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Cómo cuidar y proteger mejor nuestros bosques: ¿Libre mercado o intervencionismo?

Sostenibilidad 7 min. de lectura
La gestión forestal sostenible mejora la capacidad de los árboles para absorber carbono y, al mismo tiempo, permite un suministro constante y rentable de madera, una materia prima sostenible.

Desde el abeto y el pino hasta la haya, el roble y el abedul, Alemania cuenta con una gran variedad de bosques que cubren un tercio de su superficie.

Una imagen que parece positiva, hasta que se descubre que 2 millones de hectáreas, es decir, casi el 20% de su superficie, sufren actualmente las consecuencias del calor, la sequía, las plagas y los incendios forestales.www.bmel.DE/SharedDocs/Downloads/DE/Broschueren/vierte-bundeswaldinventur.pdf?__blob=publicationFile&v=14

En la región central, el deterioro forestal afecta a más de la mitad de los bosques, mientras que, en 2017, únicamente alcanzaba el 9 por ciento. https://www.ufz.de/index.php?en=36336&webc_pm=30/2024

Pero Alemania no es una excepción. Los bosques se están degradando rápidamente en muchas partes del mundo, lo que afecta a su capacidad de almacenar carbono, convirtiéndolos, incluso, en una fuente neta de emisiones.

Normalmente, los árboles absorben carbono a medida que crecen y lo liberan cuando mueren. Pero la muerte de los árboles, bien por deforestación, incendios u otras causas, significa que están liberando más gases de efecto invernadero de los que capturan.

El problema ha unido a científicos, activistas medioambientales, propietarios de terrenos y profesionales forestales para llamar la atención sobre la necesidad de proteger y restaurar las regiones forestales.

Pero ese es el único punto en común. Estos grupos discrepan -en algunos casos, de forma airada- sobre cómo regenerar la salud de los bosques.

«Nos encontramos en un punto de inflexión. Debido al cambio climático y a la mala gestión, algunos biomas forestales están empezando a liberar más carbono a la atmósfera de lo que capturan», afirma Christoph Butz, gestor sénior de inversión en renta variable temática de Pictet Asset Management (AM).

«Esto está generando un gran debate entre los que defienden la necesidad de "conservar los bosques" y "explotarlos"».

Muchos conservacionistas prefieren un concepto progresivo de la resilvestración: dejar en paz a los bosques y permitir que la naturaleza se ocupe de sí misma. Este enfoque fue desarrollado en los años noventa del siglo pasado y, en los últimos años, ha ganado popularidad, aunque también ha sido fuente de controversias tras el fracaso de algunos proyectos de gran alcance.

La alternativa a la resilvestración es explotar los bosques.

Este enfoque implica una gestión activa y sostenible de los bosques con el fin de proporcionar un suministro constante y rentable de madera, a la vez que se mejora su capacidad para absorber carbono y proporcionar otros servicios ecosistémicos, como la filtración de agua, la regeneración del suelo o la construcción de sistemas de protección contra inundaciones.

Nos encontramos en un punto de inflexión... Algunos biomas forestales están empezando a liberar más carbono a la atmósfera de lo que capturan.

«Hay que hacer algo»

Ambas estrategias tienen ventajas e inconvenientes, dependiendo de la ubicación, los hábitats y las especies, así como de la forma en la que se
utilizan actualmente los bosques.

La protección de los bosques originales como reservas naturales en lugares como las selvas ecuatoriales o los biomas de los bosques boreales, por ejemplo, ayuda a proteger y restaurar ecosistemas que funcionan de forma natural y aumenta su capacidad de almacenamiento de carbono.

«Algunos bosques primarios deben ser protegidos para siempre y no se deben tocar nunca», afirma Butz.

«Incluso se podría podrían proteger determinadas zonas forestales que actualmente se están gestionando para, por ejemplo, construir un puente ecológico entre las reservas forestales existentes o para preservar ciertas cualidades ecológicas de gran excelencia».

Pero esto no significa que la resilvestración generalizada de todos los bosques, un enfoque que defienden algunos partidarios de la resilvestración, sea lo más razonable desde el punto de vista medioambiental.

«Detener la silvicultura en tierras que han estado bajo una gestión sostenible durante siglos es contraproducente», añade Butz.

Aplicar técnicas de mercado libre donde no procede puede destruir por completo los bosques. Eso es exactamente lo que sucedió en los bosques del Harz, en el norte de Alemania.

El Harz pasó de la deforestación de mediados del siglo XX a las plantaciones protegidas de monocultivos de abetos, la única especie disponible en cantidad suficiente tras la Segunda Guerra Mundial.

A lo largo de los años, el cambio climático y las sequías han ido creando las condiciones perfectas para que los escarabajos de corteza prosperen. La naturaleza siguió su curso y, con el tiempo, estos escarabajos del tamaño de una semilla de sésamo invadieron el bosque del Harz, destruyendo más de 10.000 hectáreas -casi el 90%- de madera de abeto en solo unos pocos años y transformando la zona en un paisaje seco como la luna.

«Los árboles tienen tres formas de reaccionar a los cambios de las condiciones: pueden migrar, adaptarse o extinguirse. Cuando se protege un bosque, se puede iniciar un proceso largo hacia ecosistemas estables, pero existe el riesgo de que se vea afectado por insectos u otro tipo de alteraciones», afirma Michael Köhl, profesor de silvicultura mundial en la Universidad de Hamburgo.

«Pero ¿realmente queremos esperar 200 años? Hay que hacer algo para restaurar los bosques. Tenemos que evitar que se repita lo que les ocurrió a las montañas del Harz», añade Köhl, miembro del Consejo Asesor Temático de Pictet AM.

Árboles como sumideros de carbono

A diferencia de la resilvestración, la gestión forestal sostenible adopta un enfoque proactivo para cuidar de los ecosistemas forestales.

Según este enfoque, unas medidas como la plantación de especies mejor adaptadas a las condiciones locales, la plantación de especies mixtas, el raleo previo a la cosecha y el control de la vegetación competidora apoyan la salud de los bosques y mantienen el potencial de crecimiento de los árboles.

Beneficios en dos frentes. En primer lugar, ayuda a crear un sumidero de carbono más eficaz. Las investigaciones han demostrado que un bosque gestionado de forma sostenible suele absorber más carbono y contribuye a mitigar el clima (véase el gráfico).

Los árboles suelen capturar más carbono cuando el crecimiento anual alcanza su pico, normalmente a los 20-60 años.

«Los bosques jóvenes y de mediana edad absorben más carbono. La edad media de los árboles de un bosque gestionado es menor, ya que se talan antes de su senescencia natural, momento en el que podrían convertirse en una fuente de carbono. Por lo tanto, los bosques gestionados que se regeneran regularmente fijan más carbono», afirma Butz.

«Desde esta perspectiva, no tiene sentido dejar que los bosques gestionados crezcan, como defienden algunos, porque el beneficio neto de carbono sería menor».

La silvicultura gestionada también contribuye a reducir el riesgo de incendios forestales, una de las causas más importantes de pérdida de árboles en el mundo, un fenómeno que está cobrando intensidad, como así lo han demostrado los recientes incendios en California.

Una bomba de carbón activa

La contribución de los bosques gestionados a lograr el objetivo de cero emisiones netas no se limita a funcionar como sumideros de carbono.

Los bosques gestionados también producen materias primas sostenibles que sustituyen a los productos fósiles o que consumen mucha energía, como el plástico, el hormigón y el aluminio, lo que supone una ventaja climática adicional que se conoce como efecto de sustitución.

En un estudio de simulación realizado en la región metropolitana de Hamburgo, Köhl y demás, los investigadores han concluido que el enfoque de los «bosques gestionados», que defiende el uso de los bosques para actividades de cosecha es capaz de compensar la mayor cantidad de carbono entre 2020 y 2100.

Los bosques no deben ser considerados exclusivamente como un sumidero de carbono pasivo, sino como una bomba activa.

«La gestión forestal puede optimizar la captura de carbono y, al mismo tiempo, suministrar madera para utilizarla en varios productos de madera cosechada», afirma Köhl.

«Los bosques no deben ser considerados exclusivamente como un sumidero pasivo, sino como una bomba activa».

Es difícil subestimar la importancia de los árboles en nuestra lucha contra el cambio climático, teniendo en cuenta que las temperaturas globales amenazan con subir una media de, al menos, 2,5º C por encima de los niveles preindustriales en este siglo, muy por encima de los objetivos del Acuerdo de París.

Por lo tanto, la protección de las zonas forestales no debería ser una elección entre la resilvicultura y la gestión forestal sostenible. Tanto los esfuerzos de conservación específicos como la silvicultura gestionada son necesarios para el futuro de cero emisiones netas.

Perspectivas de inversión

por Christoph Butz, director de inversiones sénior, renta variable temática, Pictet Asset Management

  • Las empresas cotizadas a lo largo de la cadena de valor forestal representan un sólido crecimiento económico y constituyen oportunidades de inversión, ya que se espera que la demanda a largo plazo de fibras de madera aumente gracias al crecimiento de la población, del consumo per cápita y de los estándares de vida en las economías emergentes, entre otros factores.

  • La madera y las nuevas tecnologías innovadoras, como la madera contrlaminada (CLT), son más sostenibles, saludables y rentables que los materiales de construcción alternativos, como el acero y el hormigón. Las características químicas de las fibras de madera permiten producir una prometedora gama de nuevos plásticos de base biológica y otros materiales.

  • A medida que en el mundo aumenta el uso de la madera en edificios, una gestión adecuada de los bosques y la protección de los ecosistemas forestales son más necesarias que nunca con el fin de salvaguardar el suministro de árboles y preservar su capacidad para capturar carbono.