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Invertir en biodiversidad: navegar por los riesgos relacionados con la naturaleza y aprovechar oportunidades

Sostenibilidad 7 min. de lectura
Las empresas y los inversores están incorporando los riesgos y oportunidades asociados a la naturaleza de formas cada vez más innovadoras.

Los conservacionistas y los capitalistas coinciden en raras ocasiones. Pero en un mundo en plena crisis de biodiversidad, los dos bandos están colaborando como nunca antes lo habían hecho y de formas cada vez más innovadoras.

Desde la emisión de bonos corporativos para proteger los bancos de ostras hasta la venta de valores financieros cuyos ingresos se utilizan para eliminar la contaminación plástica del mar, el sector financiero se está esforzando por desempeñar un papel mucho mayor en la mitigación de la pérdida natural y la restauración de la biodiversidad. 

Este cambio se debe a que los riesgos asociados a la naturaleza, bien sean operativos, normativos o de reputación, influyen sobre los resultados corporativos. Los peligros para la biodiversidad, como los incendios forestales, las olas de calor y el colapso del número de abejas polinizadoras y la pesca marina, tienen cada vez más peso en la rentabilidad empresarial de varios sectores. Los estudios demuestran que las empresas alimentarias, los minoristas, las empresas forestales y los mineros se encuentran entre los más afectados por los efectos del daño ecológico. 

Pero el principal origen de esta nueva ola de inversiones no parece ser solo la mitigación de riesgos. Mientras el Foro Económico Mundial exhorta a convertir 2025 en el año de las finanzas positivas para la naturaleza, las empresas e inversores son cada vez más conscientes de que invertir en biodiversidad también puede abrir nuevas oportunidades de negocio.

Obligaciones naturales

Esta tendencia es más que evidente en los mercados de renta fija, donde la naturaleza se ha convertido, por delante del cambio climático, en el principal motivo para recaudar capital con bonos verdes y sostenibles. Según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), los bonos que incorporan objetivos de prevención y protección de la pérdida de biodiversidad representaron casi una cuarta parte de la deuda total con calificación ESG del año pasado, con una emisión anual que superó los 300 000 millones de USD, un máximo histórico y el doble del nivel visto en 2020.

Los gobiernos soberanos y las instituciones supranacionales se han situado a la vanguardia del desarrollo del capital relacionado con la biodiversidad, pero los prestatarios corporativos ya han empezado a participar. Este cambio se produce en respuesta al número cada vez mayor de reglamentos y normas que las empresas deben cumplir en materia de presentación de informes relacionados con la naturaleza, y que exigen a tales empresas a incorporar la protección de la biodiversidad como parte integrante de sus planes de cero emisiones netas. 

Hay dos tipos de bonos corporativos de biodiversidad que han experimentado un incremento.

El primero es el bono con uso de ingresos (UOP), mediante el cual el dinero obtenido se destina a proyectos específicos de sostenibilidad. Curiosamente, la emisión de este tipo de bonos ha crecido en los últimos años, mientras que las ventas de otros tipos de deuda ESG han disminuido por temor a la falta de transparencia.

Entre los bonos UOP relacionados con naturaleza más populares figuran los que financian objetivos de conservación de la biodiversidad terrestre y acuática, ambos reconocidos como categoría UOP admisibles por la Asociación Internacional de Mercados de Capitales. Representan alrededor del 16% de todos los nuevos bonos de biodiversidad emitidos en 2023, frente al 5% en 2020, según Fitch.

Entre los emisores que salen al mercado figura la empresa papelera chilena CMPC. Esta empresa emitió bonos con UOP en la gestión forestal e hídrica sostenible y en la restauración de bosques autóctonos.

La empresa forestal finlandesa Stora Enso, por su parte, emitió una serie de bonos verdes con UOP destinados a la gestión forestal e hídrica sostenible y al control de la contaminación, entre otros fines.

The linear wave textured surface of a hard coral on a tropical reef.

El segundo tipo de bono de biodiversidad que ha ganado popularidad entre los emisores corporativos es el bono vinculado a la sostenibilidad (SLB). La característica distintiva de los SLB es que incluyen un mecanismo mediante el cual sus términos y condiciones, como el tipo de interés o los cupones, cambian en función de la capacidad de la empresa para cumplir sus objetivos de rendimiento en el plazo predefinido.

La empresa papelera brasileña Klabin ofrece un ejemplo práctico interesante. Recientemente, esta última vendió un SLB con objetivos de rendimiento sostenibles vinculados a las metas en materia de naturaleza y biodiversidad, con vencimiento en 2030, siendo 2025 el punto de partida para fijar el precio del próximo tipo de interés.

Entre los objetivos de la empresa para 2030 se incluyen:

  • Reintroducir dos especies cuya extinción está demostrada en un hábitat determinado y promover el refuerzo de la población de otras cuatro especies amenazadas. El pago del cupón aumenta en 6,25 puntos básicos si no se alcanza el objetivo.
  • Reducir el consumo de agua a un nivel igual o inferior a 3,68 m3 por tonelada de producción, lo que respresenta una reducción del 16,7% con respecto a 2018. El cupón se reajusta al alza en 12,5 puntos básicos si no se alcanza el objetivo.
«Como inversor diversificado a escala mundial, queremos comprender la forma en la que nuestras empresas dependen de la naturaleza y cómo influyen en ella. Nuestra estrategia pretende garantizar que la cartera del fondo esté bien posicionada para hacer frente a los retos asociados y capitalizar las oportunidades».

Riesgos naturales de las carteras

Al emitir estos bonos, la colaboración con conservacionistas e investigadores medioambientales es crucial para establecer objetivos respaldados por la ciencia que puedan ofrecer beneficios para la naturaleza reales y cuantificables.

Pero el capital natural no solo está presente en los mercados de deuda. Los valores también se están convirtiendo cada vez más en una fuente de oportunidades de inversión relacionadas con la biodiversidad.

El estudio realizado por la consultora de inversiones de impacto Phenix Capital ha demostrado que el número de fondos centrados en la biodiversidad ha aumentado a más del doble, contabilizando más de 1000 desde 2018 y recaudando al menos 200 000 millones de euros de capital. https://phenixcapitalgroup.com/news/impact-report-biodiversity-apr-2024

Por otra parte, el proveedor del índice MSCI ha constatado que más del 80% de las casi 1700 empresas de su All Country World Index se refieren a términos relacionados con la biodiversidad y la naturaleza en sus informes anuales, lo que demuestra el aumento de la concienciación del mundo empresarial. MSCI, basado en las prácticas de presentación de informes de los 1686 componentes del índice MSCI ACWI que publicaron los informes anuales del ejercicio 2022

Existe un número creciente de grandes inversores institucionales que han empezado a tener en cuenta los riesgos relacionados con la naturaleza y a aprovechar las oportunidades que ofrece la biodiversidad.

Tomemos el ABP de los Países Bajos. El mayor fondo de pensiones del país se ha convertido en inversor principal de la primera emisión privada de bonos azules privados de la empresa danesa de energías renovables Orsted para financiar los esfuerzos de conservación de la biodiversidad en el océano.

Otro ejemplo es el fondo soberano noruego. Este fondo, el más grande del mundo con 1700 millones de USD de activos bajo gestión, ha dedicado el 96% de su cartera a la evaluación del riesgo de capital natural. También ha retirado la inversión en empresas que cree que están muy expuestas.

«Como inversor diversificado a escala global, tenemos interés en comprender la manera en la que nuestras empresas dependen de la naturaleza y nuestro impacto sobre ella», explica su informe. «Nuestra estrategia pretende garantizar que la cartera del fondo esté bien posicionada para hacer frente a los retos asociados y capitalizar las correspondientes oportunidades.

Financiación de la biodiversidad: en florecimiento

A medida que las empresas, los inversores y los responsables políticos van adquiriendo una mayor consciencia sobre los riesgos materiales de la falta de acción y sobre la posibilidad de alcanzar atractivos rendimientos, crece el compromiso con la protección del medio ambiente.

Este impulso es evidente, por ejemplo, en las iniciativas del sector financiero, como el compromiso de financiación de la biodiversidad. El GrupoPictet también es firmante del compromiso de financiación de la biodiversidad. Para más detalles, vea: https://www.pictet.com/content/dam/www/documents/brochures/responsibility/PictetGroup-ESG-Sustainability-report-2023-EN.pdf.coredownload.pdf

Amparadas por este marco, casi 200 instituciones financieras que representan más de 20 billones de USD en activos se comprometen a alinear los flujos financieros con los objetivos de biodiversidad a través del apoyo público, el compromiso colaborativo y la definición de objetivos en diferentes clases de activos para medir el impacto positivo.

A medida que la financiación de la naturaleza aumente, la biodiversidad ganará importancia en la financiación sostenible en los próximos años, un aspecto que, junto con el cambio climático, representa una importante preocupación para las empresas y sus inversores.