Ya sea por las perspectivas de crecimiento económico o por los fundamentales de las empresas, las condiciones de los mercados emergentes (ME) parecen cada vez más favorables. De hecho, podría decirse que sus perspectivas son las más positivas de la última década, la cual ha sido un periodo dominado por el excepcionalismo estadounidense, el flujo constante de capital hacia EE. UU. y el consiguiente fortalecimiento del dólar.
Nuestros economistas prevén que el PIB de los ME crezca un 4% este año y el próximo, con una ampliación del diferencial de crecimiento con respecto a EE.UU. que alcanzará los 2,8 puntos porcentuales (p.p.), frente a los 1,5 p.p. de 2024.
Paralelamente, la inflación está descendiendo de forma constante en los países en desarrollo, lo cual allana el camino para que se produzcan más recortes de los tipos de interés.
Si a esto le sumamos las expectativas de mayor debilidad del dólar, que se ve afectado por los aranceles estadounidenses, no es de extrañar que una de las recomendaciones de nuestro Secular Outlook 2025 sea la de aumentar la asignación a bonos corporativos emergentes.
Esta oportunidad no tiene por qué conllevar un mayor riesgo. Por ejemplo, gracias a que la demanda de los inversores locales ha aumentado a medida que ha ido creciendo el ahorro local, el crédito corporativo emergente se ha mantenido relativamente estable tras las turbulencias de los mercados provocadas por el Día de la Liberación. Los diferenciales con respecto a los US Treasuries aumentaron solo 55 puntos básicos durante la primera semana de abril, frente a los 120 pb del high yield americano (véase la fig. 1).
Diferencial frente a US Treasuries, pb
Fuente: Pictet Asset Management, Bloomberg. Datos del período comprendido entre el 01/01/2024 y el 11/07/2025.
Esta mayor resistencia refleja que sus fundamentales son más sólidos, como ejemplifica la mayor manejabilidad de las cargas de la deuda en las empresas emergentes. La prima que obtienen los bonos de una empresa con respecto a su grado de endeudamiento, o diferencial por unidad de apalancamiento, es elevada tanto en comparación con la de las empresas estadounidenses (para todas las categorías de calificación excepto las B) como con su propio historial (véase la fig. 2). Esto significa que los inversores están obteniendo rendimientos atractivos con un riesgo relativamente bajo.
Además, la duración en el segmento corporativo emergente es bastante baja, de en torno a 4-4,5 años, frente a los 7 años de los bonos corporativos investment grade americanos. Esto ayuda a protegerse frente a cualquier aumento de la “prima por plazo”, es decir, el rendimiento adicional que exigen los inversores por mantener bonos con plazos más largos.
Diferencial (frente a US Treasuries) por unidad de apalancamiento, pb
Fuente: LSEG, Pictet Asset Management. Datos del período comprendido entre el 31/01/2008 y el 30/04/2025.
Los astros que se están alineando para el crédito emergente podrían crear un círculo virtuoso al movilizar importantes flujos de entrada hacia esta clase de activos, con poca presencia en las carteras. Esto se debe a que los inversores minoristas extranjeros llevan desinvirtiendo desde 2021.
Potencial de crecimiento interno
En este contexto, ¿dónde se encuentran las mejores oportunidades? Como inversores en bonos corporativos emergentes, creemos que es crucial diversificar de manera óptima entre diversos países y sectores, teniendo siempre presente la liquidez.
Dadas las tensiones sobre el comercio mundial y la incertidumbre causada por la política gubernamental y las perspectivas macroeconómicas en EE.UU., nuestro enfoque actual se centra en aquellas áreas del mercado que pueden beneficiarse de unas economías nacionales fuertes. Esto incluye la asignación a áreas de Latinoamérica donde la exposición a los aranceles estadounidenses es relativamente moderada gracias tanto a la baja proporción de las exportaciones de bienes en el PIB como a la baja proporción de EE.UU. en esas exportaciones. Por ejemplo, Brasil, Argentina y Perú entran en esta categoría. También valoramos los estrechos vínculos con China y el hecho de que varios bancos centrales latinoamericanos ya se encuentran en la senda de aplicar recortes de tipos, lo que aumenta los atractivos de la región.
En Argentina, las reformas de Javier Milei están mejorando significativamente la situación económica del país, coincidiendo con un nuevo acuerdo de préstamo del FMI por valor de 20.000 millones de USD y un descenso de la inflación. Esto ha creado oportunidades de inversión en algunas empresas y utilities cuasisoberanas de Argentina. Hemos observado un aumento de la emisión, acompañado de una sólida demanda por parte de los inversores.
En Colombia, por su parte, la inestabilidad política ha abaratado las valoraciones. Dada la creciente probabilidad de que las elecciones del próximo año den lugar a un cambio de rumbo político, el país podría ofrecer algunas oportunidades de inversión interesantes en los próximos 12 meses, sobre todo debido a que ya se ha descontado gran parte del riesgo fiscal.
También vemos potencial en los bonos emitidos por empresas tecnológicas de China, que cuentan con sólidas posiciones de liquidez neta, perspectivas de mejora de su calificación crediticia y valoraciones atractivas. La IA es una prioridad para el Gobierno chino, por lo que esperamos que el entorno regulatorio también sea favorable.
En cambio, hemos reducido nuestras posiciones en algunas empresas metalúrgicas y mineras y en conglomerados diversificados, así como en algunas partes de Asia, en las regiones y sectores que probablemente se verán más afectados por cualquier posible traspié del crecimiento mundial o por la intensificación de las tensiones comerciales.
Oro uzbeco, gas peruano
Si bien concedemos gran importancia a nuestras puntuaciones macroeconómicas, creemos que, en última instancia, los fundamentales de las empresas son la clave para generar atractivas rentabilidades ajustadas al riesgo en el crédito emergente. Analizamos minuciosamente los balances y las valoraciones de las empresas para identificar oportunidades de compra y venta. En este sentido, preferimos los ingresos estables que estén en gran medida protegidos de los aranceles.
Alejándonos de la corriente mayoritaria, y gracias a una visita in situ, hemos identificado varias empresas en Uzbekistán que cumplen estos requisitos. El país está, en gran medida, aislado de los aranceles (EE.UU. representa tan solo el 0,8% del total de las exportaciones), con un crecimiento del PIB del 6%, una cobertura de las reservas de 15 meses, unos niveles de deuda relativamente bajos del 33% del PIB, y un creciente impulso reformista que incluye las negociaciones en curso para su adhesión a la OMC. Al examinar a fondo los fundamentales de las empresas, observamos algunas valoraciones atractivas y un gran potencial en emisores de los sectores de la minería de oro y del gas, en su mayoría de propiedad estatal.
En Latinoamérica, por otro lado, existe el ejemplo de la reciente emisión en el mercado primario de un importante productor de gas peruano, cuyos ingresos están protegidos por los precios fijos del gas en el mercado interno y por contratos de compra garantizada (take-or-pay) que garantizan volúmenes mínimos para los próximos tres años. Los bajos costes de extracción, los ricos yacimientos de gas y las grandes reservas aumentan su atractivo, y esta posición encaja con nuestra estrategia de centrarnos en empresas locales líderes en el sector del petróleo y el gas con bajos costes de producción.
Estas empresas combinan unas valoraciones atractivas y unos fundamentales corporativos sólidos con un contexto macroeconómico positivo y características defensivas. Como parte integrante de una cartera diversificada, pueden contribuir a generar atractivas rentabilidades ajustadas al riesgo aprovechando el entorno cada vez más favorable para el crédito emergente.
Bonos corporativos emergentes en Pictet Asset Management
Adoptamos un enfoque equilibrado respecto al crédito emergente, centrándonos en la diversificación, la liquidez y la preservación crediticia. Nuestro enfoque es activo, local y basado en la investigación, y los fundamentales de las empresas influyen de manera decisiva en las decisiones de inversión.
Nuestro proceso de inversión parte de las perspectivas macroeconómicas, los sectores, las calificaciones crediticias y la duración de las economías emergentes. A continuación, analizamos las valoraciones teniendo en cuenta diversos parámetros tales como el diferencial, el apalancamiento y el valor relativo de un amplio universo compuesto por aproximadamente 800 emisores.
El análisis fundamental ─que incluye balances, flujos de efectivo, estructura de capital, garantías, gobierno corporativo y criterios ASG─ nos ayuda a reducir el conjunto de oportunidades a unas 300.
A partir de ahí, construimos nuestra cartera de entre 100 y 150 emisores poniendo todo nuestro empeño en lograr un nivel óptimo de liquidez, diversificación y gestión de riesgos.