - Las empresas deben apoyar y respetar la protección de los derechos humanos fundamentales, reconocidos internacionalmente. La compañía italiana Eni instruye y forma a sus propios empleados para evitar la vulneración de derechos humanos en su organización, además de realizar iniciativas de concienciación.
Principio 2 - Asegurarse de que no son cómplices en la vulneración de los derechos humanos. Inditex vincula a las empresas de su cadena de suministro a su Código de Conducta para Fabricantes y Proveedores para garantizar el cumplimiento de los derechos humanos en todo el proceso de producción.
Principio 3 - Las empresas deben apoyar la libertad de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva. Tras varias polémicas relacionadas con prácticas antisindicales, Starbucks ahora anima a sus empleados a votar en las elecciones sindicales de sus establecimientos en Estados Unidos. Los índices de participación han pasado de menos de dos tercios en las primeras fases a cerca del 80% en la actualidad.
Principio 4 - La eliminación de toda forma de trabajo forzoso o realizado bajo coacción. Apple ha establecido un protocolo de inspección, vigilancia y rendición de cuentas para evitar el trabajo forzado dentro de la compañía y de todas aquellas que trabajan con el gigante tecnológico estadounidense.
Principio 5 - La abolición efectiva del trabajo infantil. Nestlé ha construido o reformado 50 escuelas en Costa de Marfil para mejorar el acceso a la educación, evitando que más de 145. 000 niños se incorporaran al mercado de trabajo.
Principio 6 - La eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación. Schneider Electric ha establecido objetivos de equilibrio de género 50/40/30 en su plan de indicadores clave de rendimiento (KPI). Esto significa que, para 2025, las mujeres deben representar el 50% de los nuevos empleados, el 40% de los directivos de primera línea y el 30% de los altos cargos.
Principio 7 - Las empresas deben apoyar un enfoque preventivo que favorezca el medio ambiente. Nike estableció en 2019 Move to Zero, haciendo referencia a avanzar hacia las cero emisiones de carbono y residuos aumentando el porcentaje de materiales reciclados en sus productos.
Principio 8 - Emprender iniciativas para promover una mayor responsabilidad medioambiental. Discovery Channel colabora con la organización sin ánimo de lucro Oceana desde hace varios años para proteger a los tiburones del cruel comercio de aletas, que afecta a más de 70millones de tiburones al año.
Principio 9 - Fomentar el desarrollo y la difusión de tecnologías respetuosas con el medio ambiente. La cadena de hoteles Hilton ha puesto a disposición de sus clientes una amplia red de recarga de vehículos eléctricos con la instalación de puntos de carga en más de 1.800 hoteles de todo el mundo.
Principio 10 - Las empresas deben trabajar contra la corrupción en todas sus formas, incluidas la extorsión y el soborno. Microsoft se convirtió en 2017 en la primera empresa estadounidense (y multinacional) en obtener el certificado ISO 37001, que garantiza sus esfuerzos de cumplimiento anticorrupción de acuerdo con la normativa internacional vigente.
Invertir en sostenibilidad
Como hemos recalcado, en los últimos años las empresas han aumentado su apuesta por incluir criterios ASG en sus estrategias. Pero los inversores también se han sumado a esta ola ‘verde’ y, según un estudio de Spainsif, una asociación sin ánimo de lucro que promueve la inversión sostenible en España, la inversión gestionada bajo criterios ASG se situaba en 2022 en 374.758 millones de euros, del total de 491.136 millones de euros monitorizados en dicho estudio. De esta manera, más de la mitad (55%) de los activos gestionados comercializados en España por aquel entonces, cerca de 700.000 millones de euros, cumplían con algún criterio ASG.
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