Invertir con éxito: los términos clave que tienes que conocer antes de empezar (volumen II)

Guía de finanzas 3 min. de lectura
Antes de comenzar a invertir es importante tener claros algunos conceptos que ayudan a entender el riesgo que asumimos con nuestras inversiones o el precio que pagamos por ellas, ya sea en una compañía que cotiza en bolsa o respecto a las comisiones que cobra el equipo gestor de un fondo de inversión.

Te contamos algunas de las definiciones que debes conocer como inversor en esta segunda entrega de términos clave que es esencial conocer antes de invertir (puedes consultar la primera entrega aquí).

Te contamos algunas de las definiciones que debes conocer como inversor en esta segunda entrega de términos clave que es esencial conocer antes de invertir (puedes consultar la primera entrega aquí).

  • Beta: sirve para medir la volatilidad de un activo con respecto al mercado, en otras palabras, su sensibilidad a los movimientos de éste. Como ejemplo, se puede medir la beta de una acción respecto al índice en el que cotiza (una compañía del S&P 500 respecto a la evolución del índice), pero también se utiliza para comparar un fondo de inversión con su benchmark o índice de referencia. Con la beta obtenemos una idea de cuánto amplifica el activo o el fondo los movimientos de esa referencia contra la que lo comparamos. Así, una beta igual a 1 quiere decir que el fondo de inversión se mueve en la misma proporción que el mercado. Una beta superior a 1 (por ejemplo, de 1,3) quiere decir que si el mercado sube un 10% el fondo lo hará en un 13%. Y una beta inferior a 1 (por ejemplo, de 0,6) implica que si el mercado sube un 10% el fondo o el activo analizado lo hará solo en un 6%. Las acciones con una beta baja, por ejemplo, son más defensivas, ya que tendrán movimientos menos agresivos que el mercado: ganarán menos cuando el mercado suba y tendrán caídas menos abruptas cuando descienda.
  • Alpha: mide la rentabilidad extra que una estrategia obtiene en comparación con el mercado. Es una ratio que, entre otras cosas, sirve para medir a los buenos gestores de fondos y a su capacidad para conseguir rentabilidad para sus partícipes. Es decir, si un fondo de renta variable global ha obtenido un 7% de rentabilidad y, su índice de referencia, el MSCI World, ha logrado un 5%, el alpha sería de un 2% y refleja el valor añadido que aporta la labor del gestor en comparación con haber invertido en un fondo indexado al MSCI World, por ejemplo. Se trata, por tanto, de una ratio especialmente relevante a la hora de analizar un fondo de gestión activa.
  • Active share: mide la diferencia entre la composición de un fondo de inversión y su índice de referencia. Es un indicador claro de que estamos invirtiendo en un fondo de gestión activa en el que el equipo gestor hace una verdadera labor de selección de valores u otro tipo de activos. Se expresa de 0 a 100, donde 0 representa un clon exacto entre el fondo y su índice de referencia y 100 un fondo que no comparte ninguna posición con su benchmark. Un active share elevado no quiere decir necesariamente que el fondo vaya a obtener mayor alpha, ya que el gestor ha podido elegir activos con peor desempeño o darle un peso más bajo a un activo que ha tenido un fuerte repunte en el mercado, perdiéndose parte de su rentabilidad. Es decir, si el alpha mide la habilidad del gestor, el active share simplemente es una condición necesaria para que éste pueda obtener esa rentabilidad extra a la del mercado, pero no es garantía de ello.
  • Drawdown: muy utilizado en fondos de inversión, sirve para entender la caída máxima que ha experimentado la estrategia. En otras palabras, puede ayudar al inversor a entender y a preguntarse si estaría dispuesto a asumir una pérdida momentánea de esa magnitud. También es importante observar el periodo que tarda en recuperarse de ese descenso. De todas maneras, el drawdown de un fondo se reescribe constantemente. Es decir, que un producto haya llegado a tener una caída máxima de un 10% no implica que jamás vaya a poder experimentar un descenso mayor, pero sigue siendo un indicador de riesgo útil.
  • Asset allocation: hace referencia a la asignación de activos en una cartera de inversión. Es decir, qué porcentaje de peso o de importancia se le asigna a cada tipo de activo en la estrategia. En el caso de los fondos de inversión, el asset allocation viene determinado por la política de inversión que se haya definido y que se puede consultar en su folleto. Así, un fondo puede ser de renta variable (destina entre un 90%-100% a la inversión en bolsa), de renta fija, mixto (si mezcla ambos tipos de inversión) o por ejemplo un fondo multiactivo, en el que el equipo gestor pondera todo tipo de activo en la cartera según las expectativas y el momento de mercado. Pero más allá de un producto concreto, el asset allocation puede referirse a la distribución de activos que nos recomiende un asesor financiero profesional para nuestra cartera, ponderando, entre otras cosas, el riesgo que asumiremos con nuestra inversión de forma global.
  • ROE: del inglés Return on Equity, sirve para medir la rentabilidad que genera una compañía para sus accionistas, ya que mide la eficiencia del uso de fondos propios, es decir, del capital depositado por éstos. Se calcula dividiendo el beneficio neto entre el patrimonio neto y permite comparar empresas del mismo sector y la habilidad de la gestión de sus directivos.
  • ROI: del inglés Return on Investment, es la rentabilidad que se obtiene de una inversión en relación a su coste. Además de ser un concepto muy utilizado en marketing (imaginemos los resultados de una inversión publicitaria en relación a lo que costó la campaña), en el mundo de la inversión en bolsa, se utiliza para medir la eficiencia con la que una compañía genera beneficios a partir del capital que invierte. Un ROI elevado significa que la empresa está siendo eficiente a la hora de asignar capital y, en el caso contrario, puede implicar problemas de gestión, ineficiencia o baja escalabilidad.
  • EPS y PER: son ratios muy utilizados para la inversión en bolsa. El EPS (Earnings per share), que en español se expresa como BPA, es el beneficio por acción de una compañía. Se obtiene, por lo tanto, de dividir el beneficio total obtenido por la empresa entre el número de acciones en circulación. Es una métrica interesante para saber cuánto beneficio se genera para el accionista. Una vez entendido lo que es el EPS, es más sencillo entender el PER (Price Earning Ratio). Este concepto pone en relación el precio de la acción y el beneficio por acción que genera la empresa (se calcula dividiendo el BPA entre el precio al que cotiza la acción). Se utiliza para saber si un valor está ‘caro’ o ‘barato’, aunque siempre ha de medirse en relación a sus compañías comparables (mismo sector, mismo negocio). Determina, por lo tanto, si una acción está sobrevalorada o infravalorada y es común que se mire a futuro, es decir, a cuánto cotiza una compañía teniendo en cuenta los beneficios que los analistas esperan de ella para los próximos 12 meses, o los siguientes años.

Como ves, entender estos conceptos financieros es esencial para tomar buenas decisiones de inversión. En Pictet Asset Management apostamos por la educación financiera como herramienta indispensable para el inversor. Si quieres profundizar más en los términos clave para entender las inversiones visita nuestra sección La Cocina Financiera, donde te ayudamos a entender las finanzas desde la gastronomía.