Cuando pensamos en invertir, lo habitual es pensar en acciones, bonos o fondos que replican índices como el S&P 500 o el MSCI World. Pero el universo de inversión es mucho más amplio. Más allá de los activos tradicionales, existen los llamados activos alternativos, una categoría que puede aportar nuevas fuentes de rentabilidad y diversificación, pero que también exige entender sus particularidades.
Qué son los activos alternativos
Los activos alternativos engloban clases de activos y estrategias de inversión que quedan fuera de las categorías clásicas de renta variable y renta fija cotizadas. Incluyen, entre otros, el capital privado, la deuda privada, las infraestructuras, el inmobiliario, las materias primas y determinadas estrategias de inversión alternativa.
Una parte importante de los activos alternativos, especialmente los vinculados a mercados privados como el private equity, la deuda privada o las infraestructuras, no cotiza en mercados organizados. Su valoración suele actualizarse de forma periódica y, en muchos casos, se basa en metodologías y estimaciones que incorporan un mayor grado de juicio que las valoraciones de los activos cotizados. Por ello, las valoraciones pueden mostrar movimientos más graduales que los precios de mercado, aunque esto no implica necesariamente que el riesgo económico del activo sea menor.
Además, algunos vehículos requieren compromisos de capital a largo plazo. El importe comprometido no siempre se desembolsa de una sola vez, sino mediante sucesivas llamadas de capital a medida que el gestor identifica inversiones. Del mismo modo, el capital y las ganancias pueden devolverse progresivamente al inversor conforme se venden los activos de la cartera.
Muchos activos alternativos también requieren de una gestión activa y especializada, especialmente en los mercados privados. Esta gestión, junto con un comportamiento potencialmente diferente al de las acciones y los bonos, puede contribuir a ampliar las fuentes de rentabilidad y diversificación de una cartera.Por otro lado, conviene distinguir entre la liquidez del activo subyacente y la del vehículo a través del que se invierte. Un fondo puede ofrecer ventanas periódicas de reembolso, pero mantener en cartera activos que tardan meses o años en venderse.
Por ello, las condiciones de liquidez dependen tanto de la naturaleza de la inversión como de la estructura elegida.
Tipos de activos alternativos según su liquidez
Dentro de este universo, el grado de liquidez es el criterio que mejor explica por qué unos activos alternativos resultan más accesibles que otros para un inversor particular, por lo que es una buena forma de clasificarlos:
- Activos alternativos ilíquidos. Son aquellos que tienen mercados secundarios muy limitados y poco profundos, como ocurre en el capital privado (private equity), la deuda privada o las infraestructuras directas. Suelen estructurarse mediante fondos cerrados con horizontes que habitualmente superan los diez años y que pueden prolongarse mediante periodos de extensión, especialmente en estrategias como infraestructuras o capital privado. Aunque en determinados casos es posible vender la posición en el mercado secundario, estas operaciones pueden requerir tiempo, estar sujetas a la aprobación del gestor y realizarse con descuentos respecto al último valor de referencia.
- Activos alternativos semilíquidos. Suelen canalizarse mediante vehículos abiertos o estructuras evergreen que permiten nuevas suscripciones y ofrecen oportunidades periódicas de reembolso, aunque con determinadas restricciones. Son habituales en estrategias de inmobiliario no cotizado de carácter institucional o en fondos de cobertura como los hedge funds. Para proteger el fondo de retiradas masivas de capital que fuercen la venta del activo subyacente, suelen incorporar restricciones para el reembolso (gates) o periodos mínimos de permanencia (lock-up).
- Activos alternativos líquidos. Se canalizan mediante instrumentos o vehículos que normalmente ofrecen negociación o reembolso diario o semanal, lo que facilita el acceso y la salida frente a las estrategias privadas o cerradas. Es el caso de determinadas exposiciones a materias primas obtenidas mediante derivados negociados en mercados organizados, así como de estrategias alternativas líquidas estructuradas bajo la normativa UCITS (Undertakings for Collective Investment in Transferable Securities).
Regulación y fiscalidad de los activos alternativos
Los fondos UCITS que aplican estrategias alternativas líquidas están sujetos a requisitos europeos sobre activos aptos, diversificación, liquidez, gestión de riesgos e información al inversor.
Una parte importante de las estrategias alternativas y de los activos privados se canaliza a través de Fondos de Inversión Alternativa (FIA), cuyos gestores están sujetos en la Unión Europea a la Directiva sobre Gestores de Fondos de Inversión Alternativos (AIFMD), que regula su autorización, sus obligaciones de transparencia frente a los inversores y la información que deben remitir a los supervisores. La Directiva fue revisada con la AIFMD II, cuya fecha general de transposición por los Estados miembros venció el 16 de abril de 2026. Entre otras novedades, la reforma refuerza la gestión del riesgo de liquidez, exigiendo a los gestores incorporar herramientas específicas frente a posibles oleadas de reembolsos en momentos de tensión de mercado.
Por otro lado, el acceso a los activos alternativos ya no es propiedad exclusiva de inversores institucionales y los grandes patrimonios. Mediante la revisión del reglamento europeo ELTIF, conocido como ELTIF 2.0 y en vigor desde 2024, se han reducido las barreras de entrada para los inversores particulares, ampliando el catálogo de activos aptos y flexibilizando los requisitos de diversificación de estos vehículos.
La fiscalidad de las inversiones alternativas depende del tipo de vehículo, de su domicilio y de la forma en que se obtengan los rendimientos. En España, las ganancias generadas se deben incluir en la Declaración de la Renta y tributan, igual que en los fondos tradicionales, como ganancias o pérdidas patrimoniales en el IRPF, integrándose en la base del ahorro. Sin embargo, no todos los vehículos alternativos permiten aplicar el régimen fiscal previsto para los traspasos entre determinados fondos españoles y fondos UCITS europeos registrados en la CNMV. Por este motivo, conviene revisar las características jurídicas y fiscales concretas del vehículo y, cuando sea necesario, recurrir a asesoramiento especializado.
Los activos alternativos pueden complementar las inversiones tradicionales y contribuir a diversificar una cartera, pero no todos ofrecen la misma liquidez ni el mismo grado de complejidad. Antes de invertir, conviene tener presentes sus riesgos específicos (como menor liquidez, valoraciones menos frecuentes, estructuras más complejas, comisiones elevadas o mayor dependencia del gestor), así como el hecho de que su rentabilidad no está garantizada. Por eso, es clave entender qué se está comprando, durante cuánto tiempo puede quedar comprometido el capital y qué posibilidades reales existen de recuperarlo antes del horizonte previsto.
En Pictet Asset Management entendemos que los activos alternativos, líquidos o ilíquidos, pueden desempeñar un papel relevante dentro de una cartera diversificada. No obstante, antes de invertir es fundamental comprender sus riesgos y valorar si se ajustan a las necesidades, objetivos y horizonte temporal de cada inversor.En inversión, la liquidez también tiene valor. Y conocerla de antemano puede ayudar a tomar decisiones más informadas.