El año que acaba de concluir no ha sido sencillo desde el punto de vista geopolítico, económico y financiero, con diversas tensiones que comenzaron poco después de la toma de posesión de Donald Trump en la Casa Blanca, el 20 de enero. Las causas son variadas, pero la principal se refiere a esos aranceles que hemos aprendido a conocer bien. El 2025 ha sido testigo de la continuación de guerras y agresiones militares, con un impacto importante en los sectores de defensa, pero también ha sido el año de la adopción definitiva, al menos en los países desarrollados, de la Inteligencia Artificial. De hecho, la persona del año 2025 para la revista Time no es un individuo concreto, sino los arquitectos de la IA.
Para 2026, los líderes económicos y políticos reunidos en el Foro Económico Mundial de Davos han subrayado la importancia de que los países y los responsables políticos colaboren con un enfoque multilateral para hacer frente a las diversas tensiones existentes en todo el mundo. Sin embargo, la acción armada llevada a cabo el pasado 3 de enero por parte de Estados Unidos, que resultó en la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, no parece ir precisamente en esa dirección.
Centrando la mirada en los próximos meses, los analistas prevén un crecimiento económico moderado, una inflación en proceso de reducción en muchas economías desarrolladas, impulsada también por políticas monetarias cada vez más flexibles. La atención sigue centrada en las tensiones geopolíticas, que han tenido y tendrán efectos relevantes sobre las cadenas de suministro, abriendo frentes de incertidumbre comercial en diversas regiones.
Pero vayamos por partes y repasemos primero lo que sucedió en 2025.
El desplome de los mercados en la primavera de 2025 causado por los aranceles
En abril, los mercados bursátiles registraron pérdidas significativas como consecuencia de los aranceles primero anunciados y luego introducidos por la administración Trump hacia sus socios comerciales, desde Europa a Sudamérica, Canadá, China y, posteriormente, casi todo el mundo. El shock redujo la confianza de los mercados, ralentizó las inversiones y alimentó la incertidumbre en las relaciones entre estados, aumentando la volatilidad. Las cadenas globales de valor se remodelaron y no faltaron represalias por parte de la Unión Europea, Canadá y China, con un aumento de los precios de los bienes de consumo y la consiguiente pérdida de poder adquisitivo.
La IA cada vez más protagonista, pero no exenta de temores
Desde 2025, tecnología es sinónimo de IA, que las empresas han adoptado de manera masiva proporcionando itinerarios formativos a sus empleados, y que ya forma parte de casi todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. No solo ordenadores y smartphones, sino también lavadoras, hornos, cepillos de dientes eléctricos funcionan con IA. En definitiva, la IA es estructural y la mejora en términos de productividad, creatividad y rapidez es evidente, pero persisten fuertes temores relacionados con la seguridad y los riesgos tecnológicos generados por una Inteligencia Artificial que puede descontrolarse.
En los últimos meses, la IA ha atraído inversiones multimillonarias, sobre todo para desarrollar infraestructuras como los centros de datos y los microchips que habilitan su potencia de cálculo, con la consiguiente euforia e hipervaloración de muchas empresas tecnológicas. Para varios observadores, de hecho, 2026 podría ser el año del estallido de la burbuja de la IA, aunque no todos están de acuerdo.
Perspectivas para 2026
Las perspectivas de la OCDE para 2026 prevén un crecimiento mundial moderado y estable, en el rango del 3,1-3,3% para los próximos años, aunque según otros analistas podría ralentizarse aún más. Se espera que la Eurozona crezca de forma contenida gracias al consumo y la inversión, que Estados Unidos se mantenga en terreno positivo aunque a un ritmo menor que en los últimos años, al igual que China y Japón.
También se esperan buenas noticias en cuanto a la inflación, con una disminución gracias a políticas monetarias más restrictivas, aunque en Estados Unidos podría mantenerse más alta que en otras zonas del planeta. Como se ha mencionado antes, los mercados observan con mucha atención la carrera tecnológica y, en particular, la IA, que debería seguir siendo el sector más atractivo y en el centro de las inversiones. En el ámbito energético, se espera que el precio del petróleo se mantenga estable o incluso experimente un ligero descenso (aunque ahora muchos observadores están pendientes de los movimientos de las empresas estadounidenses y de la administración Trump en Venezuela), pero la otra cara de la moneda son los posibles repuntes en los costes de la electricidad y el gas en algunas regiones…