¿Calma tras la tormenta?
Los mercados financieros globales parecen haber dejado atrás el episodio de mayor tensión, al menos de forma provisional. Aun así, la incertidumbre sigue siendo elevada: no se vislumbra una solución cercana al conflicto en Irán, persisten las restricciones en el estrecho de Ormuz y los precios del petróleo continúan al alza. Con todo, los escenarios más negativos que se contemplaban hace unas semanas no se han materializado y, en este momento, el balance de riesgos sugiere un entorno de inversión algo más constructivo.
Con la disipación de esos temores extremos, los inversores pueden volver a centrarse en factores de apoyo fundamentales: abundante liquidez a nivel global, un sólido crecimiento de los beneficios empresariales, una economía que avanza de manera estable —aunque sin excesos—, una inflación contenida (si bien con ciertos riesgos al alza) y unas valoraciones que, en muchos activos, resultan más atractivas que hace apenas dos meses. Este contexto nos lleva a adoptar una ligera inclinación hacia el riesgo, aumentando la exposición a activos de mercados emergentes, renta variable estadounidense y sectores industriales.
No obstante, seguimos aplicando un enfoque prudente y diversificado en la asignación de riesgos, evitando depender de un único escenario macroeconómico o geopolítico. Por ello, mantenemos una posición global neutral entre renta variable, renta fija y liquidez.
A continuación resumimos nuestra posición de este mes respecto a la asignación de activos:
Leer aquí el informe completo: barómetro de mayo de 2026