En los mercados, el precio del petróleo sigue subiendo debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz, mientras las previsiones apuntan a una desaceleración del crecimiento y un repunte de la inflación. Ante este escenario, los bancos centrales se preparan para posibles subidas de tipos de interés, mientras el oro, tradicional refugio en tiempos de incertidumbre, sufre una fuerte caída.
4 datos económicos clave a resaltar de marzo de 2026
Crisis energética
El Estrecho de Ormuz en el centro de la atención El Estrecho de Ormuz, puerta de entrada al Golfo Pérsico por donde transitan diariamente 20 millones de barriles de crudo y la principal ruta para el gas natural licuado, se ha convertido en el principal foco de preocupación para los mercados. El bloqueo del Estrecho, con la excepción de los barcos chinos, y los ataques de Irán a los pozos de los países de la región han provocado, según la Agencia Internacional de la Energía, “la mayor interrupción de suministros en la historia del mercado global del petróleo”. Si el conflicto se prolonga, los precios del petróleo y del gas podrían seguir subiendo, poniendo en aprietos a las industrias de Asia y Europa, como ya ocurrió tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Inflación
La inflación de la eurozona reputó seis décimas en febrero, hasta una tasa interanual del 2,5 %, debido principalmente al encarecimiento de los precios de la energía como consecuencia de la guerra en Oriente Medio, según Eurostat. En concreto, desde que comenzó el conflicto, el barril de Brent se encareció más de un 50%.
Política monetaria
La estanflación complica las decisiones de los bancos centrales. El aumento de la inflación y la ralentización del crecimiento económico, es decir, la estanflación, podrían obligar a los bancos centrales a subir los tipos de interés. El Banco Central Europeo ha mantenido los tipos sin cambios, pero Christine Lagarde ha advertido que incluso un rebasamiento “no demasiado persistente” del objetivo de inflación, provocado por el shock energético, podría justificar un endurecimiento moderado de la política monetaria. Una subida significativa de los tipos complicaría especialmente la situación de los países con alta deuda pública.
El oro pierde su brillo como refugio
Tras años de subidas, el oro, tradicional activo refugio, ha caído drásticamente en los últimos meses, a pesar de la persistente incertidumbre generada por la guerra en Oriente Medio. En enero, el oro alcanzó un récord de más de 5.500 dólares la onza, impulsado por la búsqueda de protección de los inversores. Sin embargo, la tendencia se invirtió con los bombardeos sobre Irán, intensificándose la caída hasta una pérdida del 16%. El oro, adquirido como “póliza de seguro” ante eventos turbulentos, suele venderse cuando estos se materializan, como ocurre actualmente, para obtener liquidez.
El escenario de marzo de 2026 está marcado por la incertidumbre y los riesgos derivados de la guerra en Oriente Medio, la crisis energética y la amenaza de estanflación. Los mercados permanecen atentos a la evolución del conflicto y a las decisiones de los bancos centrales, mientras las empresas y los hogares se preparan para un entorno económico más complejo y volátil.