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El legendario ingeniero Steve Wozniak analiza el panorama de las TI

Tecnología 7 min. de lectura
Hace 50 años, Steve Wozniak creó el primer ordenador de Apple, un hecho que cambió el panorama de la tecnología moderna. Y su curiosidad y sus conocimientos siguen siendo tan interesantes ahora como en 1976. El entusiasmo de Wozniak por la innovación es evidente, y tiene ideas a raudales, sobre todo en lo que respecta a la inteligencia artificial.

«Hoy en día, uno no puede leer nada sin tropezarse con la IA», afirma. «Actualmente, es un tema que está de moda. Creo que la parte “A” es correcta, pero no es inteligente. No sabemos cómo funciona nuestro cerebro. No podemos descifrar nuestros recuerdos; no sabemos qué son en realidad. ¿Qué es una idea?»

Su lista de logros y distinciones le convierten en una figura destacada de la tecnología. Pero eso no le ha hecho perder su carácter afectuoso ni su amabilidad innata. Sin duda, Woz —como se le conoce universalmente— tiene la capacidad para inspirar la creatividad y energía necesarias para impulsar una empresa como Apple. En su opinión, la verdadera inteligencia debe tener una dimensión emocional.

«Los ordenadores son calculadoras. No podemos hablar de inteligencia artificial, sino de inteligencia algorítmica. Creo que la IA es una colección de súper algoritmos. En algunas cosas, parece que puede hacer el trabajo mejor que nosotros. Es capaz de jugar el mismo juego nueve mil millones de veces, algo impensable para nosotros, y de vencer a los humanos en ajedrez. Pero carece de emociones. Funciona sobre una base puramente matemática y calculada. La presentación es atractiva. La versión de la IA que mejor conocemos son los grandes modelos de lenguaje (large language models, LLM), en los que la tecnología se limita a aprender a hablar con una gramática correcta. La gente confunde una gramática correcta con inteligencia; no la cuestionan. La IA es capaz de crear contenidos que suenan como si procedieran de una boca humana. Y por eso la gente confía en ella.»

Las frases que produce la IA suenan reales, del mismo modo que un sueño nos parece real. Pero ¿cómo sabemos lo que es cierto?

¿Cómo podemos contrarrestarlo? «Hay quien dice que es necesario regular la IA. Pero ¿cómo podemos regular algo que carece de una definición concreta? No comprendemos del todo lo que es la IA. La regulación que necesitamos es saber qué entrenamiento ha recibido. Responde correctamente a las preguntas. Pero lo que nunca podrá decir es el origen de ciertas frases y referencias. Necesitamos citas. Las empresas de IA te dirán que son transparentes. El problema es que la transparencia solo se expresa en sus precios o en el lanzamiento de una nueva versión. Pero esto no es transparencia.»

Según él, el auge de las puntocom es un buen ejemplo para comprender lo que está sucediendo con la inversión en IA. «En aquel entonces, también se les dio mucho bombo. Pero la gente no puede cambiar al mismo ritmo. Incorporar estas tecnologías a la vida cotidiana lleva mucho tiempo.»

¿Va a estallar la burbuja? «No entro a intentar predecir qué va a ocurrir en el futuro.» El entusiasmo que generó el auge de las puntocom —la idea de que todo se trasladaría a internet y la nube— estaba justificado, pero la cronología no coincidía con la realidad. «La idea se convirtió en realidad veinte años después. Pero el cambio cultural se mueve a un ritmo diferente.»

Y mientras que el resto del mundo se ha dejado deslumbrar por el brillo de la IA, están sucediendo cosas que no aparecen en primera plana de los periódicos. «Creo que se acabarán encontrando aplicaciones reales y valiosas de la computación cuántica. Nadie habla de computación óptica, un campo en el que solo se utilizan fotones en lugar de electrones. Esto significa que el procesamiento se realiza a la velocidad de la luz dentro del chip. Es increíblemente rápido.» 

En la realidad virtual (VR) y la realidad aumentada (AR), es un punto importante. «Por ejemplo, las gafas o lentillas con IA. Nos estamos refiriendo a un mundo en el que, con solo girar la cabeza, lo que ves cambia al instante. Esto requiere una cantidad increíble de potencia de procesamiento y píxeles. Me encantaría ver algo tan sencillo que casi no se note.»

Se han producido, además, grandes avances en la tecnología de las baterías, como respuesta a la creciente demanda de vehículos eléctricos con el objeto de sustituir al motor de combustión interna. «La conducción automatizada es interesante, pero me mantengo escéptico. En viajes largos por carretera, o en una pista bien acondicionada donde las condiciones son predecibles, puede ser una gran experiencia, aunque se parezca a un viaje en tren. Pero ¿qué ocurre con los vehículos autónomos en las ciudades, donde todo cambia constantemente? Todavía está por llegar un vehículo que no intente matarnos.» Añade que, hace tiempo, Tesla afirmaba que fabricaría un coche sin conductor que sería capaz de recorrer EE.UU. para 2016. «Eso fue hace 10 años. Se quedó muy lejos.» La IA falla cuando tiene que responder ante una situación inesperada. Nos queda mucho camino por recorrer. Necesitaremos nuevas leyes y, lamentablemente, se deberán producir un cierto número de accidentes antes de saber cómo abordar el problema.»

Y, aunque algunas de estas novedades parecen beneficiar al medio ambiente, las afirmaciones de las principales empresas tecnológicas de que son ecológicas no acaban de convencerlo. «Simplemente no tienen la libertad. Tienen un jefe y ese jefe es el accionista. Los costes y el medio ambiente se encuentran en una situación antagónica.» Las empresas deben obtener beneficios, pero también deben preocuparse por las personas que compran sus productos. «Antes era suficiente fabricar buenos productos. El objetivo principal era servir al usuario. Pero ahora estamos dando prioridad al productor frente al usuario, también en términos de ética y privacidad. Cuando se invierten los papeles, es el ser humano quien tiene que cambiar para adaptarse a la tecnología. Tenemos que dar prioridad al ser humano frente a la tecnología. Es difícil lograrlo cuando se trata de vender productos con fines de lucro. Pero es un aspecto esencial; a menudo se pasa por alto y se está volviendo la excepción. Algunas empresas son mejores que otras.» En su opinión, los accionistas serán los impulsores; o la regulación. «En la situación actual, estamos trasladando nuestro caos a otros lugares. Ignoramos a los países contaminantes cuyos nombres desconocemos. Es posible que la presión deba venir del gobierno.»

Steve Wozniak. Fotografía de John Underwood

Creo que el espíritu emprendedor es la cualidad más importante que existe... [es] el motor que impulsa la nueva riqueza en todos los niveles de la sociedad.

Wozniak se dedica desde hace mucho tiempo a la filantropía y a promover la incorporación de la informática en los colegios, acompañada de un aprendizaje práctico y experimental que fomente la innovación. Hace nueve años, cofundó WOZ U, una plataforma de educación y formación postsecundaria centrada en la ingeniería de software y el desarrollo tecnológico. ¿Y qué piensa sobre el papel de la IA en este ámbito?

«Como todo, hay cosas buenas y malas. Si utilizo la IA para escribir un bonito artículo, ¿he aprendido algo? ¿He reflexionado siquiera sobre él? Tenemos que asegurarnos de que no nos estamos atribuyendo la autoría del trabajo de otras personas y no limitarnos a decir cosas simplemente porque suenan bien. Las frases que produce la IA suenan reales, del mismo modo que un sueño nos parece real. Pero ¿cómo sabemos lo que es cierto? Uno puede plantear una pregunta y obtener respuestas que quizás no haya considerado. Pero estas son solo respuestas parciales. Nos volvemos perezosos y no comprobamos los datos ni pensamos por nosotros mismos.» ¿Qué podemos hacer al respecto? «La IA es un buen reportero, pero el ser humano debe ser el editor. Uno debería decidir cuestiones relativas al significado y la expresión. El pensamiento propio: ese debería ser la verdadera inteligencia.»

Después de 50 años en el negocio, es extraordinariamente humilde. «La mayor lección que he aprendido es que hay que respetar todos los sectores. El marketing es importante, la contabilidad, las operaciones. Uno no puede ser bueno en una sola cosa; y no puede creer que es el centro de todo. Es una forma de honestidad. Uno tiene que decir lo que realmente piensa y ser honesto con los clientes.»

Y, ante la llegada de la era de la IA, muestra optimismo en cuanto al futuro de la creatividad humana. «Creo que el espíritu emprendedor es la cualidad más importante que existe. La sola sensación de que uno tiene la capacidad de crear abre muchos caminos. El espíritu emprendedor es el motor de la nueva riqueza en todos los niveles de la sociedad. Las economías de todos los países crecen mediante la innovación. Todavía queda mucho por hacer. Las grandes empresas tecnológicas del mundo no están al frente de todo. Uno tiene la opción de elegir. Algunas personas son curiosas desde niños. Cuando les ocurre algo, se preguntan: ¿Y si pudiera ser diferente? La IA no es capaz de hacerlo. La IA hace lo que ya existe. Pero un ser humano llevar una idea a la realidad.» Lo único que sorprende a Woz es que le pidan una fotografía publicitaria. «Tendré que preguntarle a mi esposa. Ella lo sabrá.» Desde una perspectiva general, Wozniak considera que el panorama tecnológico es tan claro como siempre.