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Por qué la guerra del Golfo estimulará una nueva oleada de inversión en energías limpias

Renta variable activa 4 min. de lectura
Las crisis geopolíticas ponen de manifiesto los riesgos de los combustibles fósiles. Las energías renovables cubrirán las carencias mediante el fomento de la inversión en redes y sistemas energéticos resistentes.

La guerra contra Irán y el agravamiento de las tensiones en Oriente Medio han provocado inestabilidad en los mercados energéticos mundiales. Los precios del petróleo y el gas han subido mucho tras las interrupciones en el estrecho de Ormuz, por donde fluye el 20% del suministro mundial de petróleo, y los ataques a refinerías y plantas de tratamiento del Golfo.

Para muchos gobiernos y empresas, estos acontecimientos evocan la crisis que siguió a la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. Garantizar un suministro energético estable y asequible vuelve a ser una de sus principales prioridades: lo más importante es diversificar para dejar de estar sujetos a las rutas vulnerables de los combustibles fósiles y reevaluar las estrategias energéticas a largo plazo.

Más allá de esta crisis inmediata, desde 2022 se ha venido produciendo un cambio estructural más profundo que es importante para los inversores. Las energías renovables se han vuelto mucho más asequibles. Atendiendo a su coste normalizado, la mayoría de los nuevos proyectos eólicos y solares son más baratos que las centrales de gas, carbón y nucleares (fig. 1).

Fig. 1 - Coste normalizado de la energía: las energías renovables son las más baratas

Valores medios históricos seleccionados del coste normalizado de la energía (LCOE)* (USD/MWh)

* Refleja la media entre el LCOE máximo y mínimo de cada tecnología en cada año respectivo. 
** Dada la escasez de datos públicos y/o observables disponibles sobre proyectos nucleares de nueva construcción, el LCOE aquí presentado refleja los resultados del LCOE v14.0 de Lazard (2020) ajustados a la inflación y basados en los costes estimados en aquel momento de la central nuclear de Vogtle.
Fuente: Lazard

Además, el tiempo necesario para comercializar estas fuentes de energías limpias se ha reducido considerablemente. Hoy en día, se puede construir un parque solar a gran escala en 12 meses o menos, frente a los muchos años que requieren las alternativas nucleares y de combustibles fósiles (fig. 2).

Fig. 2 - Mejora de las perspectivas para las energías renovables

Fuente: Pictet Asset Management, 2025. Presentación de resultados de NextEra del cuarto trimestre y del ejercicio completo de 2025. * El factor de carga es la relación entre la carga media (consumo de energía) y la carga máxima (pico) durante un periodo específico. Mide la eficiencia con la que se utiliza la electricidad: un factor de carga alto indica un uso uniforme y eficiente, mientras que uno bajo indica una demanda elevada e intermitente (las estimaciones aquí presentadas se basan en el mercado estadounidense)

Claro está que las energías renovables siguen teniendo sus inconvenientes. Son una fuente de energía intermitente, que solo genera energía cuando brilla el sol y sopla el viento. Esto significa que su producción media a lo largo del tiempo está muy por debajo de su capacidad instalada, lo que da lugar a factores de carga más bajos que los de las centrales convencionales, ya que estas pueden funcionar de forma constante durante la mayor parte del día. 

No obstante, la innovación tecnológica está cambiando todo esto. 

Los avances en las baterías y otras tecnologías de almacenamiento están posibilitando que las energías renovables reduzcan esta diferencia en su eficiencia, se integren más fácilmente en los sistemas energéticos y mejoren su capacidad para adecuar la oferta a la demanda.

Esto marca un punto de inflexión en el “trilema energético” de las energías limpias, consistente en tratar de equilibrar tres retos contrapuestos: la asequibilidad (precios accesibles), la seguridad (contar con un suministro fiable) y la sostenibilidad (evitar los efectos del cambio climático).

Ni los combustibles fósiles ni las energías renovables han logrado resolver este problema. 

Tradicionalmente, los combustibles fósiles han sido relativamente baratos, fáciles de transportar y almacenar, pero su uso contribuye al cambio climático. 

Las energías renovables, en comparación, son limpias pero costosas, dependen de las subvenciones y resultan poco fiables debido a lo variable de su producción.

Hoy en día, esa situación se ha invertido. Los precios de los combustibles fósiles se han vuelto más volátiles y menos predecibles. La guerra contra Irán ha servido para recordar el riesgo fundamental para la seguridad al que se enfrentan los importadores de energía cuando dependen de un puñado de productores de petróleo y gas ubicados en zonas del mundo geopolíticamente inestables. 

En cambio, el perfil de seguridad de las energías renovables ha mejorado gracias a los avances en el almacenamiento y la flexibilidad de las redes. Esto sitúa a las energías renovables en una posición única para resolver todos los aspectos del trilema energético y, con el tiempo, desbancar a los combustibles fósiles como opción energética predefinida. Es más, el cambio a la energía solar y eólica, que a menudo se genera dentro de sus propias fronteras, permite que los gobiernos sustituyan con el tiempo los combustibles fósiles importados por energía de producción nacional.

El sistema energético europeo, por ejemplo, se ha mantenido resistente ante la última crisis energética gracias a los esfuerzos realizados desde 2022 para reducir la dependencia del gas importado y ampliar la energía eólica y solar. Por primera vez, las energías eólica y solar generan más electricidad que los combustibles fósiles en la región. Si se añade la energía hidroeléctrica, las energías renovables representan casi el 50% del mix energético.

Si no hay red, no hay transición

Estos avances conllevan importantes implicaciones para los inversores en energías limpias. 

Financiar el eje central del sistema energético que mantiene en funcionamiento una economía electrificada ─en lugar de limitarse a invertir en paneles solares y turbinas eólicas─ se está convirtiendo en una forma cada vez más atractiva de aprovechar la transición hacia las energías limpias.

Esto implica invertir en empresas que gestionan redes eléctricas e infraestructuras de red, producen componentes eléctricos, sistemas de calefacción y refrigeración y materiales de construcción sostenibles ─áreas en las que el crecimiento estructural a largo plazo es más evidente.

Por ejemplo, las redes que suministran la energía de los productores a los consumidores ofrecen a los inversores la oportunidad de invertir en activos tangibles y físicos, gestionados mediante modelos de negocio bien consolidados.

Se trata de redes complejas formadas por centrales de generación de energía, líneas de transmisión y equipos de distribución tales como transformadores, aparamenta y disyuntores.

Una gran red que necesita una renovación urgente es la de Europa. Constituye uno de los sistemas más grandes del mundo, ya que abarca 36 países pero, tras años de inversión insuficiente, ha dejado de ser apta para la economía moderna. 

Aproximadamente un 40% de la red tiene más de 40 años, por lo que está próxima a alcanzar el final de la vida útil típica de las redes de energía. La antigüedad de la red y los interconectores conlleva un aumento de las pérdidas energéticas y más limitaciones a la hora de conectar nuevas energías renovables, lo cual aumenta el riesgo de cortes de suministro –un obstáculo típico en la transición hacia las energías limpias.

La Comisión Europea calcula que es necesario invertir más de 580.000 millones de EUR para satisfacer la demanda de electricidad, la cual está previsto que aumente un 60% entre 2023 y 2030.https://energy.ec.europa.eu/topics/infrastructure/european-grids_en

Incluso antes de la guerra contra Irán, gigantes tecnológicos como Amazon, Google y Microsoft –los mayores consumidores de electricidad de Europa– instaban a la UE a acelerar la electrificación y mejorar la infraestructura energética del continente, ya que la congestión de la red y la lentitud de las conexiones amenazan la descarbonización y la competitividad industrial.https://esgnews.com/amazon-google-and-industry-leaders-form-giga-to-accelerate-europes-grid-overhaul/

Cabe señalar que estos problemas no son exclusivos de Europa. La infraestructura de EE.UU. tiene un perfil de antigüedad similar, lo que significa que su red tampoco está preparada para un mundo de vehículos eléctricos, digitalización y apuesta por la reindustrialización.

Las empresas cotizadas de “utilities” ofrecen una vía atractiva para que los inversores saquen partido de la renovación de la red actualmente en curso. Esto se debe a que las empresas de “utilities”, respondiendo a la urgencia, están reasignando capital hacia las redes en lo que podría presagiar un ciclo de inversión plurianual concebido para favorecer el crecimiento de sus beneficios a largo plazo. La española Iberdrola, por ejemplo, tiene previsto destinar dos tercios de su gasto de capital a la actualización de las redes, calificando la inversión como una “oportunidad única en un siglo”.

Los fabricantes de equipos eléctricos, que proporcionan los elementos básicos de la infraestructura energética, también deberían beneficiarse de este cambio de prioridades.

Estas empresas ya están experimentando una demanda estructuralmente mayor de transformadores, aparamenta, cables y otros componentes necesarios para reforzar y ampliar las redes eléctricas. El fabricante estadounidense-irlandés Eaton, por ejemplo, ha visto cómo su volumen de pedidos se ha multiplicado por cinco desde 2020, lo que da fe de su sólida cartera de ingresos para los próximos años.

El equilibrio del trilema energético está cambiando. Actualmente, las energías limpias ofrecen estabilidad con un coste menor, lo que las convierte en la opción más clara para gobiernos, empresas e inversores.

Potenciar la eficiencia energética en los edificios

En respuesta a la subida de los costes energéticos, las empresas también están invirtiendo en medidas para aumentar la eficiencia energética. Es una decisión lógica, ya que la calefacción y la refrigeración pueden representar hasta el 80% del consumo energético doméstico en determinadas regiones, así como una gran parte de los costes de explotación de los edificios comerciales.

Las empresas suministradoras de soluciones de calefacción, ventilación y aire acondicionado energéticamente eficientes representan otra serie de opciones de inversión para los inversores en energías limpias.

Un aspecto positivo en un mundo de precios energéticos más altos y volátiles: los periodos de recuperación de las inversiones en eficiencia energética se están acortando. Así lo ejemplifica la reciente modernización del 55 Water Street en Nueva York, uno de los edificios comerciales más grandes de la ciudad. Trane Technologies, que dirigió el proyecto, instaló un sistema térmico avanzado que es tres veces más eficiente que los métodos de calefacción tradicionales. Esto redujo la intensidad energética total en casi un 20%, lo que disminuyó las emisiones y supuso un ahorro de 1,5 millones de USD en los costes anuales de servicios públicos para la gestión del edificio..https://www.trane.com/commercial/north-america/us/en/about-us/newsroom/case-studies/commercial-real-estate/55-water-street.html

Por otra parte, las empresas que suministran materiales ligeros y sostenibles se beneficiarán de la oleada de reindustrialización y construcción de infraestructuras. Solo en EE.UU., las empresas han anunciado megaproyectos por valor de billones de dólares destinados a relocalizar la fabricación, ampliar la capacidad de los centros de datos y de la computación con IA, y reforzar las infraestructuras físicas.

El equilibrio del trilema energético está cambiando a medida que la guerra del Golfo pone de manifiesto los riesgos para la seguridad que conlleva la dependencia de los combustibles fósiles, al tiempo que se materializa el abaratamiento de las energías renovables y la aceleración de su instalación. Actualmente, las energías limpias ofrecen estabilidad con un coste menor, lo que las convierte en la opción más clara para gobiernos, empresas e inversores. Por lo tanto, la crisis actual podría estimular una nueva oleada de inversión en energías limpias.