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Malasia: de nuevo en el mapa de la renta variable emergente

Renta variable activa 5 min. de lectura
Las reformas y la inversión están sacando a Malasia de las sombras y brindando nuevas oportunidades de inversión en renta variable emergente.

Los inversores en mercados emergentes han dejado de lado a Malasia durante mucho tiempo. Sin embargo, tanto nuestro análisis como la información obtenida en nuestras visitas periódicas al país indican que la tendencia podría estar empezando a cambiar.

El país ha ido a la zaga del crecimiento de otros mercados de renta variable emergente debido a un prolongado periodo de inestabilidad política, con cuatro cambios de gobierno en seis años, y a uno de los mayores escándalos de corrupción del mundo: el escándalo del 1MDB. Si a esto le añadimos la manifiesta ineficacia de las políticas y el escaso desarrollo de la economía y las infraestructuras, no es de extrañar que Malasia haya estado registrando salidas netas de capital extranjero de manera sistemática. Su participación en el índice MSCI Emerging Markets se ha reducido drásticamente: desde el 34% en la fecha de lanzamiento de este índice de referencia en 1988 a tan solo el 1,4% a finales de enero de 2025 (véase la fig. 1).

Fig. 1 - Universo de renta variable emergente

Ponderaciones por países del índice MSCI Emerging Markets, %, 2025 frente a 1988

Fuente: MSCI. Datos a 01/01/1988 y 31/01/2025.

Hemos estado buscando indicios de que la situación esté cambiando. Desde el nombramiento del actual Primer Ministro, Anwar Ibrahim, Malasia ha conseguido recuperar cierta estabilidad política, sentando las bases para emprender importantes reformas económicas y políticas (como la supresión de las subvenciones generalizadas a los combustibles que habían logrado que los precios de la gasolina en Malasia fueran de los más bajos del mundo).

Con el apoyo de las grandes empresas de inversión vinculadas al gobiernoLas empresas de inversión vinculadas al gobierno de Malasia son empresas nacionales dominantes que proporcionan apoyo al mercado de renta variable local y a su valoración superior. Esto se produce a costa de una liquidez del mercado escasa (tan solo 13 títulos cotizan por encima de los 10 millones de USD). El plan “value-up” de la Bolsa de Malasia podría posiblemente resolver este problema.que están reorientando el capital desde el extranjero hacia el país para apoyar sectores económicos clave, Malasia está a punto de librarse de otra década perdida y se está posicionando adecuadamente para abordar dos de los temas quizás más actuales de la próxima década: la tecnología y la geopolítica.

Fig. 2 - Inversión extranjera

Penang - valores de inversión manufacturera aprobada, miles de mill. MYR

Fuente: InvestPenang, MIDA. Datos del período comprendido entre el 01/01/2014 y el 31/12/2023. 

En una reciente visita a Penang –conocido como el Silicon Valley de Oriente y responsable de más del 5% de las ventas mundiales de semiconductores– conocimos de primera mano un dinámico centro tecnológico. Esta región alberga tres de los principales fabricantes de chips del mundo. Penang ha experimentado un notable repunte de la demanda de inversión en un contexto de empeoramiento de las tensiones comerciales entre EE.UU. y China, y el 95% de esa inversión procede del extranjero (principalmente de EE.UU.) (véase la figura 2).

Gracias al apoyo de su gobierno, a sus arraigadas relaciones con empresas occidentales y a sus consolidadas cadenas de suministro en Penang, Malasia está aprovechando la ocasión para ser más selectiva respecto a las solicitudes de IED con la intención de ascender más en la cadena de valor de segmentos tecnológicos clave como el diseño de circuitos integrados, el envasado avanzado o la fabricación de equipos. La Estrategia Nacional de Semiconductores tiene como objetivo atraer inversiones por valor de 500.000 millones de MYR (110.000 millones de USD) y crear 10 empresas nacionales centradas en el diseño y el envasado.

Más al sur, en Kuala Lumpur, descubrimos cómo Malasia ha aprovechado los recientes avances de la IA mediante la conversión de una red energética ineficiente en una enorme oportunidad de inversión nacional plurianual. Al funcionar con un margen de reserva energética relativamente alto de en torno al 40%, Malasia ha logrado atraer a grandes proveedores de servicios en la nube, conocidos como hiperescaladores, que desean diversificar la ubicación de sus centros de datos. Microsoft y Google, por ejemplo, tienen previsto construir cada una más de 10 centros de datos en el país.

Además de su infraestructura energética estable y sostenible, Malasia también ofrece una ubicación estratégica para los centros de datos (reforzada por la mejora de las relaciones con Singapur y la Zona Económica Especial Johor-Singapur prevista), recursos más abundantes y un fuerte apoyo gubernamental. Las autoridades aprobaron una inversión de 24.000 millones de USD en centros de datos en 2021-23, y hay más en proyecto. Por lo tanto, esperamos que el auge de la construcción impulsado por los centros de datos continúe a lo largo de toda esta década.

Podrían presentarse algunos obstáculos en el camino que podrían desacelerar la inversión en Malasia a corto plazo. Existe una cautela generalizada en las economías de Asia emergente ante el inicio del segundo mandato presidencial de Donald Trump en EE.UU. Aunque gran parte de la atención se ha centrado en China, las exportaciones y la moneda de Malasia también podrían verse perjudicadas por los aranceles estadounidenses (Malasia es una economía relativamente abierta, con un 80% de su PIB procedente de las exportaciones y China como su mayor socio comercial). No obstante, esto debería verse contrarrestado por la mejora sostenida del consumo interno, impulsada por las reformas y la mayor estabilidad política.

Nos entusiasma el rumbo de Malasia hacia el máximo aprovechamiento de su potencial, que cuenta con el respaldo de un largo ciclo alcista de inversión gracias a los avances tecnológicos y los planes de reubicación “China/Taiwán + 1” en vista de la posible prolongación de la desvinculación entre EE.UU. y China. Ofrecer un terreno neutral para las cadenas de suministro de alto valor (ya sea para Intel o BYD Electronics en Penang) o para alojar datos (ya sea para Microsoft o ByteDance en Johor) se ha convertido en una valiosa característica de mercado en un mundo geopolíticamente frágil. Malasia, tras haber sido dejada de lado por los inversores durante mucho tiempo, vuelve a estar de nuevo en el mapa.