Qué son las smart cities o ciudades inteligentes

Invertir en innovación 3 min. de lectura
Las smart cities o ciudades inteligentes surgen como respuesta al crecimiento urbano y a la necesidad de construir ciudades más sostenibles, eficientes e inclusivas. Basadas en tecnología, digitalización y eficiencia energética, buscan mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. En este artículo profundizamos en por qué son interesantes para el inversor.

Casi la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas, lo que representa 4.000 millones de personas, según el World Economic Fórum (WEF). Las ciudades ocupan apenas el 3% de la superficie terrestre, pero suponen entre el 60% y el 80% del consumo energético y generan el 75% de las emisiones de carbono. Alrededor de estos datos surge el concepto de smart cities o ciudades inteligentes como una necesidad para afrontar un futuro sostenible.

A medida que la población continúa creciendo, las ciudades enfrentan retos, como el incremento de la demanda de energía, la necesidad de renovación de las infraestructuras y, en definitiva, la sostenibilidad futura de estos núcleos de población. Pero ¿qué es una smart city, qué cambios estructurales conlleva, cuáles son las smart cities en el mundo y dónde se sitúan?

Te lo explicamos en este artículo. 

Según el WCC (Consejo Mundial de Ciudades) las smart cities o ciudades inteligentes son aquellas que logran un buen equilibrio entre su desarrollo económico (incluyendo el empleo y la actividad empresarial), la tecnología, las preocupaciones ambientales y la inclusión. Es decir, núcleos poblacionales que facilitan una alta calidad de vida para quienes residen allí.

La creación del concepto de smart cities responde a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) creados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En concreto, el ODS número 11 alude a lograr que las ciudades sean más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles.

Cuáles son las ciudades inteligentes o smart cities en el mundo

Según la clasificación que realiza el IMD (Institute for Management Development), quien elabora anualmente el índice Smart City, hay 148 smart cities actualmente en el mundo. Estas son las 10 primeras en el ranking de ciudades inteligentes:

  1. Zúrich
  2. Oslo
  3. Ginebra
  4. Londres
  5. Copenhague
  6. Dubái
  7. Lausana
  8. Camberra
  9. Singapur
  10. Abu Dabi

Smart cities en España

Para encontrar una smart city española en el ranking mundial hay que descender hasta el puesto número 30 y ninguna de las dos grandes ciudades españolas, Madrid o Barcelona, ocupan el primer puesto. Estas son las smart cities españolas y su lugar en el ranking mundial:

  • Bilbao: puesto 30
  • Madrid: puesto 37
  • Zaragoza: puesto 63
  • Barcelona: puesto 94

Algunos de los criterios evaluados en una ciudad para incluirla en el listado de smart cities incluyen métricas en el ámbito de la salud, la movilidad, las oportunidades laborales y factores de gobierno, como se puede ver en la siguiente imagen, que corresponde al análisis de Madrid.

Temas de inversión alrededor de las smart cities

Las ciudades necesitan entornos más sostenibles, digitalizados y resilientes. La eficiencia energética, los materiales sostenibles, la automatización y la electrificación son ahora factores clave en el diseño urbano.

1. Infraestructuras y movilidad urbana

Incluye inversiones relacionadas con el desarrollo físico y tecnológico de las ciudades, la modernización de las infraestructuras ya existentes y la búsqueda de una movilidad de la población más sostenible. 

El crecimiento poblacional en las ciudades requerirá de más metros cuadrados construidos, pero el reto es que las ciudades crezcan y escalen de manera sostenible y eficiente energéticamente hablando. No solo en cuanto a viviendas, sino también en cuanto a movilidad. Fomentar el uso de un transporte sostenible (a nivel energético y también a efectos de evitar la congestión) pasa por generar nuevos modelos de transporte público, rutas inteligentes, reforzar la red de estaciones de recarga de vehículos eléctricos etc…

Otro de los puntos clave es la necesidad de modernizar las infraestructuras energéticas. Europa está dando pasos para alcanzar la soberanía energética, reducir su dependencia externa y su consumo de combustibles fósiles. Uno de estos grandes pasos es la transición energética y cumplir con los objetivos de descarbonización, pero en los últimos años se ha unido un actor inesperado: el auge de la inteligencia artificial, un gran consumidor de energía, que no hace sino incrementar este reto. 

Un ejemplo de que la energía eléctrica está viviendo un auténtico boom al calor de la inteligencia artificial es la macro operación anunciada por Nextera, la mayor eléctrica del mundo, para hacerse con su rival Dominion. Una compra que generará un coloso energético de dimensiones récord.

2. Digitalización, datos y nuevos hábitos de consumo

En este apartado se incluyen tendencias vinculadas a la transformación digital y a los cambios en el comportamiento de ciudadanos y empresas.

Los hábitos de consumo han cambiado y el auge del ecommerce unido a la inmediatez con la que el usuario espera sus pedidos supone un reto añadido. En este aspecto, es clave el desarrollo de puntos logísticos de distribución en las áreas urbanas, así como gestionar la propia movilidad inteligente del reparto de mercancías y sus rutas, para que no sea un problema añadido. 

Además, las ciudades inteligentes o smart cities deben tejer una red de sensores y servirse de la inteligencia artificial para recopilar datos en tiempo real en torno a la calidad del aire, la seguridad, el estado del tráfico etc…

Y si en el punto anterior hablábamos de hacer más eficiente el consumo energético de los servicios públicos, la digitalización, el internet de las cosas (IoT) permiten hacerlo a nivel de los hogares.

3. Sostenibilidad, eficiencia energética y calidad de vida urbana

Las ciudades del futuro tendrán más habitantes, pero también una población más longeva. Por un lado, esto obliga a invertir en modelos de tratamiento de residuos y de gestión eficiente de recursos como el agua, tratando de minimizar los costes lo máximo posible, a través de la tecnología.

Por otro lado, esa longevidad poblacional exige repensar los espacios urbanos, en términos de accesibilidad e incluso contemplar nuevas opciones residenciales. 

Por último, tal y como recoge la ONU en sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, esa transformación del espacio urbano debe servir a toda la población para hacer de las smart cities lugares que permitan “el acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles, en particular para las mujeres y los niños, las personas de edad y las personas con discapacidad”. Un rediseño profundo para hacer las ciudades más habitables

En definitiva, la energía, las infraestructuras y la tecnología jugarán un papel esencial en la creación y mantenimiento de las smart cities. Una temática que está acaparando las miradas de los inversores a largo plazo y para la que existen productos que se posicionan en todo el universo de empresas que se verán beneficiadas