Con cada avance que registran las capacidades de la IA surge de nuevo la duda: ¿Durante cuánto tiempo conservaré mi puesto de trabajo? La IA está mejorando en tareas como la redacción, edición, codificación, diagnóstico, cumplimentación de formularios fiscales, análisis de documentos legales y en muchas otras tareas que estaban reservadas a los empleados. Una cuestión de especial trascendencia para las empresas es que la IA es más barata de mantener, trabaja las 24 horas del día, los 7 días de la semana, no pide vacaciones ni bajas por enfermedad, y puede elaborar las presentaciones en PowerPoint sin tener resaca.
No es de extrañar que algunas figuras destacadas de la comunidad tecnológica dedicada a la IA estén aconsejando a los empleados de oficina que reorienten su carrera y busquen trabajo de fontaneros.
Sin embargo, no hay motivos para ser excesivamente pesimistas, comentaron el Dr. Mostfafa Ajallooeian y Andreas Blum, de la empresa suiza de servicios de datos Unit8, en una presentación reciente al Grupo Pictet.
«Si las personas adquieren habilidades, sus funciones laborales cambian», afirma Ajallooeian, director de relaciones de Unit8, y la IA fomentará el desarrollo de estas nuevas habilidades. Añade que la adopción de la IA significa que «la eficiencia aumentará, pero surgirán nuevas cuestiones que se deben atender».
Ajallooeian señala que un estudio realizado por Goldman Sachs indica que el 60 % de los empleos que existen actualmente no existían hace unos 40 años, y que ha sido la tecnología moderna la que ha impulsado la creación de esos puestos. Al fin y al cabo, el número de herreros y deshollinadores se ha reducido, pero eso no significa que las personas que, de otro modo, se hubiesen dedicado a fabricar herraduras o limpiar chimeneas no encuentren trabajo.
Porcentaje del total de puestos de trabajo en EE. UU. que previsiblemente se perderán a causa de la IA por categoría de empleo
Fuente: Goldman Sachs.
Los tiempos están cambiando
Según Blum, director de consultoría de datos e IA en Unit8, los cambios son inevitables.
«En el siglo XIX, la máquina de vapor revolucionó el funcionamiento de nuestra sociedad. Ahora nos encontramos en otra etapa… Pero esta vez son las GPU (unidades de procesamiento gráfico) las que impulsan esta nueva revolución», afirma.
Según Blum, los efectos de esta revolución ya se están sintiendo en los servicios financieros. La IA ya se está utilizando para automatizar las comprobaciones del cumplimiento normativo, resumir informes y proporcionar información al cliente.
«Está claro que [la IA] tendrá un impacto considerable en la productividad, que aumentará entre el 20 % y el 30 %», afirma. «Los puestos de trabajo no están desapareciendo a gran escala, pero los puestos de trabajo están cambiando, aunque permanezca la misma plantilla».
Los empleados podrán atender a más clientes, resolver problemas de una forma más rápida y centrarse en tareas prioritarias, ya que la IA gestiona el trabajo rutinario. La IA constituye una herramienta para aumentar el trabajo humano, no solo para sustituirlo. Por ejemplo, la tecnología puede redactar documentos o analizar datos, pero se necesitan seres humanos para supervisar, aportar pensamiento crítico y experiencia en el campo.
La IA también permite a las empresas emprender actividades que antes consumían demasiados recursos o eran poco rentables, lo que abre las puertas a nuevas fuentes de ingresos y modelos de negocio.
Pero, al mismo tiempo, la aplicación de la IA exige que los empleados adquieran nuevas habilidades. Tendrán que adquirir conocimientos básicos sobre datos y habilidades analíticas para trabajar eficazmente con herramientas de IA. Es probable que crezca la demanda de «científicos de datos ciudadanos» y el uso de plataformas de código bajo/sin código para democratizar el acceso a los datos y la inteligencia artificial.
Sin embargo, también hay desventajas. Una dependencia excesiva de las herramientas de IA podría causar una pérdida de determinadas habilidades, ya que las personas delegan las tareas aburridas en las máquinas. Los profesionales del derecho ya han comenzado a manifestar su preocupación por el hecho de que una gran parte del trabajo que realizan los abogados en formación está siendo sustituido por la IA, un hecho que no solo reducirá el número de profesionales en las categorías más bajas, sino que también privará a los abogados más destacados de las habilidades esenciales que no pueden ser reemplazadas por la IA.
Y, por último, la integración de la IA en los sistemas plantea desafíos de gobernanza y seguridad, especialmente en lo que respecta al acceso a los datos, la privacidad, la gestión de errores y el uso adecuado de los resultados de la IA. Las empresas necesitan definir marcos para gestionar estos riesgos.
Perspectivas de inversión
por Anjali Bastianpillai, gestor sénior de carteras de clientes, renta variable temática, Pictet Asset Management
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