La subida de los precios de la energía ha marcado el mes de septiembre. El petróleo y el gas han vuelto a alcanzar niveles muy elevados, la inflación de la zona del euro ha vuelto a situarse por encima del 3% y el BCE ha respondido con una nueva subida de los tipos de interés.
La Reserva Federal también ha decidido aplicar la primera subida desde 2023. Mientras tanto, el aumento de los precios de los combustibles ha reavivado el debate sobre las intervenciones públicas y los impuestos sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas. En segundo plano persiste la incertidumbre relacionada con los aranceles estadounidenses, mientras que las perspectivas de crecimiento de la zona del euro siguen siendo relativamente débiles.
La energía vuelve a tensionar a la economía
El conflicto en Oriente Medio y las dificultades en el suministro han vuelto a impulsar al alza los precios de la energía. El Brent ha superado los 100 dólares por barril, mientras que en el mercado europeo el gas ha subido por encima de los 80 euros por megavatio-hora.
Además, las reservas europeas de gas están por debajo de la media de los últimos años. A mediados de septiembre, los almacenes estaban llenos en torno al 69%, frente a una media estacional quinquenal del 85%.
Para la industria europea, esta situación implica mayores costes de producción y una renovada presión sobre su competitividad, especialmente en un momento en el que muchas compañías todavía siguen absorbiendo el impacto de las anteriores crisis energéticas.
Inflación en la zona del euro: en septiembre vuelve a superar el 3%
La segunda consecuencia de la crisis energética ha sido el retorno de la inflación a niveles más elevados.En agosto, la inflación de la zona del euro subió al 3,3%, desde el 2,9% de julio. El componente energético registró un aumento del 14,3%, frente al 10,3 % del mes anterior.
Una dinámica que ha vuelto a cambiar las perspectivas de la política monetaria.
La crisis energética ha afectado directamente a la vida cotidiana a través de los combustibles. Los precios de la gasolina y, sobre todo, del gasóleo han alcanzado niveles récord en varios países europeos, en parte debido a las dificultades de las refinerías y a la reducción de las exportaciones de algunos grandes productores.
La consecuencia ha sido el regreso de las intervenciones públicas. Los gobiernos europeos están barajando diversas medidas para mitigar el impacto sobre los consumidores y las empresas: reducciones fiscales, subvenciones y otras formas de apoyo. Paralelamente, ha vuelto a situarse en el centro del debate europeo la posibilidad de introducir un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas.
El BCE vuelve a subir los tipos de interés
Ante el repunte de la inflación, el Consejo de Gobierno del BCE ha decidido aumentar en 25 puntos básicos los tres tipos de referencia. A partir del 16 de septiembre, el tipo de interés de los depósitos ha pasado al 2,50%, el de las operaciones principales de refinanciación al 2,65% y el de los préstamos marginales al 2,90%. Pese a este endurecimiento de la política monetaria, la institución sigue mostrando cierta confianza en la evolución de la economía europea. Según sus previsiones, el crecimiento podría acelerarse hasta el 1,4% en 2027 y el 1,5% en 2028.
La subida de la Fed
La Reserva Federal estadounidense también ha subido su tipo de referencia en 0,25 puntos porcentuales, situándolo entre el 3,75% y el 4%. Se trata de la primera subida de tipos desde 2023 y también la primera decidida desde que Kevin Warsh ocupa la presidencia de la Fed, tras haber sido nombrado en enero por el presidente estadounidense Donald Trump.
Se trata de una decisión muy relevante, que tiene repercusiones tanto en el plano económico como en el político. De hecho, Donald Trump siempre ha manifestado su firme oposición a una subida de los tipos. En agosto, la inflación en Estados Unidos alcanzó el 3,4%, ligeramente por debajo de los máximos de los meses anteriores, pero aún así muy por encima del umbral del 2%. Por este motivo se ha optado por una subida de los tipos.
Aranceles y comercio internacional: qué cambia
Las políticas arancelarias estadounidenses siguen siendo una incógnita para las empresas europeas y para las perspectivas de la economía mundial. Las nuevas previsiones del BCE subrayan que los aranceles estadounidenses y el fortalecimiento del euro siguen lastrando la competitividad de las exportaciones.
A ello se suma la disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá, que se ha agudizado tras el fracaso de las negociaciones y el bloqueo de un nuevo acuerdo por parte del primer ministro canadiense, Mark Carney.Además, durante septiembre se aprobó una normativa estadounidense que permite imponer aranceles de hasta el 100% sobre las importaciones procedentes de algunos de los principales compradores de petróleo y gas rusos, así como de países que ayuden a eludir las sanciones. Esta medida podría tener implicaciones indirectas para varios países europeos.
Septiembre ha puesto de manifiesto hasta qué punto energía, inflación, tipos de interés y comercio internacional siguen estrechamente conectados. La evolución de estos factores será clave para determinar las perspectivas de crecimiento económico y el comportamiento de los mercados durante los próximos meses.