Sustituir parte de los títulos de renta variable de una cartera europea por bonos high yield incrementa la rentabilidad ajustada al riesgo. Esto se aprecia aún con mayor claridad cuando se evalúa el riesgo en función de cuánto caen las carteras durante los desplomes del mercado, según nuestro análisis.
Los inversores que utilizan indicadores tradicionales, como la volatilidad, para medir el riesgo de sus carteras corren el peligro de subestimar las posibles pérdidas durante los grandes desplomes del mercado.
Desafortunadamente, las rentabilidades de los activos –y, en particular, las de la renta variable y el crédito high yield– no siguen una distribución normal (es decir, su apariencia no es la de una curva de campana). Esto convierte a la volatilidad en un indicador con defectos irreparables para las clases de activos de mayor riesgo, dado que las distribuciones de rentabilidad presentan unos extremos más anchos (conocidos como “fat tails”): las pérdidas acusadas son más graves y se producen con mayor frecuencia. Por consiguiente, el uso de la volatilidad ocasionará una subestimación considerable del riesgo real de la cartera.
En cambio, el valor en riesgo (VaR) es un método alternativo que resulta más adecuado para estimar la posible disminución de valor de las carteras. Además, el VaR demuestra claramente que los inversores que deseen maximizar las rentabilidades y minimizar las correcciones de sus carteras deberían incluir bonos high yield en ellas.
Consideramos que el VaR95%, que estima la pérdida máxima que sufrirán los activos con un intervalo de confianza del 95%, es un indicador especialmente útil. Por tanto, sirve de guía para que los inversores sepan cómo mitigar las pérdidas de las carteras.
Indicadores de rentabilidad de clases de activos europeos, del 01/2014 al 05/2025, datos mensuales
| Activo | Rentabilidad mensual (%) | Volatilidad mensual (%) | Corrección máx. (%) | VAR95% |
| Liquidez | 0,02 | 0,13 | -4,5 | -0,1 |
| Deuda pública a corto plazo | -0,01 | 0,32 | -8,4 | -0,6 |
| Deuda pública | 0,02 | 1,49 | -21,7 | -2,4 |
| Bonos investment grade a plazo | 0,09 | 0,49 | -6,1 | -0,7 |
| Bonos investment grade | 0,14 | 1,32 | -16,5 | -1,9 |
| Bonos high yield | 0,32 | 1,98 | -15,8 | -2,4 |
| Renta variable | 0,7 | 4,7 | -25,3 | -6,6 |
La renta variable corresponde al índice Euro Stoxx 50 Total Return. Los índices de bonos corresponden a índices ICE. El valor en riesgo (VaR95%) es la pérdida máxima mensual esperada con un nivel de confianza del 95%. Fuente: Bloomberg, Bank of America ICE Merrill Lynch, Pictet Asset Management. Datos del período comprendido entre el 01/01/2014 y el 30/05/2025.
Hemos analizado siete grandes grupos de activos europeos: liquidez, deuda pública a corto plazo y a más largo plazo, bonos investment grade a corto plazo y a más largo plazo, bonos high yield y renta variable. A continuación, hemos evaluado su rentabilidad durante el periodo comprendido entre 2014 y 2025. Elegimos ese intervalo de tiempo concreto porque durante el mismo la renta variable obtuvo unas rentabilidades excelentes, al contrario que durante la década anterior.
Constatamos que los bonos high yield tenían un Var95% del -2,4%, exactamente igual que la deuda pública a más largo plazo pero con una rentabilidad media mensual del 0,32% frente al 0,02%.
Los bonos high yield no solo salen bien parados al compararlos con los instrumentos considerados generalmente como los más seguros, sino que también se comparan favorablemente con las acciones. Así pues, pese a que la renta variable ofrece aproximadamente el doble de rentabilidad media mensual que los bonos high yield, con un 0,7%, también experimenta pérdidas mucho mayores, con un VaR95% del -6,6% frente al -2,4% de los bonos high yield. Al mismo tiempo, la renta variable sufrió una corrección máxima del 25%, frente a poco menos del 16% de los bonos high yield durante ese mismo periodo (véase la fig. 1).
Asimismo, observamos que, con independencia de la preferencia de riesgo –cuántas pérdidas los inversores están dispuestos a asumir–, sustituir las acciones por bonos high yield genera una mayor rentabilidad en una cartera multiactivos modelo. Es decir, el high yield es una clase de activos más eficiente.
Construimos carteras basadas en los tipos de activos que analizamos para cada VaR95% máximo teórico mensual, desde el -0,1% hasta el -2,2%. Cada cartera incluía renta fija o renta variable junto con una combinación de liquidez y otros bonos. Descubrimos que, por encima de la calificación de riesgo más bajo (en la que la cartera está compuesta por las clases de activos más seguras), en todos los casos la cartera con deuda high yield generaba una rentabilidad ajustada al riesgo mejor que la de la cartera con renta variable (véase la fig. 2).
Asignación óptima de la cartera utilizando renta variable o high yield como clase de activos de más riesgo
Fuente: Bloomberg, BofA Merrill Lynch, Pictet Asset Management. Datos del período comprendido entre el 01/01/2014 y el 30/05/2025.
También determinamos que, dado un presupuesto de riesgo (VaR) equivalente a una cartera equilibrada ordinaria compuesta por un 40% de renta variable y un 60% de bonos investment grade, durante nuestro periodo de muestra, la composición de una cartera óptima habría sido un 68% de high yield y un 32% de renta variable.
La deuda high yield genera rentabilidades estables con correcciones moderadas de corta duración y fuertes repuntes gracias a las ventajas de los pagos de cupones contratados y a la naturaleza “pull-to-par” de los bonos, es decir, el hecho de que los precios de los bonos vayan acercándose a su valor nominal a medida que se aproxima su vencimiento. En cambio, no existe ninguna valoración predecible que ancle los precios de las acciones, mientras que los dividendos siempre son vulnerables a sufrir recortes.
Para los inversores que deseen minimizar sus posibles pérdidas durante las correcciones fuertes del mercado, el valor en riesgo es un indicador del riesgo mejor que la volatilidad por sí sola. Además, el VaR demuestra claramente que los bonos high yield deberían ser un activo fundamental de las carteras multiactivos incluso en los períodos en que la renta variable genera buenas rentabilidades. No obstante, incluso para los inversores centrados en la volatilidad como indicador del riesgo, los bonos high yield siguen siendo un componente esencial de la cartera con niveles de riesgo moderados.
Aunque nuestro trabajo se centraba principalmente en activos europeos, el análisis de los mercados estadounidenses llega a la misma conclusión: las carteras multiactivos ofrecen un mejor perfil de riesgo-rentabilidad cuando los bonos high yield sustituyen parte de la asignación a renta variable incluso en períodos en los que esta última obtiene rentabilidades particularmente buenas.
Agradecimiento
Alexander Nielsen contribuyó a este artículo.