Pecados “capitales” en la cocina financiera

La cocina financiera 2 min. de lectura
Cocinar y comer de manera equilibrada tiene ciertos paralelismos con invertir adecuadamente. Te presentamos algunos pecados y amenazas que, lo mismo tientan a los inversores, que a quienes tratan de seguir una dieta saludable.

Gula y avaricia. Invertir vs. especular

Especular implica hacer conjeturas sobre lo desconocido. Si invertir conlleva riesgos, la especulación bursátil conlleva aún más. ¿Por qué?

  1. Porque persigue obtener resultados a corto plazo. Quienes especulan se guían más por sus sentimientos e intuiciones sobre las fluctuaciones de precios de los activos en el cortoo muy corto plazo, que por el conocimiento profundo de las empresas o gobiernos que están detrás de esos activos. Al invertir sin especular se piensa en un futuro a más largo plazo.
  2. El objetivo principal de la especulación es la rentabilidad por sí misma, mientras que el de la inversión es la rentabilidad contribuyendo a que otros también mejoren y, que esa mejora, se traduzca en beneficios para el inversor.

En términos culinarios, la especulación sería la glotonería: comer a todas horas sin medida, sin apreciar casi el sabor y sin pensar en el aumento de peso o el riesgo de infarto. La inversión equivaldría a la dieta equilibrada: a comer planificando y disfrutando para conseguir un cuerpo saludable por dentro y por fuera.

La pereza de cocinar

Frente al que abre la nevera sin freno está el perezoso que no toma los nutrientes que necesita por falta de ganas de cocinar. Tampoco le preocupa aprender. Vive ignorando que la inflación mermará su poder adquisitivo y, sin conocimientos, será más vulnerable. Cualquier día le engañarán.

La soberbia. El atrevimiento de la ignorancia

¿Te ves capaz de hacer la receta de un restaurante afamado si solo has entrado en la cocina para freír un huevo? Uno de los pecados del inversor es pensar que puede invertir por su cuenta y riesgo, aunque sus conocimientos sean básicos. ¿Es lógico pensar que conoces mejor los sofisticados productos financieros que existen hoy en día, que quienes han dedicado años a su estudio? Toda recompense requiere esfuerzo.

Fuente: libro Mi primer fondo de inversión: rentabilidad y sostenibilidad, de la Fundación María Jesús Soto. Juan Ramón Caridad, Head of Strategic Clients en Pictet AM, coautor del libro.

Engaños en la cocina. El falso chef

Cuando vas a un restaurante, ¿comes siempre bien? ¿Alguna vez has encontrado un insecto en la sopa, o te han dicho que tomabas lubina salvaje cuando todas eran idénticas, como las de la piscifactoría? Quizá hayas experimentado lo contrario, que el sabor de un plato, aunque fuese el de una receta sencilla, era excelente gracias al toque del cocinero.

Al igual que hay quienes invierten con pocos conocimientos, hay quienes abren un restaurante sin saber cocinar. También está el que sí sabe cocinar, pero se aprovecha de quiénes no tienen ni idea pues, como en otros mercados, en el financiero hay personas sin escrúpulos que nos ofrecen productos tóxicos (sin control sanitario ni caducidad) o que nadie regula y, tras prometernos ganancias sin límite, nos dejan la cuenta bancaria a cero o, incluso, ¡en números rojos!