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La innovación en el centro de la atención sanitaria

Salud 4 min. de lectura
Las cardiopatías son la principal causa de muerte en todo el mundo. JenaValve ha introducido un procedimiento pionero mínimamente invasivo, cuya finalidad es sustituir válvulas cardíacas dañadas.

A lo largo de la vida, el corazón latirá unas 2 500 millones de veces, y por sus válvulas circularán millones de litros de sangre. El corazón es un órgano vital extremadamente complejo, por lo que mantener su salud y reducir al mínimo las intervenciones es una prioridad sanitaria. Las últimas tecnologías, como las de JenaValve, permitirán tratar más afecciones sin necesidad de recurrir a costosas y arriesgadas intervenciones a corazón abierto.

Esta tecnología se centra en la insuficiencia aórtica, una valvulopatía que se produce cuando la válvula aórtica no cierra correctamente y se caracteriza por el reflujo de la sangre oxigenada desde la aorta al corazón, en lugar de continuar hacia el resto del cuerpo. Los estudios indican que esta patología afecta alrededor de un 10 % de los adultos,https://www.edwards.com/healthcare-professionals/conditions-procedures/aortic-regurgitationcon consecuencias que van desde la falta de aire y la fatiga hasta, en casos graves, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular y, en última instancia, la muerte.

«JenaValve ayuda a las personas con insuficiencia cardíaca causada por una válvula defectuosa. Hasta ahora, las válvulas se reparaban mediante una intervención quirúrgica», afirma Duane Pinto, médico jefe de JenaValve y cardiólogo intervencionista. «No todos los pacientes pueden sobrevivir a un procedimiento de este tipo, y ahí es donde entra en juego la JenaValve: es para pacientes de alto riesgo quirúrgico».

La empresa ha desarrollado la primera tecnología transcatéter, un procedimiento mínimamente invasivo diseñado para tratar la insuficiencia aórtica. La válvula de sustitución está fabricada a partir de tejido pericárdico porcino, que procede de la membrana que rodea el corazón de un cerdo. Este tejido, a su vez, está envuelto en un marco metálico autoexpansible de nitinol, una aleación superelástica de níquel y titanio.

«Podemos reparar la válvula insertando un catéter en la pierna, guiándolo hasta el corazón e introduciendo la válvula JenaValve», afirma Pinto.

«Como médicos, queremos lograr dos cosas: que las personas se sientan mejor y vivan más. Y este dispositivo logra ambas cosas».

Es de suma importancia que el procedimiento sea mínimamente invasivo, ya que la insuficiencia aórtica tiene una mayor prevalencia en personas mayores, que a su vez son menos capaces de soportar una intervención quirúrgica.

«Es un tratamiento único en el sentido de que ofrecemos una terapia capaz de salvar vidas», afirma John Kilcoyne, CEO de JenaValve.

Sin embargo, desarrollar nuevos procedimientos sanitarios, someterlos a pruebas y obtener la aprobación normativa (como la de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.) es un proceso largo y complicado que requiere inversiones.

«Realizar ensayos clínicos lleva tiempo. Trabajar con nuestros compañeros de la FDA lleva tiempo. Se necesita un grupo especial de inversores de capital privado para comprender este aspecto y no centrarse en la rentabilidad inmediata», afirma Pinto.

Los datos clínicos indican que esta tecnología tiene el potencial de ser aplicada en el tratamiento de otras afecciones relacionadas, como la estenosis aórtica, que se caracteriza por el estrechamiento de la válvula aórtica, lo que restringe el flujo de sangre oxigenante a la aorta y al resto del cuerpo.

«En el futuro podremos ayudar a muchos más pacientes. Para mí es muy emocionante», comenta Pinto. «Así podremos multiplicar el grupo de pacientes que podemos tratar y reducir su sufrimiento durante el tratamiento para mejorar su calidad de vida».

Perspectivas de inversión

Por David Braga Malta, Principal Health, Capital Privado, Asesores Alternativos de Pictet

  • Nuestro negocio se centra en ayudar a que las grandes tecnologías se conviertan en productos comerciales viables. En nuestro mundo, el éxito consta de determinados elementos. Uno de ellos es el impacto sobre el paciente; otro es el impacto para los inversores; y el tercero es el plazo en el que se pueden generar esos rendimientos.

    JenaValve es un ejemplo de éxito en estas tres dimensiones. La estrategia de renta variable privada temática de Pictet Health invirtió en JenaValve en noviembre de 2022, y participó en la ronda de financiación de la Serie C.

    La empresa contaba con una tecnología probada que los médicos necesitaban. Cuando invertimos por primera vez, la demanda era superior a lo que la empresa podía producir. Y se encontraban en un momento de su estrategia en el que necesitaba entrar en el mercado más grande: EE. UU. Para obtener la aprobación de la FDA, necesitaban realizar un importante ensayo clínico, que a su vez requería fondos adicionales. Nosotros tuvimos la oportunidad de participar en este viaje.

    Los ingresos se utilizan para financiar la conclusión del desarrollo clínico y acelerar la comercialización de la tecnología subyacente.

    Pero, aparte de todo ello, los grupos de captal pueden aportar bastantes más cosas. En el caso de JenaValve, la empresa se enfrentó a un problema en la cadena de suministro y, con nuestra ayuda, pudo recurrir a soluciones alternativas.

    A medida que JenaValve iba creciendo, fue atrayendo la atención de empresas equiparables de mayor tamaño. En julio de 2024, firmó un acuerdo de adquisición con Edward Lifesciences, un grupo estadounidense que cotiza en bolsa y está especializada en enfermedades cardíacas estructurales y monitorización de cuidados intensivos. Como resultado, Pictet generó rentabilidades atractivas para nuestros clientes de capital privado.