La guerra en Oriente Medio ha obligado a los inversores a reflexionar sobre la seguridad nacional, la volatilidad del precio de la energía y las distorsiones del comercio. Son cuestiones urgentes, sin duda. Pero más allá de las repercusiones inmediatas en el mercado se encuentran los riesgos a largo plazo asociados al conflicto, unos riesgos que los inversores ignoran, poniéndose a sí mismos en peligro.
Los conflictos debilitan los ecosistemas y aceleran la degradación medioambiental, lo que puede desestabilizar las economías y los mercados financieros, incluso después de que cesen las hostilidades. Dos meses después del conflicto, los daños medioambientales ya son evidentes. Los daños a las plantas desalinizadoras ubicadas en una región caracterizada por su aridez están acelerando el agotamiento de las escasas aguas subterráneas. Existe el riesgo de que los ataques a refinerías y complejos industriales contaminen los sistemas de riego y las cadenas de suministro agrícolas, lo cual agravaría la inseguridad alimentaria.
Todas estas tensiones pueden generar riesgos sistémicos. Según un informe del Instituto y Facultad de Actuarias y la Universidad Anglia Ruskin, la pérdida de biodiversidad, las crisis climáticas y los conflictos geopolíticos se suman, creando así las condiciones para posibles crisis de consecuencias dramáticas para el sistema financiero y la sociedad en general.https://actuaries.org.uk/news-and-media-releases/media-releases-and-statements/2026/apr/30-apr-26-new-report-warns-that-urgent-intervention-is-needed-to-address-food-security/
«Los riesgos ecológicos y los riesgos de seguridad nacional están estrechamente relacionados. Al atravesar algunas de las crisis, las carteras de inversión se ven afectadas por riesgos que se van sumando y creciendo al unísono», explicó Yi Shi, gestor de carteras de clientes y especialista en impacto de Pictet Asset Management, a sus clientes en una conferencia reciente.
Es en este punto en que el concepto de Límites Planetarios adquiere especial poner en contexto los riesgos medioambientales. El marco identifica nueve dimensiones medioambientales de importancia, incluidos el clima, el agua dulce, el uso de la tierra y la biodiversidad. Seguidamente, define el espacio operativo dentro del cual nuestra economía debe operar con seguridad.https://am.pictet.com/ch/en/intermediaries/investment-research/planetary-boundaries-and-environmental-footprint-of-businesses
En este evento, la profesora Beatrice Crona del Stockholm Resilience Centre destacó que ya se han superado siete de los nueve límites debido a la aceleración de la degradación ambiental, lo cual aleja al planeta de la estabilidad de los últimos 10.000 años.
La última actualización de septiembre de 2025 muestra que la acidificación de los océanos ya ha rebasado su límite, ya que destruye ecosistemas marinos y debilita la función de los océanos como estabilizador planetario clave.https://www.stockholmresilience.org/news--events/general-news/2025-09-24-seven-of-nine-planetary-boundaries-now-breached.html
Cabe destacar que estas vulneraciones de los límites no se producen de forma aislada. Superar un límite podría desencadenar una vulneración en otro, añadió el Prof. Crona. Por ejemplo, a medida que aumentan las temperaturas, se intensifican las sequías y los bosques se vuelven más vulnerables a los incendios forestales, lo que reduce su capacidad para almacenar carbono. En algunas partes del mundo, los ecosistemas forestales están liberando un volumen de gas superior al volumen capturado. Esto representa un círculo vicioso que está reduciendo aún más el espacio de seguridad.https://www.nature.com/articles/s41893-019-0454-4
Los científicos que estudian las posibles interacciones dentro de los límites planetarios han encontrado pruebas de que más de la mitad de ellas guardan una relación significativa entre ellas, y que la gran mayoría (el 81%) se refuerza mutuamente.
Nos encontramos ante una policrisis. No se trata de volver al modelo de siempre; se trata de cambiar nuestra forma de trabajar para sobrevivir y prosperar.
El Prof. Crona señaló que la intensificación de los fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones en Valencia o los incendios forestales en Suecia, ya están causando un perjuicio económico real: desde daños a la infraestructura ferroviaria hasta la caída de los valores de las propiedades en zonas sumergidas.
Estos cambios no suelen lineales: las tensiones pueden ir acumulándose y permanecer ocultas hasta que se alcancen los puntos de inflexión, momento en el que los sistemas pueden experimentar cambios abruptos e irreversibles.https://global-tipping-points.org/
En este contexto, la naturaleza desempeña un papel doble: los ecosistemas sanos pueden amortiguar las crisis, mientras que los degradados incrementan los riesgos. Una pérdida de la integridad del ecosistema reduce la resiliencia de la biosfera, debilitando los cimientos de los que dependen las economías. Este aspecto se está convirtiendo en un problema de seguridad nacional, y gobiernos como el Reino Unido indican ya que el derrumbamiento del ecosistema constituye un riesgo sistémico.https://www.gov.UK/government/publications/nature-security-assessment-on-global-biodiversity-loss-ecosystem-collapse-and-national-security
«El derrumbamiento de los ecosistemas es una cuestión de seguridad nacional y, por desgracia, se está convirtiendo en algo real», manifestó el Prof. Crona.
Los científicos definen la convergencia de las tensiones como una policrisis; se trata de una combinación de crisis globales que, al interactuar entre sí, amplifican sus efectos devastadores, aunque todavía se deben comprender mejor.https://www.stockholmresilience.org/publications/publications/2024-10-09-global-polycrisis-the-causal-mechanisms-of-crisis-entanglement.html
«Nos encontramos ante una policrisis. No se trata de volver atrás, sino de cambiar la forma en que hacemos negocios para sobrevivir y prosperar», dijo el Prof. Crona a los asistentes.
Crear resiliencia y soluciones para la cartera de productos
Para los inversores, esto significa que la atención se debe centrar en la creación de una cartera resiliente que resista las interrupciones y se adapte a los cambios de condiciones. Pictet Asset Management utiliza el marco de los límites planetarios para identificar los ámbitos en que las tensiones medioambientales se pueden traducir en riesgos financieros y encontrar posibles soluciones.
Shi explicó que las empresas, especialmente aquellas con activos fijos y cadenas de suministro globales de gran complejidad, están empezando a incorporar riesgos relacionados con la naturaleza en la planificación de la resiliencia y las pruebas de estrés. Por ejemplo, las empresas están invirtiendo en tecnologías de refrigeración eficientes y sistemas inteligentes de gestión del agua que les ayudan a adaptarse a los riesgos climáticos extremos.https://am.pictet.com/uk/en/institutions/investment-views/active-equity/2025/investing-in-resilience
Pero las empresas no se limitan a considerar la pérdida de biodiversidad como un riesgo que se debe contener; muchas también la ven como una oportunidad comercial. Shi añadió que Pictet Asset Management ha identificado a un grupo de empresas especializadas que están desarrollando soluciones innovadoras para hacer frente a los principales factores causantes de la pérdida de biodiversidad, como el cambio climático, el estrés hídrico, la contaminación y el uso insostenible del suelo. Un aspecto de suma importancia para los inversores es que estos proveedores de soluciones a menudo disfrutan de una mayor visibilidad y ofrecen un crecimiento de los ingresos a largo plazo, lo que se refleja en los márgenes, los beneficios y el rendimiento de la renta variable. Adquirir participaciones en estas empresas es una forma de que los inversores medioambientales puedan lograr un equilibrio claro entre el impacto medioambiental y los rendimientos financieros.
Las oportunidades son especialmente atractivas dentro de la cadena de suministro de electricidad. Se espera que la demanda de electricidad aumente un 60% entre 2023 y 2030 solo en Europa, gracias a la expansión de los centros de datos de IA, los vehículos eléctricos y la reindustrialización. Esta evolución tensiona las infraestructuras de red anticuadas. Aproximadamente un 40% de la red tiene una antigüedad superior a 40 años, por lo que está próxima a alcanzar el final de la vida útil típica de las redes de energía.https://energy.ec.europa.eu/topics/infrastructure/european-grids_en
Una red eléctrica antigua y unos interconectores desfasados incrementan las pérdidas energéticas y las limitaciones a la hora de conectar nuevas energías renovables, lo cual aumenta el riesgo de cortes de suministro —un obstáculo típico en la transición hacia las energías limpias. El aumento de la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos aumenta la probabilidad de que se produzcan interrupciones relacionadas con la red, una circunstancia que deja patente la necesidad de invertir en la modernización y resiliencia de la red.
Para los inversores a largo plazo, la atención se centra en identificar a proveedores de soluciones cuyos modelos de negocio estén en consonancia con los efectos medioambientales. En estos casos, el rendimiento financiero y medioambiental van de la mano. «Cada unidad de ingresos de la solución medioambiental que se ha vendido y utilizado corresponde a un impacto positivo cuantificable», afirmó Shi.
Hay otra dimensión en la inversión medioambiental. El compromiso corporativo o el aprovechamiento del poder de los accionistas para lograr una mejora de las credenciales medioambientales de una empresa puede ayudar a los inversores a mitigar los riesgos y crear valor a largo plazo. En concreto, mantener diálogos con las empresas de la cartera sobre objetivos específicos, realistas y de determinada duración puede aumentar la concienciación, fomentar una mejor gestión de las dependencias e impactos relacionados con la naturaleza y apoyar el desarrollo de soluciones con perspectivas de futuro.
La medición del impacto sigue siendo compleja cuando se trata de las cadenas de suministro. Aunque los sectores de abastecimiento, como la minería y la silvicultura, están relativamente bien distribuidos entre los grandes operadores, siguen existiendo lagunas de datos, especialmente en los segmentos de fabricación y procesamiento intermedios que están dominados por microempresas y pequeñas y medianas empresas.
Sin embargo, gracias al constante compromiso de los inversores institucionales, algunas de las grandes empresas, de transformación o de venta directa al consumidor han mejorado la trazabilidad y transparencia de su cadena de suministro, lo que permite a los inversores identificar a aquellas empresas que tienen un menor impacto negativo y que, en comparación con otras empresas, dependen en menor medida de la naturaleza relativamente en toda la cadena de valor. Al confiar en las soluciones y comprometerse con el cambio, los inversores pueden compaginar el impacto medioambiental cuantificable y la rentabilidad financiera de forma duradera.