Las small caps y mid caps reúnen empresas menos seguidas por el mercado, con mayor potencial de crecimiento, pero también con volatilidad y liquidez más exigentes. Incorporarlas a una cartera global puede aportar diversificación real y, a largo plazo, capturar la prima de tamaño cuando se gestiona con disciplina.
La clave está en definir bien el universo (índices de referencia), aplicar filtros de calidad, valoración y liquidez para reducir riesgos asociados a esta inversión y escoger el mejor vehículo para tu cartera de inversión.
Qué son las small caps y las mid caps
Small caps y mid caps son los términos que se utilizan para referirse a empresas pequeñas (“small”, en inglés) y medianas (“mid”) que cotizan en bolsa.
Ese tamaño se determina por la capitalización bursátil (que es a lo que hace referencia “caps”, en su nombre), pero los rangos son orientativos. La capitalización de las small caps suele estar entre los 300 y los 2.000 millones de dólares. Mientras que las mid caps van de los 2.000 millones hasta los 10.000 millones de dólares.
Aun así, es importante que tengas en cuenta que los proveedores de índices y cada mercado aplican metodologías propias. Unos lo hacen por capitalización ajustada por free float (que es el capital flotante, es decir, el porcentaje de acciones de una empresa que están disponibles para ser negociadas libremente en el mercado de valores). Otros utilizan reglas de elegibilidad y topes para evitar saltos frecuentes entre segmentos de small y mid caps.
Por ejemplo, en Estados Unidos, el S&P utiliza rangos orientativos de capitalización para la entrada en sus índices por tamaño, mientras que en Europa, STOXX divide el universo en tercios por número de valores, y en España, BME clasifica por ranking de capitalización ajustada y criterios de liquidez.
Por qué invertir en small caps y mid caps
En términos económicos, estas compañías suelen operar a menor escala y con modelos de negocio más focalizados geográficamente. Su sesgo a negocios domésticos y a sectores más cíclicos (como el industrial, las financieras regionales, o el consumo discrecional tradicional) genera una huella diferente a la de las mega caps (que son empresas de “mega-capitalización”) dominadas por tecnología y marcas globales, según MSCI.
Esto puede traducirse en más potencial de crecimiento, porque aún tienen oportunidades de ganar cuota, expandirse a nuevos nichos o mejorar márgenes. Ahora bien, eso implica que también tienen una mayor volatilidad de precios y menor liquidez en el mercado secundario, lo que incrementa los costes de transacción (la diferencia entre el precio al que se vende y al precio al que se compra es mayor).
Por eso, dentro de una cartera diversificada, la exposición a small y mid caps suele ser complementaria a la de las grandes compañías. Este tipo de empresas de pequeña y mediana capitalización bursátil aportan una fuente distinta de riesgo-retorno y puede mejorar la diversificación por estilos y sectores.
Índices de referencia de small caps y mid caps
Para orientarte en las pequeñas y medianas empresas de la bolsa se utilizan índices, que son listas de empresas que cumplen ciertas reglas. Por ejemplo, que tienen un determinado tamaño, liquidez o salud financiera. Así puedes saber cómo va el segmento y sirven de referencia para crear fondos tradicionales o indexados y ETF que lo repliquen.
En Estados Unidos, los referentes más utilizados son el S&P SmallCap 600 y S&P MidCap 400, con requisitos de tamaño, liquidez y viabilidad financiera.
A nivel global, MSCI World Small Cap y MSCI ACWI Small Cap ofrecen una réplica amplia del segmento de las pequeñas empresas, según el porcentaje de acciones que están disponibles y algunos topes para que no cambien fácilmente su categoría.
En Europa, STOXX Europe Small 200 y STOXX Europe Mid 200 eligen 200 empresas en cada grupo a partir del STOXX Europe 600. Así tienes dos listas claras y estables que se mantienen en el tiempo y que sirven de referencia para fondos y ETFs.
Criterios de selección de empresas por capitalización bursátil
Para elegir empresas según su capitalización bursátil (en este caso, small caps y mid caps) valora la calidad del negocio, el precio que pagas y la flexibilidad para comprar y vender.
- Calidad (salud del negocio): si la empresa gana dinero de forma consistente, tiene poca deuda con relación a lo que gana y su flujo de caja es positivo.
- Valoración (precio): cuánto dinero estás dispuesto a pagar por cada euro que gana la compañía.
- Liquidez (lo fácil que es entrar y salir): si hay poca liquidez, la diferencia entre el precio de compra y el precio de venta suele ser mayor y, por lo tanto, te costará más tiempo salir de esa posición o más dinero entrar.
Cómo invertir en small caps y mid caps
Para invertir en small y mid caps (como en cualquier otra compañía) tienes tres vías principales: acciones, fondos y ETF:
- Acciones: compras una parte de la compañía y tienes el control total de la cartera. A cambio, tienes que hacer tu propio análisis y gestionar cada operación. Además, asumes costes por operación y una ejecución más sensible a la liquidez.
- Fondos: delegas la selección y la ejecución en un equipo profesional, con diversificación inmediata y, en España, potencial ventaja fiscal por traspasos entre fondos registrados. Aquí lo que sí tienes que hacer es revisar la política de inversión, las comisiones, el DFI y el folleto, tal y como recomienda la CNMV.
- ETF: replican índices de small caps y mid caps con negociación intradía. Aquí es importante vigilar el TER (Total Expense Ratio), la desviación frente al índice (que es lo que se conoce como tracking difference) y el spread, o diferencial propio del ETF (la diferencia entre el precio al que lo puedes comprar y vender, que suele ampliarse en función de la liquidez del mercado subyacente). La CNMV advierte también del riesgo de divisa si el índice y la divisa del inversor no coinciden.
Estrategias de inversión para small caps y mid caps
Una vez has elegido el vehículo, puedes definir tu estrategia de inversión. Algunas de las más populares son:
- Factor size (por tamaño): las empresas más pequeñas suelen exigir una rentabilidad esperada algo mayor porque son más arriesgadas y menos líquidas. Si compras un conjunto de muchas small y mid caps (a través un fondo de inversión, por ejemplo), aspiras a capturar esos mejores rendimientos con el paso del tiempo. Al final, como inviertes en conjunto, si a unas les va mal en un momento concreto, otras compensarán.
- Quality small caps (pequeñas empresas de calidad): filtras por negocios sólidos, con beneficios relativamente estables y poca deuda. El objetivo es reducir los vaivenes propios de compañías de menor robustez y mejorar la relación entre riesgo y rentabilidad.
- Micro caps (empresas más pequeñas aún que las small caps): aquí se trata de invertir en empresas nicho o mercados estratégicos. Pueden crecer mucho si aciertan con su producto o servicio, pero también se mueven más y cuentan con menos compradores y vendedores en el mercado. Es decir, su liquidez está muy limitada.
La exposición a small y mid caps puede mejorar la diversificación estructural de una cartera global, pero requiere disciplina en vehículos, ejecución y costes. Razón por la que la mayoría de las estrategias de inversión en small caps y mid caps se ejecutan a través de fondos de inversión. Al final, delegar en vehículos colectivos permite diversificar desde la primera inversión en decenas o cientos de compañías, profesionalizar el análisis y la ejecución y aprovechar economías de escala que reducen costes. Si estás pensando en incorporar small caps y mid caps a tu cartera, recuerda siempre analizar los riesgos, definir una estrategia clara y, consultar con un asesor financiero. ¡El potencial de estas empresas puede ser una gran oportunidad para tu inversión a largo plazo!