Hoy te invitamos a descubrir uno de los platos más clásicos y, a la vez, más incomprendidos del menú del inversor: la renta fija.
Aunque su nombre prometa estabilidad y previsibilidad, la realidad es que la
renta fija tiene también sus propios matices y al igual que una receta tradicional, puede cambiar según los ingredientes y la mano del chef.
¿Alguna vez te has preguntado por qué la TIR es la inversa del precio de un bono? ¿Por qué la renta fija no es tan “fija” ni siempre “renta”?
Porque los bancos centrales, como chefs principales de la economía, ajustan los tipos de interés, cambiando el “sabor” de los mercados. Además, el riesgo de crédito y de mercado puede alterar el resultado final, igual que un ingrediente inesperado puede transformar una receta.
Si buscas entender cómo afectan los tipos de interés que fijan los bancos centrales y el riesgo que asumimos a la rentabilidad de un bono, no te pierdas este vídeo con Juan Ramón Caridad, Head de Strategic Clients en Pictet Asset Management para Iberia y Latam.
La cocina financiera, 2025