Para muchos inversores, las fluctuaciones monetarias se han considerado durante mucho tiempo un riesgo que hay que eliminar, lo que a menudo ha dado lugar a un enfoque de «todo o nada» en materia de cobertura. Nuestro estudio cuestiona esta idea preconcebida.
¿Qué tienen en común un minorista con sede en EE.UU. que encarga mercancía a un proveedor en China con pago a 90 días en yuanes chinos; un inversor suizo que compra un fondo que replica el S&P 500; y un jubilado británico que vive en Australia y recibe una pensión en libras esterlinas?
Los tres están expuestos a los mercados de divisas, donde se negocian cerca de 10 billones de dólares al día. Estos enormes flujos generan fluctuaciones monetarias que pueden mermar los beneficios, erosionar las inversiones y afectar a las transferencias transfronterizas.
En lugar de considerar la cobertura cambiaria como una decisión binaria, defendemos que debe analizarse desde la perspectiva de la rentabilidad ajustada al riesgo e integrarse en el proceso más amplio de inversión y construcción de carteras.
Para muchos inversores, las fluctuaciones monetarias se han considerado durante mucho tiempo un riesgo que hay que eliminar, lo que a menudo da lugar a un enfoque de «todo o nada» en materia de cobertura. Por lo general, los inversores o bien cubren íntegramente sus carteras o bien las dejan totalmente sin cubrir. Nuestra investigación cuestiona esta idea preconcebida. El riesgo cambiario puede mitigarse mediante la cobertura, una forma de reducir o eliminar el riesgo de verse afectado negativamente por una oscilación del tipo de cambio.
En nuestro estudio, examinamos una serie de estrategias de cobertura cambiaria desde la perspectiva de inversores con diferentes monedas de referencia, que invierten en distintas clases de activos a nivel mundial. Los datos muestran que el ratio de cobertura ideal puede variar significativamente con el tiempo, dependiendo del par de divisas y de la clase de activos en cuestión.
Evaluamos cuatro estrategias de cobertura: dos dinámicas y dos estáticas. Las estrategias dinámicas ajustan activamente la proporción de cobertura en respuesta a las condiciones del mercado. Las estrategias estáticas, por el contrario, mantienen una proporción de cobertura fija a lo largo del tiempo.
Nuestras conclusiones ponen de relieve la importancia de adoptar un enfoque matizado y flexible en materia de cobertura cambiaria, que tenga en cuenta la diversidad de las necesidades de los inversores, las clases de activos y los entornos de mercado. Tal y como demostramos, en los mercados de divisas no existe una solución única válida para todos.
Creado a principios de 2024, el Pictet Research Institute se dedica a elaborar estudios sobre temas relacionados con la
inversión a largo plazo.