Ratio de Sharpe vs ratio de Sortino: ¿cuál es más útil para evaluar inversiones?

Guía de finanzas 4 min. de lectura
En este artículo, explicamos qué es el ratio de Sharpe, qué es el ratio de Sortino, sus diferencias principales, ventajas, limitaciones y cuándo conviene utilizar cada uno.

El análisis de la rentabilidad ajustada al riesgo es esencial en la gestión de carteras y selección de activos. Dos de los indicadores más utilizados para este fin son el ratio de Sharpe y el ratio de Sortino. Aunque ambos comparten el objetivo de medir el rendimiento en función del riesgo, existen diferencias clave que los hacen más adecuados para distintos contextos.

¿Qué es el Ratio de Sharpe?

El ratio de Sharpe, desarrollado por el premio Nobel William F. Sharpe, es una métrica que evalúa cuánto rendimiento adicional (por encima de un activo libre de riesgo, como un bono del Tesoro) genera una inversión por cada unidad de riesgo que asume. Ese riesgo se representa mediante la volatilidad total de los retornos, es decir, cuánto varían esos rendimientos, sean al alza o a la baja.

Dicho de otro modo, el ratio de Sharpe responde a la siguiente pregunta, ¿Estoy siendo bien compensado por el riesgo total que estoy asumiendo con esta inversión?

Cuanto mayor sea el ratio de Sharpe, más eficiente es la inversión, porque está generando más rentabilidad ajustada al riesgo total.

Fórmula del ratio de Sharpe:

Donde:

  • Rp: rentabilidad de la cartera.
  • Rf: rentabilidad del activo libre de riesgo.
  • σ: desviación estándar de la rentabilidad de la cartera, anualizada.

¿Qué es el ratio de Sortino?

El ratio de Sortino parte de la misma idea general que el de Sharpe: evaluar el rendimiento ajustado por riesgo. Se diferencia en que realiza una distinción crucial: no considera toda la volatilidad, solo la parte negativa. Es decir, solo penaliza las caídas por debajo de un umbral de rentabilidad considerado aceptable por el inversor (también llamado MAR, por Minimum Acceptable Return).

Esto refleja un principio clave en finanzas conductuales:los inversores generalmente no se preocupan por que una inversión suba más de lo esperado (volatilidad positiva), pero sí temen las caídas.

Por lo tanto, el ratio de Sortino mide cuánta rentabilidad adicional genera una inversión en relación con el riesgo de perder dinero o de no alcanzar ese retorno mínimo esperado.

Fórmula del ratio de Sortino:

Donde:

  • Rp: rentabilidad de la cartera.
  • Rf : rentabilidad del activo libre de riesgo.
  • σd: desviación estándar de las pérdidas.

Este ratio penaliza únicamente la variabilidad negativa, lo cual resulta más relevante para muchos inversores que solo temen las pérdidas y no las ganancias inesperadas.

Ventajas y limitaciones de los ratios de Sharpe y Sortino

Ratio de Sharpe

Ventajas:

  • Ampliamente conocido y utilizado.
  • Fácil de calcular y comparar.
  • Útil para evaluar estrategias en mercados líquidos.

Limitaciones:

  • Penaliza la volatilidad positiva.
  • Menos útil en distribuciones de retornos asimétricas. Es decir, cuando los retornos no siguen una forma de campana perfecta (distribución normal), sino que tienden a acumularse más hacia uno de los extremos (positivo o negativo).

Ratio de Sortino

Ventajas:

  • Centrado en el riesgo que realmente importa (las pérdidas).
  • Más apropiado para inversores conservadores.
  • Relevante en entornos de retornos con distribución asimétrica o con sesgo.

Limitaciones:

  • Requiere mayor procesamiento estadístico.
  • Menos conocido fuera del ámbito profesional.

¿Qué ratio conviene utilizar?

La elección entre el ratio de Sharpe y el ratio de Sortino depende del perfil del inversor y del tipo de activo o estrategia a analizar:

  • Ratio de Sharpe: es útil para carteras diversificadas con distribución de rendimientos simétrica, como fondos indexados o ETFs amplios.
  • Ratio de Sortino: más apropiado cuando se busca preservar capital, analizar estrategias con protección a la baja o fondos con asimetrías claras en su perfil de riesgo-retorno.

Tanto el ratio de Sharpe como el ratio de Sortino son herramientas fundamentales para evaluar la eficiencia de una inversión respecto al riesgo asumido. Comprender sus diferencias y aplicaciones permite tomar decisiones más racionales y alineadas con los objetivos financieros del inversor.

Para quienes gestionan carteras, comparan fondos de inversión o diseñan estrategias, incorporar ambos ratios en el análisis puede ofrecer una visión más completa y ajustada a la realidad de los mercados.