El stock split (o división de acciones), es una operación corporativa que se realiza habitualmente para aumentar la liquidez de un valor, a menudo como consecuencia de una subida significativa en el precio de una acción, cuando el valor del título se incrementa y la inversión se vuelve más costosa. Consiste en multiplicar el número de acciones en circulación sin modificar la capitalización total de la empresa y, por tanto, su valor de mercado.
En otras palabras, varía la cantidad de acciones disponibles y el valor unitario de cada una, pero no cambia la riqueza total de la empresa ni la de los accionistas.
Un ejemplo práctico de stock split
Imaginemos, por ejemplo, que la sociedad A tiene una capitalización bursátil dividida en 1 millón de acciones, cada una con un valor de 100 euros. La capitalización total será, por tanto, de 100 millones de euros.
Si la empresa decide realizar un stock split de 10 por 1, el número de acciones se multiplicará por diez: en el mercado circularán 10 millones de acciones, pero cada una tendrá un valor unitario reducido a 10 euros.
Sin embargo, la capitalización permanecerá invariable en 100 millones de euros.
Para los accionistas, el efecto es puramente numérico: quien poseía 20 acciones de 100 euros pasará a tener en cartera 200 acciones de 10 euros, sin ningún desembolso adicional y sin variaciones en el valor total de la inversión.
¿Por qué se realiza un stock split?
El principal objetivo de una división de acciones es aumentar la liquidez del valor. Cuando el precio de una acción sube de forma considerable, puede llegar a ser demasiado elevado para muchos inversores, haciendo que el título sea menos accesible y menos negociado.
Con un stock split, en cambio, el valor de cada acción se reduce, facilitando la compra y venta del título. De este modo, aumenta el número potencial de compradores y el valor se vuelve más líquido en el mercado.
Además, desde el punto de vista psicológico y perceptivo, un precio más bajo por acción puede resultar más atractivo, aunque el valor total de la inversión no cambie. Algunas empresas deciden realizar divisiones de acciones para mantener el precio del título en una franja “óptima”, considerada más favorable para los inversores minoristas.
El caso opuesto: el “reverse stock split”
También existe la operación inversa, denominada reverse stock split o agrupación de acciones.
En este caso, varias acciones se agrupan en una sola acción de mayor valor. Se trata de una medida que se adopta, generalmente, cuando el precio de un valor ha caído demasiado y la empresa quiere evitar que el valor por acción sea excesivamente bajo, circunstancia que puede comprometer la credibilidad del título o poner en riesgo su permanencia en los índices bursátiles.
Con un reverse split, por ejemplo, 10 acciones de 1 euro cada una pueden convertirse en 1 acción de 10 euros: el valor total permanece invariable, pero el título resulta más “sólido” desde el punto de vista nominal.