Asignación de activos: gran incertidumbre
La guerra contra Irán ha creado un clima de gran incertidumbre entre los inversores.
Cada nueva publicación del presidente Trump en la plataforma Truth Social empuja a los mercados en una dirección distinta y, a menudo, de manera muy brusca. Se nos dice que EE.UU. está inmerso en negociaciones con Irán para reabrir el estrecho de Ormuz ─por donde pasa el 20% del suministro mundial de petróleo─ para descubrir después que EE.UU. está reforzando su presencia militar en la región.
Otro día, EE.UU. anuncia que la campaña de bombardeos se intensificará para más tarde declarar que se irá reduciendo.
Además, ya existen precedentes: la tendencia a echarse atrás del presidente de EE.UU. (el factor TACO, acrónimo de “Trump always chickens out”, o Trump siempre se acobarda) ante las reacciones negativas de los mercados.
En este contexto, han dejado de ser aplicables las suposiciones largamente sostenidas sobre el comportamiento de las diferentes clases de activos. En épocas normales, los acontecimientos que tienen un impacto bajista en la renta variable suelen favorecer a la renta fija.
Esta vez, sin embargo, ambas clases de activos están pasando aprietos. No hay ningún refugio claro.
Para complicar aún más las cosas, el indicador del miedo del mercado no parece reflejar plenamente las posibles consecuencias de la guerra. El índice de volatilidad VIX se sitúa tan solo en torno a 25, un dato relativamente moderado dadas las circunstancias.
Nosotros somos menos optimistas. Como no creemos que sea posible evaluar cómo o cuándo terminará este conflicto, estamos dispuestos a mantenernos al margen hasta que se resuelva la crisis. Por consiguiente, adoptamos una postura neutral en las tres clases de activos principales. La imprevisibilidad del presidente Trump imposibilita una visión racional de los mercados en las próximas semanas.
Abril de 2026
Fuente: Pictet Asset Management
La incertidumbre geopolítica ya ha comenzado a repercutir negativamente en la economía, según demuestran nuestros indicadores del ciclo económico. Las encuestas a empresas han empezado a desplomarse a medida que los directores de compras reajustan sus expectativas ante la subida de los precios del petróleo, mientras que los datos que monitoreamos indican que el conjunto del mercado es demasiado optimista respecto a la economía estadounidense y demasiado pesimista respecto a la mayor parte del resto del mundo.
Existe la opinión generalizada de que, como EE.UU. es actualmente totalmente autosuficiente en materia energética, es en gran medida inmune a la escalada del precio del petróleo provocada por la guerra contra Irán. Pero esa asunción es errónea. Para empezar, los precios del petróleo son de alcance global: el solo hecho de que EE.UU. cubra su propia demanda no significa que los precios de la gasolina y otros combustibles no estén subiendo en el país.
Al mismo tiempo, la economía estadounidense ya se encontraba en fase de desaceleración cuando cayeron las primeras bombas, con una tasa de ahorro muy baja incapaz de mantener el crecimiento (véase la fig. 2). Esto ha generado un mayor riesgo de estanflación. Esperamos que la inflación de EE.UU. se sitúe en el 3,3% este año, frente a la previsión de consenso del 2,7%, y prevemos que el crecimiento se situará por debajo de la tendencia, en el 2,0%, frente a las expectativas del mercado, más cercanas al 2,5%.
Europa probablemente resultará ser más resistente de lo previsto por los mercados. Cierto es que la zona euro depende de las importaciones de petróleo. Sin embargo, las economías europeas consumen menos petróleo que la de EE.UU. y una parte importante de sus necesidades energéticas se cubre con energías renovables.
Los mercados emergentes (ME) también son más estables de lo que fueron durante la subida del precio del petróleo de 2022. Nuestra previsión sobre su diferencial de crecimiento frente a los mercados desarrollados no ha variado sustancialmente, y esperamos que la inflación de los ME se mantenga dentro de los objetivos de los bancos centrales. Incluso China, donde más de una cuarta parte de sus necesidades de petróleo pasan por el estrecho de Ormuz, se encuentra en una posición relativamente segura gracias a sus grandes reservas de petróleo.
Tipo de interés real, crecimiento del empleo y exceso de ahorro* de EE.UU.
*El exceso de ahorro es la desviación de los depósitos bancarios estadounidenses respecto a su tendencia logarítmica.
Fuente: LSEG, Reserva Federal de EE.UU., Pictet Asset Management. Datos del período comprendido entre el 15/03/2006 y el 24/03/2026.
Nuestros indicadores de liquidez muestran que el ciclo plurianual de relajación monetaria de los bancos centrales mundiales está llegando a su fin. Incluso antes de la crisis de Irán, nuestra opinión era que la Reserva Federal no tenía necesidad de relajar su política monetaria, a pesar de la inclinación del banco central hacia unos tipos más bajos.
Esa opinión no ha cambiado: la creación de crédito en el sector privado estadounidense sigue siendo sólida, sin que se observe ninguna desaceleración en los préstamos bancarios ni en la compra de valores, y los últimos datos del sector financiero no apuntan, por el momento, a ningún efecto negativo derivado de Irán.
China es la otra fuente de liquidez más expansiva, ya que Pekín mantiene una política de condiciones monetarias moderadamente más laxas, junto con una política fiscal activa concebida para sacar a la economía de su estancamiento deflacionista.
En otras regiones, sin embargo, se observa una tendencia más restrictiva. Este mismo enero, el Banco Central Europeo apuntaba a la posibilidad de proseguir la relajación monetaria a lo largo del año.
Ahora, dadas las consecuencias inflacionarias de la crisis del precio del petróleo, creemos que existe el riesgo de que el BCE se convierta en el primero de los grandes bancos centrales en endurecer su política, sobre todo si los gobiernos deciden subvencionar el combustible, como hicieron en 2022.
Nuestros indicadores de valoración experimentaron cambios importantes durante el mes pasado, aunque la inexistencia de señales de valoración extremas ofrece pocos elementos sobre los que basar una decisión. Los temores a la inflación, avivados por la subida de los precios del petróleo, han empujado al alza los rendimientos de los bonos, dejando los precios en un nivel neutral. La venta masiva de renta variable significa que ahora está tan solo ligeramente cara, mientras que las materias primas siguen estando muy caras.
Nuestros indicadores técnicos reflejan un panorama positivo para las clases de activos de más riesgo, en el que la renta variable cuenta con el respaldo de los factores estacionales y un sesgo bajista en el posicionamiento de los inversores. Aunque nuestros indicadores para la renta variable estadounidense se han moderado, no hay señales de que el mercado vaya a capitular. Los inversores estaban bien cubiertos al inicio de esta crisis y los inversores minoristas siguen comprando en caídas.
Regiones y sectores de renta variable: resistencia china
La guerra contra Irán y la crisis energética que ha desencadenado han ensombrecido las perspectivas para la renta variable global. Dado que es imposible predecir con exactitud la resolución del conflicto o sus consecuencias en las distintas regiones, estamos volviendo a ponderar nuestras asignaciones a renta variable conforme al índice de referencia en la mayoría de los mercados, prefiriendo evitar sesgos en las posiciones hasta que se aclare la incertidumbre geopolítica.
La renta variable china es una excepción.
Esperamos que las empresas de la segunda mayor economía del mundo sean más capaces que la mayoría de absorber las conmociones procedentes del exterior. China ya ha acumulado unas de las mayores reservas mundiales de petróleo y otras materias primas esenciales, al tiempo que se ha asegurado el acceso a suministros alternativos de energía procedente de países tales como Rusia. Su rápida adopción de las energías renovables y los vehículos eléctricos en los últimos años debería contribuir aún más a amortiguar el golpe.
Una política monetaria y fiscal expansiva debería apuntalar la demanda interna, mientras que el aumento de las exportaciones vinculadas a la demanda de tecnología relacionada con la IA, junto con una mayor actividad industrial y manufacturera, deberían seguir respaldando a la renta variable china.
Por estas razones, nos mantenemos sobreponderados en acciones chinas.
Al margen de China, la renta variable emergente parece más vulnerable. Según nuestro análisis, una subida del 50% de los precios del petróleo que se mantuviera durante cuatro meses supondría un golpe económico especialmente perjudicial para importadores netos de petróleo tales como Tailandia, Corea, la India y Sudáfrica, lastrando el crecimiento del PIB y los saldos exteriores.
Paralelamente, una apreciación generalizada del dólar endurecería las condiciones financieras en estos mercados, ya que aumentaría la inflación importada y fomentaría las salidas de capital. En este contexto, reducimos nuestra asignación a renta variable emergente de sobreponderada a neutral.
Rentabilidades de los sectores de renta variable global desde el estallido de la guerra contra Irán, %*
Fuente: LSEG, IBES, Pictet Asset Management. *Datos del período comprendido entre el 27/02/2026 y el 26/03/2026
También hemos reorientado nuestra asignación sectorial hacia una postura más defensiva. Hemos elevado las utilities porque no solo cuentan con una demanda estable en los distintos ciclos económicos y en mercados volátiles, sino porque también obtendrán un estímulo adicional gracias a la electrificación y a las políticas encaminadas a la independencia energética.
Nos mantenemos sobreponderados en sanidad, un sector defensivo que se perfila como el más atractivo según nuestra puntuación de valoración. Es probable que los títulos de sanidad también se beneficien de la innovación basada en IA, la cual debería contribuir a reducir costes y mejorar la eficiencia.
Rebajamos a infraponderados los títulos de consumo discrecional debido a que cualquier eventual repunte de la inflación lastraría tanto los ingresos reales como el gasto discrecional. Además, la tasa de ahorro personal de EE.UU. había caído al 4,5% en enero de 2026 ─el nivel más bajo en casi cuatro años, según la Fed de San Luis─ porque los hogares están agotando las reservas de efectivo que acumularon durante la pandemia, una tendencia que augura problemas para el sector.
Mantenemos sin variaciones nuestra postura sobreponderada en tecnología.
La reciente corrección de estas acciones ha rebajado los caros niveles de sus valoraciones, mientras que la inversión relacionada con la IA en centros de datos e infraestructura digital ─que se espera alcance unos 600.000 millones de USD solo este año─ debería seguir impulsando la demanda de empresas de hardware y semiconductores.
Renta fija y divisas: la prioridad es la mitigación del riesgo
Quienes esperaban que los mercados de renta fija ofrecieran refugio frente a las ventas masivas que se extienden por los mercados de renta variable se llevarán una decepción. No obstante, las razones por las que actualmente los bonos están fluctuando al unísono con las acciones son claras.
Cuando un conflicto militar provoca una crisis energética, se hace patente la amenaza de estanflación, lo cual es negativo tanto para la renta fija como para la renta variable. Como muestra la fig. 4, la amenaza de inflación ha hecho que los mercados de bonos pasen de descontar recortes de los tipos de interés hace apenas unas semanas a descontar subidas.
Según nuestros cálculos, si el precio del petróleo se estabiliza en los niveles actuales, la inflación aumentará una media del 0,5% y el crecimiento mundial se reducirá en un 0,5%.
El problema es que resulta difícil utilizar esta hipótesis como guía para la asignación táctica. El precio del crudo ─y, por extensión, las expectativas de inflación y crecimiento─ podría situarse considerablemente por encima o por debajo de dichos niveles: todo depende de la rapidez con la que termine el conflicto que asola Oriente Medio.
Variación implícita en el mercado de los tipos de interés oficiales para los próximos 12 meses (puntos porcentuales)
Fuente: LSEG, Pictet Asset Management. Datos del período comprendido entre el 24/03/2025 y el 25/03/2026.
Dado que no disponemos de más información que otros operadores del mercado sobre cómo se desarrollará la guerra, creemos que lo más prudente es volver a ponderar nuestras asignaciones a renta fija conforme al índice de referencia. Esto ha conllevado un cambio de nuestra postura en Bonos del Tesoro de infraponderada a neutral. Esta decisión refleja en parte el hecho de que los rendimientos de los Bonos del Tesoro ya han subido y que la Fed tiene un doble mandato: presta tanta atención a la inflación como a los posibles deterioros del mercado laboral lo cual, a nuestro juicio, limita el margen para nuevas ventas masivas de bonos estadounidenses.
También hemos rebajado nuestra asignación a deuda soberana y corporativa emergente en moneda local de sobreponderada a neutral.
Por otro lado, hemos rebajado nuestra asignación a oro de sobreponderada a neutral. El metal precioso ha caído alrededor de un 15% desde que comenzó el conflicto debido a que los bancos centrales, que han acumulado grandes beneficios gracias a sus tenencias de oro, han vendido parte de estas para financiar su aumento del gasto en energía y defensa.
Esto no quiere decir que no tengamos posiciones defensivas. Hemos elevado nuestra exposición al yen japonés a sobreponderada y mantenemos una asignación superior a la del índice de referencia al franco suizo, ya que creemos que estas divisas tienen margen para apreciarse si el conflicto continúa.
Resumen de los mercados globales: en números rojos mientras la guerra se recrudece
Los mercados mundiales se tiñeron de rojo en marzo. Tras el ataque de EE.UU. e Israel a Irán el 28 de febrero, la guerra asola ahora todo Oriente Medio, amenazando el suministro mundial de todo tipo de productos, desde petróleo hasta alimentos, y aumentando la posibilidad de una estanflación a escala mundial.
Los precios de las clases de activos experimentaron continuos altibajos mientras los inversores analizaban minuciosamente cada acción militar y cada declaración política en busca de pistas sobre la posible duración del conflicto.
La renta fija, la renta variable y los metales preciosos cerraron el mes con importantes pérdidas, dejando a los inversores casi sin refugio.
El precio del petróleo se disparó, superando los 100 USD por barril por primera vez desde la invasión rusa de Ucrania en 2022. En total, subió aproximadamente un 36% en el mesTodos los datos de rentabilidad corresponden al 23 de marzo de 2026, pero el nivel de volatilidad intramensual fue igualmente insólito. Una tercera parte de las sesiones de negociación registraron fluctuaciones del 6% o más en uno u otro sentido.
Los gobiernos, las empresas y los hogares se mostraron preocupados por la escasez de combustible tras el cierre casi total del estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL).
Como resultado, el energético fue el único sector de renta variable que no registró números rojos, con ganancias de en torno al 8%. En el otro extremo de la balanza, los sectores de materiales y minería cayeron un 15% y un 20% respectivamente, ante el temor de los inversores por el impacto de la guerra en la economía mundial.
Precio del crudo Brent (USD/barril)
Fuente: LSEG, Pictet Asset Management. Datos del período comprendido entre el 24/03/2023 y el 25/03/2026.
En general, la renta variable global cayó un 6% en moneda local y registró pérdidas en todos los países y regiones principales. La renta fija global perdió un 2% en total. En la renta fija, se observaron signos de rotación desde el crédito high yield hacia la deuda pública. Los mercados emergentes se vieron perjudicados de manera relativamente importante, afectados por las preocupaciones sobre el comercio mundial y el debilitamiento de las divisas.
Los refugios tradicionales ofrecieron poco alivio. Los Bonos del Tesoro perdieron un 2% debido a las preocupaciones por el efecto inflacionista de la guerra y por su coste. Las expectativas del mercado sobre los tipos de interés de EE.UU. dieron un giro brusco. Justo antes de la guerra, se habían posicionado para uno o dos recortes más de la Fed durante 2026; ahora se preparan para una posible subida de tipos.
A su vez, el alza de los rendimientos reales empañó el atractivo de los activos reales. El oro, que había registrado fuertes ganancias desde principios de 2025, cayó en torno a un 16% debido a la oleada de recogida de beneficios. Los datos sobre flujos y confianza indican que los inversores se decantaron por la liquidez.
En cambio, el dólar se vio beneficiado por la debilidad de los Bonos del Tesoro y por el cambio en las expectativas de los tipos estadounidenses. El billete verde subió un 1,4% frente a una cesta de divisas principales, rozando sus máximos de un año.
Resumen
Barómetro de abril de 2026
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Asignación de activos
Con el recrudecimiento de la guerra en Oriente Medio, adoptamos una postura neutral en renta fija, renta variable y liquidez.
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Regiones y sectores de renta variable
Nuestra postura es neutral en todas las regiones salvo en China, donde nos mantenemos sobreponderados. Nuestro posicionamiento sectorial se ha vuelto defensivo, sobreponderado en sanidad y utilities e infraponderado en consumo discrecional.
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Renta fija y divisas
Ante la volatilidad de los mercados, hemos reducido nuestra asignación a bonos soberanos emergentes en moneda local de sobreponderada a neutral.
La información, las opiniones y las estimaciones expresadas en este documento reflejan un juicio emitido en su fecha original de publicación y pueden verse afectadas por riesgos e incertidumbres que podrían hacer que los resultados reales sean sustancialmente diferentes de los presentados en este documento.