Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Nvidia, Meta y Tesla se han ganado el apodo de las 7 magníficas de Wall Street. El espectacular rally que han protagonizado al calor de la expansión de la inteligencia artificial les ha llevado a suponer más del 30% del índice S&P 500, atrayendo gran parte de la inversión.
Pero los inversores ya han comenzado a ver más allá de los grandes nombres de Wall Street y buscan valor más allá de los protagonistas obvios de la inteligencia artificial. Estos son algunos ejemplos de industrias y compañías que se benefician de este boom tecnológico.
Las grandes tecnológicas americanas, conocidas como hiperescaladores en este nuevo contexto del despliegue de la inteligencia artificial, están realizando inversiones mil millonarias en la construcción de centros de datos: las sedes donde se procesan, almacenan y entrenan los algoritmos de inteligencia artificial a escala global.
De hecho, cuatro de ellas, Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft han anunciado un inesperado aumento del gasto destinado a estos centros (que alcanzará los 650.000 millones de dólares solo en 2026 (ver gráfico).
Esta eclosión de la operativa en torno a la inteligencia artificial pone en el foco a otros sectores relacionados que, o bien son necesarios para el funcionamiento de los centros de datos, o bien se benefician de la propia implementación de la inteligencia artificial.
1- La IA es el gran consumidor de energía
La proliferación de los centros de datos es una de las razones por las que las compañías energéticas, hasta hace poco consideradas un sector defensivo y con un crecimiento estable, se han subido a la ola de las revisiones al alza de beneficios.
Una de las protagonistas es la danesa Vestas. El mayor fabricante de turbinas eólicas, con una fuerte posición en Estados Unidos, ha duplicado sus pedidos durante 2025 citando la creciente demanda de los centros de datos.
Otro ejemplo es Nextpower, el proveedor de energía solar, que incluso ha creado recientemente una división de IA y robótica tras realizar varias adquisiciones en este ámbito.
Porque en la carrera energética de los centros de datos no hay que olvidar que las grandes tecnológicas quieren cuidar su huella de carbono. Además, Norteamérica está promoviendo el uso de estas energías a través de incentivos fiscales, con el objetivo de que estos centros puedan ser net-zero. Por eso, las energías limpias vuelven a estar en el foco de muchas estrategias de inversión.
2- Construyendo centros de datos seguros y eco-friendly
Otro de los activos que requieren los centros de datos es el refrigerado a gran escala. Para ello se requieren volúmenes masivos de agua, lo que plantea todo un desafío en términos de escalabilidad y de sostenibilidad.
Una de las empresas que emerge en este sentido es Ecolab, que pronostica que el auge de la IA requerirá la cantidad de agua equivalente a lo que bebe la población de todo Estados Unidos durante un año. Su labor consiste en ayudar a las empresas a la gestión predictiva y la eficiencia hídrica, maximizando la reutilización del agua y reduciendo el impacto ambiental.
Otro caso es Johnson Controls, líder global en tecnologías para edificios, que ha sabido ver en la construcción de los centros de datos una oportunidad, proporcionando enfriadores y una plataforma digital (OpenBlue) para gestionar de forma inteligente y automatizada el enfriamiento y consumo energético de los servidores de IA.
3- La infraestructura necesaria… ¿más allá de Nvidia?
La implantación de la IA sigue requiriendo de infraestructuras en el ámbito de los semiconductores. NVIDIA fue quien acaparó los mayores titulares y la revalorización en bolsa hasta convertirse en una de las 7 magníficas, pero, ¿qué otros nombres hay en el sector? Sin ir más lejos, AMD, competencia directa de NVIDIA en el diseño de semiconductores que, al no tener fábricas propias, necesita de terceros como Taiwan Semiconductor Manufacturing Company que sí pueden producirlos. A pesar de haber estado a la sombra de NVIDIA, AMD se ha erigido como una de las ganadoras de este ciclo, tras un acuerdo de decenas de miles de millones con OpenAI que se extenderá durante varios años.
4- Hecha la IA, hecha la trampa: ciberseguridad
La escalada de la inteligencia artificial y los agentes IA también trae consigo nuevas necesidades en el entorno de la ciberseguridad, cuyo gasto se ha incrementado hasta los 260.000 millones en 2025. Una encuesta llevada a cabo por Boston Consulting Group entre 500 líderes corporativos revela que el riesgo de ciberataque ya forma parte del top 3 de riesgos que perciben para sus compañías.
Es ahí donde destacan empresas como CrowdStrike. Entre otros servicios, su plataforma Falcon detecta comportamientos sospechosos en tiempo real para detener ataques y, además, ha desarrollado su propia inteligencia artificial generativa, Charlotte AI, diseñada para actuar como un copiloto experto en seguridad. Esta herramienta permite a los equipos de ciberseguridad interactuar con sus sistemas mediante lenguaje natural, transformando horas de compleja investigación técnica en respuestas instantáneas.
Identificar a los líderes que dominan este nuevo paradigma de defensa digital se ha vuelto indispensable para quienes buscan posicionarse ante las tendencias que marcarán la economía en los próximos años.
5- Empresas disruptivas en otras industrias
Fuera de la apertura de centros de datos y de la protección que requiere una IA cada vez más sofisticada, existen disruptores en otros sectores que están incorporando la inteligencia artificial como Thermofisher, proveedor del sector de biotecnología y farma.
La compañía ha anunciado recientemente una alianza con OpenAI y NVIDIA para integrar la IA generativa en la automatización de laboratorios, de forma que las máquinas aprendan a optimizar experimentos. Y este es solo uno de los ejemplos de las tecnologías que se están implantando en un sector, el ligado a la longevidad y la salud, que vuelve a estar en el foco de los inversores tras años adormecido.
Pero también el segmento de la robótica está atrayendo las miradas de los inversores en sus múltiples aplicaciones a diferentes industrias, entre ellas, la de la salud. Es el caso de Intuitive Surgical, propietaria del robot quirúrgico más avanzado, Da Vinci 5, que proporciona soporte a los cirujanos al permitir realizar intervenciones complejas con mayor precisión. Además, la compañía ha desarrollado otras herramientas en torno a las cirugías, como un simulador con el que entrenarse o un modelo que, a base de revisar vídeos de intervenciones, permite al cirujano mejorar su técnica.
El auge de la inteligencia artificial está generando un efecto dominó que trasciende a las grandes tecnológicas, impulsando la innovación y el crecimiento en sectores clave de infraestructura, energía, ciberseguridad y salud. Este fenómeno no solo diversifica las oportunidades de inversión, sino que también consolida un ecosistema más robusto y sostenible, donde las verdaderas joyas pueden encontrarse más allá de los nombres más conocidos del mercado.