De media, las mujeres son más longevas que los hombres, pero también son las que más sufren de mala salud durante más tiempo. En la Unión Europea, por ejemplo, la esperanza de vida de las mujeres es cinco años superior a la de los hombres, pero esta brecha se reduce a solo un año si se tiene en cuenta el tiempo durante el cual gozan de buena salud. https://eige.europa.eu/publications-resources/toolkits-guides/gender-equality-index-2019-report/women-live-longer-poorer-health?language_content_entity=en
Esta disparidad se debe, entre otras cosas, a una falta de investigación, pruebas e inversiones centradas específicamente en la salud de las mujeres. Según una investigación realizada por el Instituto de Salud McKinsey y el Foro Económico Mundial, cerrar la brecha en la salud de las mujeres generaría al menos 1.000 millones de dólares en oportunidades económicas.
En otras palabras: cada dólar americano invertido en la salud de las mujeres genera 3 dólares en crecimiento económico.https://initiatives.weforum.org/global-alliance-for-womens-health/about
A fecha de hoy, ya se ha observado cierto impulso positivo, especialmente por parte de los filántropos: la Fundación Bill Gates se ha comprometido a destinar 2.500 millones de dólares en los próximos cinco años para acelerar la I+D en el campo de la salud de la mujer.https://www.gatesfoundation.org/ideas/media-center/press-releases/2025/08/womens-health-funding-commitment
Este dinero es necesario para ayudar a encontrar mejores diagnósticos y tratamientos para enfermedades como la endometriosis, que afecta a hasta una de cada diez mujeres. Se trata de una afección muy dolorosa, en la que el tejido de revestimiento del útero también crece fuera de él, separándose y generando un sangrado abundante en cada ciclo menstrual. Esto último causa menstruaciones intensas, acumulación de tejido cicatricial, fatiga extrema y posibles problemas de fertilidad.
En 2022, los Institutos Nacionales de Salud (NIH) destinaron solo 16 millones de dólares a la investigación sobre la endometriosis, en comparación, por ejemplo, con los más de 1.200 millones de dólares que se destinaron a la diabetes.https://revolcares.com/blogs/news/lets-talk-endometriosis?srsltid=AfmBOopNqlMZwj8yloVh-b76KGTRtQuvppfZ0n227_db8ydhA_YPR9rE
Parte del problema radica en que la endometriosis es difícil de diagnosticar e implica una técnica invasiva: la única forma definitiva es mediante laparoscopia. A todo ello hay que añadir que no existe una cura definitiva, lo que reduce el incentivo para realizar diagnósticos.
La inversión puede ayudar a un número creciente de empresas emergente a desarrollar nuevas pruebas diagnósticas no quirúrgicas, así como nuevas terapias.
Pero los problemas específicos de las mujeres, como la endometriosis, son solo la punta del iceberg.
Diagnóstico y tratamiento
Los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) muestran que solo el 5% de la carga de salud de las mujeres está relacionada con afecciones específicas del sexo, como la endometriosis, la menopausia, el síndrome de ovario poliquístico (SOP) o el cáncer de ovario. Alrededor del 51% de la carga está relacionada con afecciones que afectan a las mujeres de forma exclusiva, desproporcionada o diferente.
Muchas pruebas médicas y mediciones se realizan en hombres, lo que puede dar lugar a una falta de conocimientos y afectar la rapidez del diagnóstico y la eficacia del tratamiento. A los hombres, por ejemplo, se les suele diagnosticar la diabetes tipo 2 a una edad más temprana, partiendo de una masa de grasa corporal más baja que la de las mujeres.https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10163139/
De hecho, en cientos de enfermedades, a las mujeres se les suele diagnosticar la afección una media de cuatro años más tarde que a los hombres, según un estudio realizado a 6,9 millones de daneses.https://www.reuters.com/article/business/healthcare-pharmaceuticals/women-diagnosed-years-later-than-men-for-same-diseases-idUSKCN1R62II/Esto, a su vez, retrasa el tratamiento., prolonga el sufrimiento y aumenta la probabilidad de un mal resultado.
Otro problema es el tratamiento. Existen muchos ejemplos de tratamientos que no funcionan en las mujeres porque no se han optimizado para ellas. Los tratamientos contra el cáncer basados en PD-1 han demostrado ser menos efectivos en mujeres que en hombres.https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34455288/Del mismo modo, aunque el asma es más frecuente en mujeres, el inhalador ICS/LABA de uso común es más efectivo para tratar a los hombres. Lograr la paridad de sexos en el tratamiento del asma podría beneficiar a 16 millones de mujeres más.https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9426004/También existen ejemplos que indican lo contrario. Novartis descubrió que su fármaco para insuficiencia cardíaca ENTRESTO, lanzado en 2015, era especialmente eficaz en las mujeres, que tienen el doble de probabilidades que los hombres de desarrollar insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (ICFEp)
Una mayor adaptación del tratamiento y el diagnóstico para las mujeres, incluso mediante el aumento de su participación en ensayos clínicos, podría reducir el número de muertes tempranas, mejorar la calidad de vida y los años durante los cuales han tenido que vivir con una salud deteriorada y ampliar la participación de las mujeres en la vida laboral. Según McKinsey y WEF, cerrar la brecha de salud permitiría a las mujeres de disfrutar de siete días más al año con buena salud. Las inversiones con destino específico contribuiría a lograr esta meta, impulsar la economía y mejorar el bienestar.
Perspectivas de inversión
Por Yann Mauron, codirector de Health Private Equity de Pictet Alternative Advisors
-
Realizamos inversiones importantes en capital privado sanitario, desde empresas en fase temprana que se centran principalmente en el desarrollo de medicamentos hasta grandes empresas que prestan servicios a empresas farmacéuticas y al ecosistema sanitario en general.
En cuanto a las inversiones en salud femenina, yo consideraría adaptar el desarrollo actual de fármacos (que tradicionalmente no está específicamente adaptado a las mujeres) y centrarme en las opciones terapéuticas específicas para mujeres.
A la hora de decidir si invertir o no, tenemos en cuenta tres factores. En primer lugar, analizamos si existe una necesidad médica real no satisfecha. En segundo lugar, evaluamos si podemos hacer algo para mejorar la situación actual (la forma en que se cuida a los pacientes actualmente). Y, en tercer lugar, nos planteamos la pregunta de si se puede hacer de una manera económica y si podemos fabricar un fármaco que pueda llegar al paciente y tener un impacto positivo.
Como inversores, tenemos mucho interés en generar un impacto beneficioso para los pacientes y obtener resultados positivos. Si no podemos demostrar que podemos mejorar el resultado del paciente, entonces no generaremos rendimientos porque nadie aprobará esos fármacos y nadie comprará esos compuestos.
Hemos visto muchos avances en medicina. Un dato interesante: si no fuera por la penicilina, más del 25% de nosotros no estaría leyendo esto. Hoy en día, el progreso consiste en ser más específicos y comprender los mecanismos o diferencias que antes no veíamos. La industria debe concentrarse más en encontrar soluciones para subpoblaciones, y la salud de las mujeres debe beneficiarse de ello.