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Inversión para una sociedad sana

Salud 5 min. de lectura
En una sociedad que envejece, cuidar la salud de la ciudadanía implica apostar por la tecnología e invertir en empresas innovadoras del sector sanitario.

Vivimos más tiempo, pero no siempre de manera más saludable. Desde 1960, el promedio mundial de la esperanza de vida ha aumentado en 19 años, pero la proporción de nuestra existencia que pasamos con un estado de salud precario o moderado no ha cambiado.https://www.mckinsey.com/mhi/our-insights/adding-years-to-lifeand-life-to-yearsA medida que la población mundial sigue envejeciendo, cuidar la salud de todos es uno de los mayores retos sociales a los que nos enfrentamos. Es en este ámbito donde la inversión privada en tecnología médica puede resultar de gran ayuda.

Ya sea financiando el desarrollo de nuevos tratamientos contra los tumores sólidos, utilizando análisis avanzados de datos para optimizar el diseño de los ensayos clínicos, mejorando la eficiencia en todo el sistema de atención médica o aprovechando la inteligencia artificial (IA) para agilizar y hacer más exhaustivo el proceso de descubrimiento de fármacos, la inversión en sanidad contribuye a una sociedad más feliz y productiva.

La pandemia de la COVID-19 puso de manifiesto el vínculo entre la salud y el bienestar social, lo que llamó la atención de los responsables políticos y de la sociedad en su conjunto. Sin embargo, la inversión privada podría lograr mucho más.

El cáncer, por ejemplo, se cobra unas 24.000 vidas diarias y su diagnóstico y tratamiento suelen verse retrasados debido a la escasez de personal. Los avances en medicina personalizada podrían ayudar a reducir esa cifra.

Otro ámbito asistencial con necesidades no cubiertas es la salud de la mujer, que históricamente se ha descuidado y ha carecido de la inversión necesaria. Eliminar las desigualdades en materia de salud de la mujer podría impulsar la economía mundial en aproximadamente 1 billón de USD anuales de aquí a 2040, según un estudio de McKinsey.https://www.mckinsey.com/mhi/our-insights/closing-the-womenshealth-gap-a-1-trillion-dollar-opportunity-to-improve-lifes-and-economies

Los años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD) demuestran que tan solo el 5% de los problemas de salud de las mujeres están relacionados con afecciones propias de su sexo tales como la endometriosis, la menopausia, el síndrome ovárico poliquístico (SOP) o el cáncer de ovarios. De hecho, en torno al 51% están relacionados con dolencias que afectan a las mujeres de manera singular, desproporcionada o diferente (véase el gráfico). Sin embargo, gran parte de las pruebas y mediciones médicas siguen realizándose en hombres, lo cual puede derivar en un conocimiento insuficiente.

Fuente: Datos sobre la carga mundial de morbilidad (2019), McKinsey Health Institute, tasa por cada 100.000 personas.

Fomento de la innovación

La capacidad del sector sanitario para propiciar un cambio social positivo puede comprobarse en la nueva generación de fármacos basados en agonistas del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1). Aprobados, en un principio, para pacientes con diabetes, a día de hoy han transformado el tratamiento de la obesidad, una enfermedad que afecta a mil millones de personas en todo el mundo. Aunque aún quedan obstáculos por superar, entre ellos el del coste, la revolución del GLP-1 pone de relieve el margen de mejora existente en el ámbito sanitario y abre la puerta a una reducción de la incidencia de muchas afecciones conexas como, p. ej., las enfermedades cardiovasculares.

La financiación privada es fundamental

Nada de esto habría sido posible sin la financiación aportada por inversores privados. Los mercados privados pueden ofrecer una vía especialmente eficaz para que los inversores apoyen la innovación en el sector sanitario, ya que las empresas sanitarias de propiedad privada superan con creces a las cotizadas. En el sector de la biotecnología, el 85% de las empresas de EE.UU. y el 94% de las de Europa son de propiedad privada. USA Life Sciences, Euronext

Estas empresas privadas son también las que promueven la mayor parte de la innovación del sector, que es la forma a través de la cual las empresas sanitarias generan impacto social. El análisis de EE.UU., por ejemplo, muestra que el 35% del aumento total de la esperanza de vida en los últimos 25 años es atribuible a la innovación biofarmacéutica, que ha reducido la mortalidad por VIH, cáncer de mama y enfermedades cardíacas. Contributions Of Public Health, Pharmaceuticals, And Other Medical Care To US Life Expectancy Changes, 1990–2015, J. Buxbaumet et al.

Los inversores de los mercados privados disponen de mucho margen para contribuir al éxito de las empresas a las que financian. Esto puede incluir la creación de agrupaciones de expertos en diferentes campos del sector o el fomento de relaciones estratégicas entre empresas biotecnológicas de nueva creación y grandes empresas consolidadas de la industria farmacéutica.

Fotografía de Lucas Foglia

Kate participa en un estudio de neurociencia que analiza cómo afecta a la salud mental el tiempo que se pasa en la naturaleza. El gorro para electroencefalograma (EEG) registra su actividad cerebral mientras permanece sentada junto a un río en una zona rural de Utah. Kate en un estudio de EEG sobre la cognición en la naturaleza, Strayer Lab, Universidad de Utah, EE.UU., 2015.

Impacto social y rentabilidad de la inversión

En nuestra opinión, para que la inversión en el sector sanitario tenga el máximo impacto posible, el capital debe destinarse a ámbitos en los que existan tanto necesidades no cubiertas como un importante potencial de mejora del nivel asistencial.

Consideramos que las oportunidades para marcar la diferencia son especialmente prometedoras en dos ámbitos: la terapéutica y los proveedores de servicios sanitarios.

En el ámbito de la terapéutica, las nuevas intervenciones médicas y las nuevas tecnologías, como la IA y el aprendizaje automático, se aplican cada vez más al diseño y descubrimiento de fármacos, mejorando la eficiencia y allanando el camino para la medicina de precisión. La biotecnología está experimentando un fuerte crecimiento, respaldada por inversiones tanto del capital riesgo como de firmas dedicadas a las adquisiciones. Existen muchas empresas incipientes prometedoras que necesitan inversión para seguir innovando.

En el caso de los proveedores de servicios sanitarios, la innovación adopta una forma diferente. El envejecimiento de la población exige nuevos modelos de pago y asistencia que compensen la creciente carga económica que supone para la sociedad al tiempo que se atienden las necesidades de los pacientes. La prioridad se centra en mejorar la eficiencia de los sistemas y la seguridad, dos ámbitos en los que la tecnología y la IA pueden influir. Fomentar las interacciones es una prioridad: cuanto más interactúen los pacientes con los profesionales sanitarios, mejores serán su comportamiento y su seguimiento del tratamiento y, por consiguiente, los resultados. En este sector, existe la posibilidad de invertir en empresas privadas consolidadas para ayudarlas a perfeccionar su estrategia y a adaptarse a un entorno cambiante.

Al destinar capital a estas áreas clave, podemos tener un impacto positivo en la sociedad y contribuir al logro de un futuro más sano.