La cuenta del restaurante y las comisiones de los fondos de inversión

La cocina financiera 2 min. de lectura
El esfuerzo del equipo de un restaurante por cuidar de la alimentación y la salud de los comensales se compensa con el pago de la cuenta. De forma similar, el trabajo y el buen hacer de quienes cuidan y gestionan el dinero invertido en nuestra cartera de fondos, se ve retribuido con el pago de comisiones. Comprender quién las recibe, por qué se cobran, cuál es su cuantía, y saber que no en todos los países se aplican las mismas normas, nos evitará sorpresas.

¿Qué comisiones puede tener un fondo de inversión y qué trabajo remuneran?

Las comisiones son cantidades de dinero o costes que deben asumir los partícipes que invierten en el fondo. Existen dos grandes categorías:

  1. Comisiones explícitas: se aplican en momentos puntuales de compra o venta de las participaciones de cada inversor, aunque no de igual manera en todos los países.
  2. Las implícitas: se descuentan sistemáticamente del valor liquidativo del fondo.

Un fondo que ofrezca distintas clases de participaciones puede aplicar comisiones diferentes para cada clase, dependiendo de la política de comercialización, el volumen de la inversión, la divisa de denominación, entre otros factores.

Comisiones explícitas

Son porcentajes que los partícipes pagan al comprar o suscribir participaciones de un fondo (comisión de suscripción), o al vender o reembolsar (comisión de reembolso). La primera se suma al precio de compra y la segunda se resta al precio de venta. Son, en cierto modo, el “peaje” de entrada y salida del fondo. Generalmente, la de suscripción la suele fijar el distribuidor, rara vez lo hace la gestora, y si lo hace, suele ser para limitar el tamaño del fondo o para defenderlo de movimientos especulativos de inversores que entran y salen constantemente, incrementando los costes.

“Las comisiones implícitas dependen del perfil de riesgo. A más riesgo, más compleja es la gestión.”

Cuando un inversor define su perfil de riesgo, está condicionando la gestión y, en consecuencia, las comisiones que se le aplicarán. El perfil ultraconservador suele pagar menos comisiones, pero también obtiene menor rentabilidad; el perfil agresivo paga más porque sus gestores, generalmente más cualificados, seleccionan activos más complejos.

“Si un granjero cría sus gallinas al aire libre y con pienso ecológico, el precio de los huevos de esas gallinas no será el mismo que el de las que se crían en jaulas sin ver el sol.”

¿Qué comisiones implícitas existen?

  • Gestión: retribuye a la gestora, es decir, al equipo de “cocineros”. Se trata de un porcentaje que se resta del patrimonio gestionado y se aplica diariamente al valor liquidativo. Como existen distintas clases de fondos, hay también diferentes comisiones de gestión. Se calcula sobre el patrimonio, los rendimientos, o sobre ambas variables.
  • Depósito, depositaría o custodia: remunera a la entidad financiera donde se custodian los activos del fondo: acciones, bonos y derivados financieros en los que el fondo invierte. Si es un fondo internacional, se ocupa también de calcular el valor liquidativo.

Libro 'Mi primer fondo de inversión: rentabilidad y sostenibilidad, de la Fundación María Jesús Soto. Juan Ramón Caridad, Head of Strategic Clients en Pictet AM, coautor del libro.

¿Propina obligatoria?: la comisión de éxito

Dejar una buena propina al pagar la cuenta para recompensar la creatividad de los chefs y el trato recibido es dar una cantidad voluntaria que depende del “extra” que ha percibido el comensal.

La comisión de éxito funciona de manera similar. Es el “extra” pagado al gestor por la rentabilidad que genera a los partícipes, pero pagada obligatoriamente si el fondo la contempla. Es un porcentaje fijo sobre el beneficio. Si es del 10%, de cada 10€ generados, 1€ será para la gestora. Pero, igual que hay ciertas normas a la hora de dejar propina, conviene saber más sobre esta comisión para no pagarla sin motivo, sin que haya un verdadero “éxito” que premiar.

¿Darías propina si te sirven alimentos a los que has dicho que eras alérgico?

En definitiva, conocer y comprender las comisiones de los fondos de inversión es tan importante como revisar la cuenta en un restaurante: solo así podremos valorar correctamente el servicio recibido y asegurarnos de que pagamos únicamente por aquello que realmente nos beneficia.